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viernes, 7 de noviembre de 2008

"EL SUR" de Víctor Erice...esta noche

Queridos Cinéfilos:

Esta noche en TVE2 (22:00, "La noche del cine español") emiten "El Sur" (1983).
Sólo soy uno más a la hora de calificar una película, pero, para mí, es la mejor película española, por algo tan subjetivo como porque es la que más me gusta, y, tratando de compartir lo que considero bueno, os la aconsejo vivamente.

Su director, Víctor Erice, que yo sepa sólo ha hecho dos películas (la otra es, nada menos, la excelente "El espíritu de la colmena"), más un episodio de los tres de la colectiva "Los desafíos", justo al acabar sus estudios en la Escuela Oficial de Cinematografía de entonces (donde a mí no me admitieron, pero esa es otra historia) y una especie de largo reportaje-charla con el pintor Antonio López, "El sol del membrillo". Hace pocos años estuvo a punto de rodar “El embrujo de Shangai”, la muy buena novela de Juan Marsé, pero los productores no aceptaron su presupuesto de rodaje (el guión que escribió está publicado) y la acabó desgraciando Fernando Trueba, director, para mí, cada vez menos interesante.

Antes no he dicho toda la verdad... porque "El Sur" no está completa (se basa en un cuento de Adelaida García Morales, entonces esposa de Erice). Por increíble que parezca, cuando llevaban dos tercios de la historia rodados se agotó el presupuesto y el productor no consiguió más financiación. Meses más tarde, éste, Querejeta, entró en contacto con Erice y le propuso llevar a cabo un montaje de conveniencia por que habían sido invitados a Cannes. A pesar de todos los inconvenientes propios de un perfeccionista como Erice, le pudo más el amor de autor, y se presentó en Cannes la sietemesina película. La crítica se rindió.

Me consta que puede parecer lenta, de hecho ya lo comentó en este foro Samuel, con el que estoy de acuerdo en casi todo lo demás. Yo mantengo que su tempo es perfecto para aprehender el maravilloso estudio de sentimientos que contiene. Evidentemente es una película para seguirla con atención y observando el magistral lenguaje cinematográfico (el salto de tiempo en la secuencia de la bicicleta, por decir uno obvio), así como los sutiles detalles.

Un dato del perfeccionismo de Víctor Erice: las secuencias de la “vieja” película en blanco y negro que el protagonista ve en un cine están rodadas expresamente para insertarlas en ésta. Los muy observadores reconocerán a la estupenda, en todos los sentidos, actriz francesa Aurore Clement, (desaparecida “en combate” en la versión inicial de “Apocalypse Now” y recuperada en la versión nueva de hace pocos años dentro de los 50 minutos antes eliminados) como la “protagonista” de esa “vieja película”.
De la fotografía de José Luis Alcaine, mejor no hablar: estrictamente no superable (seré exagerado, pero la luz de ciertas escenas interiores, la del despertar de la niña-adolescente o la del péndulo, por ejemplo, me recuerda muchísimo a la luz que pintaba Rembrandt). Por otra parte, es la primera película en que trabaja Icíar Bollaín, adolescente entonces.

Como anécdota, para los muchos que le conocéis, os diré que Carlos Puig de la Bellacasa pasó cien tardes de su niñez jugando en la casa en que se rodó la película en Ezcaray (algunos exteriores, creo recordar, están rodados en Zamora).
Espero que os guste a los que la veáis, if any, a pesar de las malditas interrupciones, que suelen ser breves en este programa (algún malicioso pensará: “¿para qué van a anunciarse si eso solo lo ve Manrique y otros cuantos trasnochados?; honestamente creo que puede llevar razón), pero que no existían hace unos años, cuando presumían de “cine español sin cortes”. Otros tiempos.

Aviso para "Cinéfilos" gaditanos: creo que Marga la tiene y os la puede prestar. Para los de Madrid: yo también la tengo a vuestra disposición.

Buen Cine, amigos.

Manrique

viernes, 3 de agosto de 2012

“Ultimas tardes con Teresa” y “El embrujo de Shanghai” de Juan Marsé


Queridos Cinéfilos:

La mítica portada que cito
El curso prácticamente se ha acabado. Quedaría la repesca de septiembre, pero antes de que nos demos cuenta llegará un nuevo curso … si es que para entonces no nos han intervenido ya y nos aplican el calendario alemán y en un par de décadas más … el chino (parece que inexorablemente “La China è vicina”, como Marco Bellocchio tituló su entonces famosa película, un año antes de la movidilla del 1968).

¡Seamos optimistas!: Los Cinéfilos seguiremos aquí y yo seguiré perorando en el desierto contra los Farrelly, los Wachowski, los albóndigas y Telecinco (si algún día me despierto al otro lado del espejo, a lo peor descubro que soy insoportable). Bueno, hoy trataré ser discreto con este “hasta mañana” en una noche que durará 30 días.

Entre los miles de recomendaciones de lectura que os bombardean, por si os apetece leer este verano, me permito añadir a mis blue chips predilectos (Vargas Llosa, Auster, Muñoz Molina y otros que os he metido por las orejas) un autor del que, me parece, nunca hemos llegado a hablar en este Foro (une vez, escribiendo sobre “El Sur”, sí hice una referencia sobre él): Juan Marsé, entre otras cosas, Premio Cervantes 2008.

Cuando los Space Cowboys éramos jovenzuelos no había prácticamente librerías donde te dejaran hojear un rato los libros que, la mayoría de las veces, no ibas a comprar (salvo en la Casa del Libro, El Corte Inglés, Galerías Preciados o en las casetas de Feria del Libro). En 1965 Juan Marsé publicó “Últimas tardes con Teresa” que consiguió el premio Biblioteca Breve de ese año y, la verdad no sé si entonces o, posiblemente, un par de años más tarde, ya con 17,  cuando entré en la Escuela, quedé prendido de ella en los escaparates de las librerías, donde indefectiblemente siempre me paraba a verla, por su magnética portada y atrayente título: no era para menos la imagen en “picado” de una seductora chica al volante de un inusual descapotable blanco (¿un Triumph 4?) que con la cabeza levantada te miraba directamente a los ojos. Creo que los franceses le llaman un “Coup de foudre”, aquí flechazo, que suena más carpetovetónico.

Leí la novela pocos años después, lamentablemente en una edición del Círculo de Lectores cuya portada tenía el sex appeal de un cuadro de Mondrian, y entonces descubrí la (¿neo?)realista versión de la España social que me contaba Juan Marsé. Hasta entonces no había leído nada semejante (sí, ya conocía varias obras “adultas”, desde el primer KO con “Un mundo feliz” a los 15 años, pero nada de “ahora y aquí”, como luego dijo Llach). En el 84, Gonzalo Herralde la llevó al cine, con resultado mediocre, aunque visualmente atractivo (eso sí, se reproducía al milímetro la famosa foto de la portada, con Maribel Martín en el papel de “Teresa”). La novela era mucho mejor.

Marsé y su novela
Vicente Aranda ha llevado al cine otras tres obras, que no he leído, de Juan Marsé, en mi opinión con muy flojo resultado: “La muchacha de las bragas de oro”,  “Si te dicen que caí” y “El amante bilingüe”. Otro director rodó “La oscura historia de la prima Montse”,  peor aún.

Pero hoy nos centramos en la Literatura y, en esta área, aconsejo vivamente “El embrujo de Shanghai” (Premio de la Crítica 1993), novela que tanto por su estilo y trama, como por su muy original construcción, me encantó. Y la boca se me hizo agua cuando posteriormente me enteré de que mi director español favorito, Víctor Erice, un perfeccionista nato, estaba escribiendo un guión sobre esta novela, guión que publicó con el título “La promesa de Shanghai”.

Guión, no rodado, de Erice
Entonces llegó el tremendo fiasco: como Víctor Erice quería hacer una muy buena película, como siempre ha hecho, su presupuesto no fue aceptado por el productor, que la fastidió con “j” encargando nuevo guión y dirección a Fernando Trueba, responsable final de un bodrio del que únicamente cabe salvar la actuación de Fernando Fernán Gómez (aunque un poco tópica), la fotografía y la ambientación barcelonesa de los finales 40, eso sí, con una pésima dirección de los actores adolescentes y peor actuación del ¿protagonista? Antonio Resines.

Mucho mejor: ¡la leéis!, … si os apetece, claro.

Por último un dato no superfluo: Marsé (con otros escritores catalanes, principalmente junto con Eduardo Mendoza) tienen para mí el mérito de no haber actuado servilmente con el gobernante nacionalismo catalán, atreviéndose a escribir en castellano, lo que les ha valido que la horda de aquél señor que jugaba y hacía bromas con una corona de espinas en Jerusalén, cuando ha estado en el poder les ha negado el derecho a presentarse en ferias internacionales de Literatura dentro de la representación catalana. Claro que Marsé no es de los que se calla y así ha escrito:

“No me fío de los nacionalismos ni de sus banderas, no me fío de los himnos, ni de la historia oficial, ni de sus monumentos, ni de su mística patriotera; me parecen formas larvadas de racismo, petulancia y desdicha. En su nombre se dicen sandeces, cuando no se cometen atrocidades.” Más en:

Reportaje en Informe Semanal de TVE (07.04.1984) con motivo del estreno de la película (Dir. Gonzalo Herralde) sobre su más famosa novela “Ultimas tardes con Teresa” (1965):

Un comentario sobre “El embrujo de Shanghai” en:

Amplio, ilustrado y muy bien documentado comentario de Celia Romea Castro en Cine de Literatura:

Entrevista con motivo del premio Cervantes:

Bueno, chicas y chicos cinéfilos, tanto Space Cowboys como del Brat Pack o de la tercera vía intermedia: que paséis unas magníficas vacaciones con buen Cine, Música y Literatura (y viajes, playa, montaña, tute, ajedrez, gastronomía, etc.).

Manrique

martes, 31 de mayo de 2016

Didáctica parábola: "El olivo" de Icíar Bollaín... con guión de Paul Laverty


Queridos Cinéfilos:

Descubrí a Icíar Bollaín ya desde su primera aparición en el Cine: era “Estrella” adolescente (como niña la intérprete fue Sonsoles Aranguren), uno de los dos principales personajes y, a la vez, narradora de la historia en “El Sur”, la maravillosa película de Víctor Erice que opino (creo que en ello no difiero demasiado de los críticos más relevantes) es la mejor película española de los últimos 50 años, a la que sólo considero razonable comparar con “Los santos inocentes” de Mario Camus, “El espíritu de la Colmena”, también de Erice, “Secretos del corazón” de Moncho Armendáriz y quizás alguna(s) otra(s) en la(s) que ahora no caigo.

Después Icíar ha actuado en veintitantas películas, entre ellas “Tierra y libertad”, dirigida por Ken Loach en 1995, (basada libremente en la participación de George Orwell, como voluntario extranjero encuadrado en las columnas del POUM y la CNT-FAI, en los combates en el frente de Aragón durante el primer año de la Guerra Civil Española; a partir de mayo de 1937, la “cosa” cambió drásticamente: aconsejo fervientemente leer la imprescindible reseña autobiográfica  “Homenaje a Cataluña” donde Orwell relata su increíble peripecia dentro de la “pequeña guerra civil” que se desató ese mes en Barcelona entre las milicias trotskistas del POUM, apoyadas por la FAI, contra las unidades militares controladas por el comisariado del PSUC y ERC, de facto contra todas las fuerzas de la Generalitat y del mando central del Ejército Popular, rebelión interna en el bando republicano que se saldó tras una semana de lucha y con Orwell, que estaba hospitalizado por una herida recibida en el frente, escapando a Gran Bretaña, eso sí, con mucha mejor suerte que Andrés-Andreu Nin, líder máximo del POUM, pero de eso se habla y escribe poco porque la mano del “Gran Hermano” y de sus lacayos era, y siguió siéndolo muchos años, larga y terriblemente poderosa, ¡que se lo pregunten al ectoplasma de Trostki!), premiada como la Mejor Película del año por la Academia Europea, aunque a mí no me parezca una de las mejores de Ken Loach, prefiero su magnífica “Lloviendo piedras”, la muy buena “Mi nombre es Joe”, “Sólo un beso” o la inquietante “Agenda oculta”; tengo ganas de ver “El viento que agita la cebada”, que se me escapó.


Laverty, Yolanda Flores (crítica de RNE) y Bollaín 
En ese mismo año, Icíar Bollaín decidió pasarse al otro lado de la cámara con su fresco largometraje “Hola, ¿estás sola?”, habiendo dirigido desde entonces una decena, entre ellos el más celebrado ha sido, probablemente, “Te doy mis ojos”. A mí también me gustó mucho “Flores de otro mundo”.

Durante el rodaje de “Tierra y libertad”, Icíar, que tenía el papel de miliciana anarquista, se supone que trabó amistad con el guionista “fijo” del director, Paul Laverty, que debía andar por allí,… del que sigue siendo pareja actualmente y con el que ha contado como responsable del guión para dos de sus películas, “También la lluvia” (que no he visto) y  la última, “El olivo”, que es de la que paso a opinar tras el casi inevitable preámbulo con los antecedentes que considero significativos para “entender” el resultado.

Tras las referencias anteriores no sorprende que Icíar Bollaín parezca que comparte la ideología militante que impregna todo el Cine de el tándem Loach-Laverty, no en vano aquél es considerado como uno de los más izquierdistas entre los buenos directores europeos actuales, teniendo todas sus obras un fin didáctico y defendiendo siempre a los más desfavorecidos frente a una real o presunta "frialdad" de los aparatos del Estado o, a veces, de la Sociedad en su conjunto, habiendo “levantado ronchas” algunas de sus películas, como, por ejemplo, “Agenda oculta” respecto al Gobierno Británico, en la que, si no recuerdo mal, se acusaba directamente a la policía y autoridades del Ulster de “entorpecer” la investigación de un atentado unionista que acabó con la vida de un miembro de una comisión independiente norteamericana que, sin ser “invitada”, se dedicó a investigar la situación de los presos del IRA en Irlanda del Norte durante los primeros 80s.


El abuelo con Alma, todavía niña, delante del Olivo
Considero a Icíar menos radical que Loach, de forma que en “El olivo”, como muy bien señala Oti. R. Marchante (ver el enlace que facilito al final), la radicalidad se aplica a defender un principio absolutamente tradicional y hasta conservador: el respeto y cariño para los ancianos de la familia, en este caso por parte de una nieta, postadolescente contestataria, Alma, hacia el abuelo con un alzhéimer bastante avanzado al que intentan “gobernar” sus hijos, que fueron sensibles ante una oferta económica por una importante cantidad de dinero para que vendieran un olivo milenario que el abuelo consideraba como símbolo de sus tierras de cultivo, operación que había chocado frontalmente contra la tradicional terquedad del anciano cuando aún no lo era.

El desarrollo del conflicto da lugar a una hispánica “road movie”, con refrescantes gotas de humor, en una operación liderada por Alma (excepcionalmente interpretada por la principiante Anna Castillo) para resolver la situación, organizando un “viaje de recuperación del árbol” para el que ella “enrola” a su tío (fantástico Javier Gutiérrez, al que descubrí en “Woyzeck”, según os comenté aquí) y a su compañero de trabajo (muy bien el para mí desconocido Pep Ambrós), que también pretende serlo de otras cosas, con poco éxito, pero que nunca la deja en la estacada.

Lo peor del guión es la escasa sutileza y originalidad en algunas situaciones y episodios, lo que es señalado por las críticas que refiero al final, de Carlos Boyero y Luis Martínez. Yo me temo que este defecto es el inevitable “toque” Loach-Laverty que contamina las películas de Bollaín con guión de su “loachiano” esposo.


El audaz trío "expedicionario" en Alemania
Y no sigo, porque esta es la vez que creo más coincido en la opinión sobre una película con mi crítico más cercano, Oti R. Marchante, con el que suelo estar generalmente muy de acuerdo, pero esta vez ainda mais. No voy a reinventar la rueda, mejor leéis su crítica, si os apetece. Eso sí, quiero calificar cinematográficamente esta amena película como notable y ya más personalmente como entrañable, a pesar del defecto antes señalado, que, en mi opinión, no la lastra demasiado porque Bollaín sigue manteniendo en sus ojos, y yo diría que también en su corazón, el amor por los mayores (me estoy refiriendo al padre, que al principio parece que va a ser casi el “malo” de la película en su papel de hijo que ha sufrido durante toda su vida a un terco y mandón padre-padrone que ahora, ya anciano y abuelo, a todos nos parece entrañable) que como la adolescente “Estrella” mostraba en “El Sur” hacia su infeliz padre.

Por cierto, premio para el Cinéfilo que encuentre en el anterior párrafo un semioculto “guiño” cinéfilo sesentero… ¡A ver quién lo comenta!. Se agradecería.

Aquí van los accesos habituales a las críticas antes referenciadas y a la siempre interesante presentación de la película en “Días de Cine”:

“Días de Cine” en La 2 de TVE (6 min, incluyendo el tráiler de fondo):

Crítica de Oti R. Marchante en ABC: “Radical y conservadora

“El cine de Icíar Bollaín siempre busca acomodo en el ideal ético de su directora (y de su guionista, cuando es, como en este caso, su marido Paul Laverty, también guionista de Ken Loach). ‘El olivo’ cuenta una historia de transmisión familiar mediante el poético ejemplo de un olivo milenario que el abuelo padece su pérdida, los hijos «gozan» su venta y la nieta (la protagonista) intenta recuperar con el ecológico y psicológico fin de restaurar el entorno. Película, por lo tanto, tan progresista como en el fondo conservadora, y que tiene como puntal la extraordinaria interpretación de Anna Castillo de su extraordinario personaje, una joven de aspecto descuidado, de moral aparentemente relajada, pero con unos principios absolutamente insobornables y capaz de cualquier cosa por hacerlos prevalecer, como un personaje de Howard Hawks. Lo cierto, es que la grandeza de este personaje impregna toda la trama de la historia y convierte en grande a todos los personajes y todos los actos que ocurren a su alrededor. Con una pizca de aderezo de «road movie», todo y todos confluyen hacia la moral y la moraleja, que viene a decir que lo auténticamente radical está en el talento y la voluntad de saber conservar”

http://hoycinema.abc.es/critica/20160506/abci-critica-olivo-201605052122.html

Crítica de Carlos Boyero en El País: “Buenas intenciones, tibio resultado

“En la pantalla y en la vida real la mirada de Icíar Bollaín posee misterio, curiosidad, inteligencia y también puede ser burlona. Al igual que nos ocurrió con la niña Ana Torrent en ‘El espíritu de la colmena’, casi todos los espectadores nos quedamos colgados con la adolescente Icíar Bollaín en ‘El Sur’, interpretando a esa cría que amorosamente era cómplice de su atormentado padre, pero que no puede evitar que éste sea trágicamente derrotado por sus fantasmas, sus recuerdos, la sensación de lo que pudo haber sido y no fue.

La actitud del cine de Ken Loach imagino que siempre ha sido un modelo para Icíar Bollaín. Por mi parte, es un director que a veces me interesa mucho, sobre todo cuando centra sus lacerantes y subversivas historias en universos que conoce y los hace verosímiles, y en otras ocasiones me resulta tan previsible como aburrido. No solo de buenas intenciones vive el cine.

Y lamentablemente vuelve a ocurrirme lo mismo con ‘El olivo’. Narra la lucha de una cría muy gritona, llena de incertidumbres pero con sentido moral como para lograr que el olivo milenario que ha vendido su agobiada familia para que decore el vestíbulo de una multinacional retorne a su sitio natural, a sus raíces. El simbolismo es tan evidente como cansino. Y vale. Todo lo que de verdad importa está en venta. Pero quedan rebeldes. Pues vale”



Comentario de Luis Martínez en El Mundo “El olivo: excesos metafóricos

"La historia quiere ser una alegoría, fábula y metáfora. El problema es la evidencia, la obviedad.

Demasiada metáfora de lo mismo.
 
Lo mejor: Las brillantes interpretaciones de Anna Castillo y Javier Gutiérrez rescatan la película de lo más evidente"



Buen Cine, Amigos.

Manrique

lunes, 25 de septiembre de 2017

"Los desafíos" en La 2 esta noche, 48 años después.



Queridos Cinéfilos:

Con 19 años empezaba a ser consciente de que estaba infectado de cinefilia crónica, hasta el grado de pensar simultanear mis estudios en marcha en la ETSIN,  donde ya llevaba dos años, con la aventura de intentar entrar en el nuevo curso en la EOC (Escuela Oficial de Cinematografía) para llegar a ser ... Director de Cine (desde luego ni hablar de considerar ninguna de las otras cuatro especialidades que allí se impartían: Guión, Montaje, ¿Cámara? y Decoración, creo recordar; la juventud nos hacía ambiciosos y poco realistas).

Afortunadamente para mi equilibrio mental, y hasta físico, futuro no aprobé el muy selectivo examen de entrada para conseguir una de las 12 plazas disponibles para unos 250 prematriculados (desproporción que sólo pude constatar tras pagar los derechos del examen de ingreso y salir las listas de convocados)... por lo que traté de combatir el correctivo a mi orgullo por el fracaso yéndome al cine, por supuesto a uno de los de "Arte y Ensayo" (de los que ya os he hablado, jovenzuelos del Brat Pack) y, por las fechas, con alta probabilidad pudo ser que entonces cuando viera "Los desafíos", película que ganó la Concha de Plata en el Festival de San Sebastián de aquel verano de 1969, producida por Elías Querejeta y compuesta por tres episodios independientes, dirigidos respectivamente por los debutantes, provenientes de la EOC, Claudio Guerín, José Luis Egea y Víctor Erice (este último llegaría a ser una década o 15 años después, con "El espíritu de la colmena" y, sobre todo, con "El Sur", mi director español favorito y ... No lo voy a repetir, creo que yo os he hablado de él otras veces).

¿Que qué me pareció?. Con mi escasa experiencia de la época y todavía en los rebufos del 68 (en cuya "movida" no participé, como casi nadie de la ETSIN, que para eso estaba y está situada en la periferia de la Universidad, aunque parece ser que el 99 % del resto de los estudiantes de esa época sí lo hicieron, según presumen) lo primero que me llamó la atención fué la explícita carga política antiamericana que impregna la película, muy especialmente los dos primeros episodios, en los que colisionan la juventud, chulería y empuje de americano (yankee) con el orgullo de maduro macho hispánico, de ahí la congruencia con el título, con el catastrófico resultado que cabe suponer, especialmente cuando el coguionista común con cada uno de los tres jóvenes directores en sus respectivos episodios no fue otro que el maestro Rafael Azcona, experto dispensador de mala baba crítica. Tanto Guerín como Egea filman sendas historias con genes heredados de las pinturas negras de Goya.

He de admitir que Erice es el responsable de la historia menos explícita e hispánica, hasta permitiéndose dar un papel a un mono, literal, en el episodio que cierra la trilogía.

Actúan, muy bien, el matrimonio real Rabal-Balaguer y su hija Teresa, haciendo exactamente de los mismos, un matrimonio acomodado con una hija enamorada de un piloto americano de la base de Torrejón de Ardoz, en la primera historia, en la segunda Alfredo Mayo como dueño de una ganadería de toros bravos (perfecta metáfora) casado con Julia Gutiérrez Caba se enfrentan a una pareja americana de jóvenes mochileros que visitan España. En ambos episodios el americano es Dean Selmier.

Excelente la fotografía de Luis Cuadrado, el mejor cameraman de la época. Se quedó ciego y murió muy pocos años después. No fué el único: en 1973 también murió Claudio Guerín, con 34 años, al caerse de la torre de una iglesia en Noia, Galicia, cuando terminaba el rodaje de "La campana del infierno".

El caso es que hoy a las 22:00 en La 2, en el programa diario de la Historia de Nuestro Cine, con una rápida presentación previa de diez minutos, van a emitir "Los desafíos" y escribo esta opinión por la añoranza propia de un caduco Space Cowboy que trata de vender una película de hace 48 años. ¿Apreciable documento vintage o rollo trasnochado?.

Espero que más bien resulte lo primero, aunque sea la obra primeriza de tres jóvenes directores.

Manrique

viernes, 17 de febrero de 2023

Adiós a Carlos Saura, mi modelo de director español de Cine en 1968


Carlos Saura, Director de Cine
Admirado Carlos:

Es de bien nacidos ser agradecidos, dice un honesto refrán español, y por ello lanzo al éter este mensaje con la esperanza de que puedas recibir mi agradecimiento, porque tú fuiste mi modelo nacional de director de Cine en mi primerísima juventud cuando, ya infectado de Cinefilia crónica, vi  "Peppermint  Frappé", por las fechas debió ser en mi primer curso en la ETSIN, y pensé ¡qué maravilloso debe ser haber realizado una película como ésta!  Algo similar debió opinar el Jurado de la Berlinale de 1968 cuando te concedieron el Oso de Plata al Mejor Director por ella.

Me resulta incomprensible que un tal  Augusto M. Torres, presunto crítico de El País, haya escrito mucho después  "Con el paso de los años se ha convertido en lenta, aburrida y algo incomprensible" y agraviante que Filmaffinity incluya únicamente esa indocumentada frase como representación de la Crítica, cuando tal opinión choca frontalmente con todas las más acreditadas críticas de veteranos usuarios de esa web, a las que se accede desde la misma página de la película y basta leerlas para reconfortarse frente a semejante estupidez, que no compartimos la inmensa mayoría de los honestos Cinéfilos ... que no cobramos por opinar.

En otros periódicos te entendemos y queremos más, como demostró Antonio Lázaro en su acertadísimo glosario "45 años de una obra maestra rodada en Cuenca" de la sección Artes&Letras de ABC del 15 de junio de 2013. 

Modestamente yo ya rendí mi homenaje en este Foro  a "Peppermint Frappé" en 2016 y sólo lamento no haberte enviado la reseña para tu satisfacción. 

En 1976 me volviste a maravillar con "Cría cuervos", Premio Especial del Jurado en Cannes y nominada al Globo de Oro a la Mejor Película Extranjera.

Anecdóticamente esta película fue rodada en un espacioso chalet urbano de la calle María de Molina (creo que ahora sede de una escuela de negocios) situado a no más de 200 mts de las oficinas centrales de Izar-Navantia en las que unos cuantos Cinéfilos miembros de ese Foro hemos trabajado.

Para mí, "Cría cuervos" tiene una ligazón emocional adicional y es que Ana Torrent, que representa un muy importante papel de niña de diez años en esta película, hija del personaje de Geraldine Chaplin (tu pareja, Carlos, durante tu década más productiva, protagonizando todas tus películas de esos años)  y que ya se había lanzado tres años antes con otra muy buena interpretación en la magnífica "El espíritu de la colmena" de Víctor Erice (no te "piques", pero es tu más temible competidor al título de mejor director español de la segunda mitad del siglo XX) era físicamente parecida a mi hija Marta, diez años menor, a esas mismas edades, años en los que yo fui muy feliz en Ferrol...

Ana Torrent y Geraldine Chaplin en "Cría cuervos"
Pero la urgente buena noticia de hoy es que La 2 de TVE emite esta noche, a las 10, "Cría cuervos", para que los jóvenes y no tan jóvenes que no la conozcan la puedan descubrir. Por ello, Carlos, tengo que interrumpir este correo para poder avisar a mis Amigos de la oportunidad de verla. Comentaré otro día las otras películas tuyas que también me han gustado mucho, especialmente "Deprisa, deprisa", "El Amor Brujo", "Bodas de Sangre", "Ay Carmela", "Tango", "Goya en Burdeos"...

Hasta entonces, mi más cordial abrazo, Maestro.

Manrique


viernes, 5 de junio de 2009

Decíamos ayer... y Sicilia, ¡¡nada menos!!



Pantocrátor en la catedral de Cefalú
Queridos "Cinéfilos":

Tras varias semanas sin internet, "daño colateral" al trauma de haber tenido que cambiar temporalmente de residencia, deficiencia eternizada por una pésima gestión de mi suministrador de ADSL, finalmente dispongo de nuevo del servicio pero, como no he ido al cine desde hace meses, poco os puedo aconsejar, salvo para recomendar que los no la hayáis visto, no tengáis nada mejor que hacer esta noche y podáis sintonizar Telemadrid a las 22:10, veáis "Pequeña Miss Sunshine", de la que ya resaltamos varios "Cinéfilos", hace un par de años, su absoluta frescura, divertidísima envoltura y profunda crítica social. Una pequeña gran obra maestra. Y no exagero nada.

Por otra parte, si vivís en Madrid o nos visitáis este fin de semana y os gusta la música francesa de Brel, Moustaki, Piaf, etc., en el Café Central (Pza del Ángel, al lado de la de Santa Ana, entrada 12€ + consumición, tfno 91 3694143 y web
www.cafecentralmadrid.com) actúa Paloma Berganza, de la que ya he hablado aquí mucho y muy bien. Me consta que también la han oído en directo, donde brilla su gran capacidad para "contactar" con el público, Ana Díaz, Teresa y Antonio Rivas, al menos. Ellos os pueden dar una opinión, posiblemente, más neutral. A mí me encanta y por ello os la aconsejo de todo corazón.

Otra sugerencia, que os trasmito para más largo plazo, claro, es visitar Sicilia. Esta Semana Santa, tras intentarlo en vano hace un año, lo he hecho y me ha gustado muchísimo. Un compañero, que la conocía muy bien por largas estancias de trabajo, me comentó hace años que si quería ver arqueología griega, casi se conservaba más en Sicilia que en la propia Grecia. Como no he estado en ésta, no puedo juzgar, pero en Sicilia hay restos interesantísimos, además de una tremenda cantidad de monumentos de la extrañamente encantadora mezcla que resulta ser el arte árabe-normando.


Plaza central en Siracusa
¡E innumerables templos y palacios barrocos!, herencia de la dominación española.

Interesados contactadme sin problema. Eso sí, me pega que en verano debe hacer mucho calor. Cosas del Sur.

Pero es que compensa poder pasear por delante de la catedral de Siracusa en una plaza donde solo falta el “Gatopardo” fumando señorialmente sentado mientras se toma un buen café y admira su fachada barroca purísima, fachada que enmascara un interior construido integrando el peristilo del templo de Artemisa de 2200 años antes (casi como lo de la mezquita de Córdoba, pero al revés, lo más antiguo en el interior), cortejada en la misma plaza por una encantadora iglesia en estilo barroco manuelino portugués, cuando a dos manzanas se encuentra la fuente de Aretusa (de agua dulce a … 5 metros del mar) donde, seguramente, Arquímedes bebía cuando dejaba de razonar sobre los fundamentos de la teoría del buque, que decimos los navales, para ir a ver el estreno de “Los persas” a un teatro capaz de 20.000 (he escrito veinte mil) espectadores, no demasiados para una población de medio millón de habitantes en el siglo IV aC, por lo que tampoco extraña que te afirmen documentadamente que en el ara del sacrificio cercana al teatro se ofrecieran holocaustos de 450 bueyes simultáneamente. ¿Impresionante?. Creo que sí, claro que yo tengo un 50% de sangre del Sur... Pero no exagero en esto.


Teatro Politeama de Palermo
Y Palermo, con sus dos maravillosos teatros Art Nouveau, que tanto contrastan con sus espléndidas iglesias barrocas o árabe-normandas, y Agrigento, con su valle de los templos, y Segesta, y Piazza Armerina, con sus fantásticos mosaicos, y Erice, con su catedral, que recuerda a la de Tuy, y Cefalú, con su Pantocrátor, y Taormina, con su teatro, y Catania, a la sombra del Etna … y todo lo que no tuve ocasión de admirar en una corta semana.

Esta vez Ana (Moya), que conoce Sicilia mucho mejor que yo, podría animarse a contarnos algo… sugiero.


Mari Carmen y Virginia en el Templo de Segesta

También podría daros alguna reseña muy reciente de teatro, ya en Madrid, pero como Ana (Díaz) se me ha adelantado, poniendo muy alto el nivel, me limitaré a insertar otro día un comentario a su aportación, con mi visión personal, que es muy parecida a la suya, aunque mucho menos fundada porque yo no he leído las obras que ella comenta.

Y un consejo para terminar: ¡No dejéis de visitar Sicilia!, Amigos.

Manrique

domingo, 6 de septiembre de 2009

"Sophie Scholl" y dos recomendaciones: "El espíritu de la colmena" y, de nuevo, "Mishima"


Queridos "Cinéfilos": 

El pasado viernes dieron junto con Público el DVD de la muy interesante película alemana "Sophie Scholl" (los cuatro siguientes viernes darán "Cinema Paradiso", "Bagdad Café", "Como agua para el chocolate" y "Adiós a mi concubina"; hoy han regalado con el ABC "Crash" y siguen con una película por domingo; el que no se hace con una buena colección prácticamente gratis, es que no le interesa el Cine) con la que su director, Marc Rothemund, fue premiado en el Festival de Berlín de 2005 como mejor director y, su protagonista absoluta, Julia Jentsch, como mejor actriz. Tenía ganas de ver esta película y ayer lo conseguí.


Si me limito a una perspectiva "técnica", diría que no es, para mí, una película 10: la encontré demasiado "docudrama", algún personaje me pareció esperpéntico en exceso (fundamentalmente el presidente del tribunal, aunque, para ser un alto jerarca de la "justicia" nazi, probablemente habría que ser un tanto esperpéntico, además de plenamente acomodaticio con las consignas del Régimen) y la actitud de la protagonista en la interpretación del papel de Sophie a lo largo de las tres cuartas partes iniciales de la película, me pareció fría en exceso. No me puedo imaginar a una joven de 21 años que sea capaz de mantener esa frialdad durante los duros interrogatorios sabiendo a lo que se exponía, aunque fuera una "pose" para intentar convencer al tribunal de que no era "culpable".


Foto real de Sophie
A mi entender, un poco de más calidez humana, de temblor interno ante su previsible e inminente destino (que no hubiera quitado un ápice de mérito, más bien al revés, a su fortaleza básica de no doblegarse en lo fundamental: la tremenda lección de dignidad que unos chicos estudiantes muy jóvenes dieron a una inmensa mayoría de acomodaticios adultos), le hubiera dado un mayor sentimiento dramático. Únicamente en un momento la cámara enfoca sus manos que se retuercen nerviosas fuera de la vista de su interrogador. Eso sí, los últimos veinte minutos de interpretación, me parecen perfectos. He leído que es absolutamente histórico que los carceleros, admirados de la entereza de los jóvenes, les permitieron ¡contra el reglamento!, tal como se muestra en la película, fumar juntos un último cigarrillo antes de la ejecución.

Del casi no distribuido, en España, Cine alemán actual, nos dejan ver alguna que otra obra sumamente apreciable, como la magnífica "El hundimiento", la buenísima "La vida de los otros", la sutilmente divertida "Deliciosa Marta" y ahora conocer a Sophie, personaje histórico que creo brilla, junto con sus compañeros, más aún que la película como tal.

Aprovecho para enviaros un par de recomendaciones:

La primera (me temo que únicamente válida para los que dispongáis de acceso a 8TV Madrid) mañana, lunes, a las 22:00 emiten "El espíritu de la colmena" de Víctor Erice, Concha de Oro de San Sebastián 1973, en opinión de algunos, como Antonio en nuestro grupo, superior a "El Sur". A lo mejor, Samuel, compartes esa opinión. Yo la dejo en "totalmente comparable" y ambas, junto a "Los santos inocentes", "Secretos del corazón" y alguna(s) de Saura, de lo mejorcito que se ha rodado en España en los últimos 40 años, a siglos luz de los ataques de nervios, malas educaciones, abrazos rotos y vueltas y revueltas a una inverosímil madre imaginada en una pesadilla indigesta de un señor manchego, películas que sólo convencen a los franceses que creen que el brie es superior a la torta del casar.


Si queréis probar su oscura miel, podéis acceder a esa cadena (o alquilarla o comprar el DVD); desde luego es absolutamente recomendable. Las excelentes imágenes de Luis Cuadrado, genial director de fotografía que, muy poco después, se quedó ciego y falleció, son soberbias en fondo, intención y técnica. Lo mismo que la actuación de Ana Torrent (prodigiosos primeros planos), su primera y mejor interpretación, para mi gusto, aunque tampoco era mala, sin igualarla, la de su siguiente película, "Cría cuervos", esta vez dirigida por Saura en estado de gracia.Os dejo las siguientes referencias:

La segunda (únicamente válida para residentes o visitantes de ciudades con oferta de Cine en versión original) ya la recomendé hace un par de meses, pero desapareció de la cartelera de Madrid y ahora reaparece tras el ferragosto: "Mishima" de Paul Schrader, remasterizada (Cine Verdi): imprescindible para un Cinéfilo por su maravillosa estructura y factura (incluyendo la banda sonora de Philip Glass), además del interés que tiene el personaje, otra vez real....aunque mucho menos ejemplar que Sophie y Cía. Hay que verla en pantalla grande, aconseja la crítica. La vi en los 80 y espero volverla a disfrutar un día de estos. Un par de referencias en:

http://www.fotogramas.es/Peliculas/Mishima-una-vida-en-cuatro-capitulos/Critica

Buen cine, amigos
Manrique

sábado, 8 de septiembre de 2007

Vuelta al Curso

Queridos/as Cinéfilos/as:
Supongo que será una distorsión neuronal producto de mis once cursos en el mismo cole y, luego, seis en la Escuela, pero para mí los años naturales (vamos, vitales) empiezan con el nuevo curso, claro que en esa época el final de las vacaciones era a principios de Octubre y desde que emigré a la dulce Galicia en 1973 (hace ya 34 años, ¡qué horror!,...vamos que el presidente de EEUU era Nixon...) tuve que adelantarlo a primeros de Septiembre o, algunos años, incluso antes. Me temo, que con la señalada diferencia de la edad biológica, todos los Cinéfilos fijamos un importante hito anual en el final de las vacaciones y, como no tenemos la oportunidad de compartir todos juntos un café y comentar nuestros respectivos veranos "cinéfilos", os circulo mis impresiones del veraneo y os animo a que hagáis lo mismo con las vuestras para darnos mutuamente pistas (o envidia) de las cosas que cada uno pensamos que interesa ver, leer, escuchar...o visitar. Como somos "Cinéfilos", empecemos por el cine:

 Películas vistas en el cine (de verdad).
Pues nada de nada. Vamos que no me consta haber ido al cine ni una sola vez (salvo lapsus mental de senior citizen, claro que si no me acuerdo es que, si he visto algo, a lo mejor no merecía la pena o, peor, amaga el Altzeimer en este camino descendente hacia el estado de Von Aschenbach en Muerte en Venecia). Si algo me ha quedado en el recuerdo de una de mis últimas visitas al cine es un horroroso trailer de una película que prometía ser aún más nefasta, “El café solo o con ellas”. Si alguno de vosotros la ha visto, espero que no haya tenido semejante golpe de mala suerte, y se atreve a confesarlo, que nos circule su crítica personal para que riamos un rato.

 Las películas de Telemadrid o de TVE2.
Pues mucho peor que el año pasado. No las apunto en la agenda pero solo soy capaz de recordar:
• “Saraband”, la última de Bergman, para mí notable entre las suyas que conozco pero no excelente, que dieron como homenaje por su fallecimiento. José Mª: tú, que nos has recordado a Bergman (y a Antonioni, para mí mucho menos interesante): aceptarías “El manantial de la doncella”, “El séptimo sello”, “Gritos y susurros” y “Fanny y Alexander” como su póker, aunque el guión de esta última, que considero extraordinaria en su factura, no me parece de los mejores suyos. ¿Y no me estaré olvidando de la inusual “El huevo de la serpiente” sobre el ascenso del nazismo en la depauperada Alemania de los finales 30 o la desasogadora “La vergüenza”, reflexión sobre las atrocidades que un ejemplar ciudadano sueco puede llegar a cometer en una situación bélica límite ?. Me quedan muchas sin conocer, pero si Dios quiere, el día 30 espero ver “Persona” en la filmoteca (Cine Doré) a las 19:30. A ver si alguno de vosotros se anima...
• La notable, agridulce y, para muchos, llena de melancolía "Esplendor en la yerba" de Elia Kazán, un director (no directora, a pesar de la "a"; esto es un aviso para los Cinéfilos menores de 40 que no hayan alcanzado el cuarto dan en la mística cinéfila) que, para no tener problemas con un senador cazafantasmas cazabrujas llamado Mac Carthy (dudo de la ortografía), en los primeros 50 cantó más que el difunto Pavarotti y acusó de filocomunistas a unos cuentos guionistas, directores y otra morrallilla ante la "Comisión de Actividades Antiamericanas", lo que le dejó algún que otro remordimiento que impregnó parte de su obra. Tras esta casi inevitable (en mí) disgresión, me imagino que a más de un space cowboy se os seguirá formando, como a un servidor, un pequeño nudo en la garganta cuando, en la última secuencia, Natalie Wood se aleja definitivamente de Warren Beatty y una voz en off recita un sentido poema sobre la pérdida de la juventud, que lamento no poder transcribir (¿lo puede hacer alguno de vosotros?). Claro que a los del brad pack a lo peor os parecerá una notable chochez de caducado space cowboy este ramalazo sentimental y, doy por seguro, una highlypollez el problema básico de la pareja Natalie-Warren en “Esplendor...” pero, ¡que queréis!, me temo que era así en los 50, en los 60 y hasta en los primeros 70. A lo mejor ahora ese problema no existe, pero me temo que por su falta puede haber otros, al igual que una vez que los labradores exterminaron a los pájaros que les comían el cereal .... aumentaron las plagas de insectos.

 Hombre, también nos han dado un sábado por la tarde “La gran evasión”, que me parece una gran película, muy amena, magníficamente dirigida y con un guión que refleja....una historia absolutamente real, con nombres y apellidos. Me gusta hacer esta confesión especialmente dirigida a los “Cinéfilos” que juran (vamos, perjuran) que soy un melancólico seguidor de Bergman, Dreyer , Rohmer (que sigue en la brecha con sus casi 90 años), Von Trier, Erice y otros más o menos pelmazos que se pasan la vida en una diatriba sobre el sexo de los ángeles y que no aprecio el cine ameno. ¡Falaz afirmación!. La verdad es que, en la mesa, tanto me gusta la chacina del pueblo de mi madre (preciosa Cazalla de la Sierra, al noroeste de Sevilla), como la robaliza (= lubina para los de Piedrafita para abajo) gallega (quien no la ha probado en Muiño do Vento a las afueras de Ferrol, no sabe lo que se pierde) o la morcilla de Burgos que consigue Patricia, actualmente nuestra “corresponsal” en Valencia (me temo que apuntada al laminador partido de la mayoría silenciosa en este cotarro a cuatro o cinco voces). Pues con el cine me pasa lo mismo: soy casi omnívoro, salvo para las comedias de adolescentes babosillos americanos (los “albóndigas” y cosas por el estilo que tanto le gustan a esa Mary a la que le pasan cosas), algunas “epopeyas” falsamente científicas o pseudofilosóficas dirigidas a adolescentes expertos en internet (cuyos conocimientos alcanzan a creer saber que el Greco emigró a Ohio) como las espantosas, al menos para mí, “Independence Day”, “Armaggedon”, “Matrix”, precuelas de la guerra galáctica o películas orientales (hasta de Tarantino) de artes marciales y ciertas producciones del cine patrio de la democracia que son dignas herederas de las peores cosas de nuestro cine de los 60s, a las cuales solo aventajan en pedantería hueca del guión o en la petulante presunción de que la chica monilla o el chavalito debutante procedente de “Gran hermano” son los nuevos equivalentes españoles al joven Brando o a Katherine Hepburn (al menos Toni Leblanc o Gracita Morales no caían en tal autocomplacencia). Este tipo de cine me afecta a la vesícula biliar hasta el vómito y me produce cefalea feroz, siendo solamente superado en mi rechazo por determinados “programas basura” de la televisión, aparentemente presentados por y para.....(¡dejémoslos en paz!).

 Cosas que he visto en DVD.
Me consta que los espárragos en conserva no son comparables a los recién cocidos, pero, ¡qué le vamos a hacer!, no siempre ponen algo interesante en un cine del barrio (si es que nos queda alguno, tras el reciente exterminio por inanición del Tívoli, el Benlliure y el Dúplex, en Madrid y el Victoria en Las Navas del Marqués hace ya más de diez años, donde veraneo) y hay que tirar del DVD. No es lo mismo, no es lo mismo, pero entre lo que he vuelto a ver me gustaría aconsejaros un par de cosas:
• “El tercer hombre”: Una película mítica que se desarrolla y se filma en la Viena de la postguerra (no como la tramposísima “Casablanca” con sus cutres decorados de cartón piedra; claro que después de esta audaz afirmación a lo peor me tengo que batir con algún space cowboy, y que conste que también a mí me enamoró Ingrid, la prima de Ingmar, pero no el chulesco Ricky) con una fantástica fotografía en B/N y un perfecto guión firmado por Grahan Greene. ¡Ahí es nada!.
• “La huella” (1972): Me parece, estoy seguro, que al menos para Marga, Antonio (otro que se ha afiliado a la mayoría silenciosa, y eso que ha visto mucho más cine que yo y me puede dar sopas con honda) y para mí es una película interesantísima, con un inteligentísimo guión y unas interpretaciones sobresalientes. Los insultantemente jóvenes a lo peor no la habéis visto. Pues noticia (por si alguno no lo sabe aún): En Venecia Kenneth Branagh ha presentado estos días su versión de “Sleuth”, vamos “La huella”, ya que tal era el título inglés de la original, en la que los dos papeles principales eran representados por Sir Lawrence Olivier (el protagonista de “Rebeca”, para información de los non natos en 1972) y Michael Caine en el papel del joven triunfador arribista. En la nueva versión éste hace el personaje del “senior squire” y Jude Law el del joven. Pero resulta que ya Jude Law se atrevió a suplantar a Caine en el reciente y nefasto remake de la estupenda “Alfie” (¿1967?). Conclusión: Me temo que Jude tiene todavía que devorar muchas toneladas de espinacas para poder llegar a ser como Michael. ¿Lo conseguirá?. ¡Qué valiente es Kenneth!. Yo me temo que otra vez segundas partes no van a ser tan buenas como las primeras. A ver que resulta. No sé qué aconsejar: Ver la antigua antes o al revés. Mejor, creo, ver la antigua para que el goce sea completo y poder, a lo peor, patear con más rabia el estreno de la nueva. ¡Ojalá me equivoque!.

 Algo de teatro .
Se ve que gracias a las actividades de los teatros nacionales el año pasado, con “La persona buena de Sezuan”, y a los municipales éste, no me quedo el verano sin algo que merezca la pena: En las recién abiertas "Naves del Español en el Antiguo Matadero de Madrid" el montaje de la ópera del siglo XX "Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny" de Kurt Weil sobre un libreto de Bertold Brecht. Un magnífico montaje de Mario Gas en un espectacular escenario con una boca de no menos de ¿40? metros (es la única sala que conozco mucho más ancha que profunda), con casi 50 intérpretes (orquesta aparte, casi sinfónica en su composición), audaz, mordaz, ácido y movido libreto sumamente brechtiano (me suelen gustar mucho sus obras), partitura excelente y ... nuestro gallardo alcalde a tres filas de mi asiento disfrutando mientras pensaba, supongo, que más de uno de los presentes cambiaría su voto a su favor. La verdad es que por 24€ era un auténtico regalo o una forma de que nos reintegren una parte de lo que pagamos los madrileños. ¡Lástima que no pudierais ir!.

 Música.
Nada de nada. Casi me avergüenzo, un único descubrimiento en los conciertos de TVE2 a las 08:00 de sábados y domingos:
Keiko Abe (compositora japonesa actual) Prism Rhapsody II for two marimbas and orchestra. Normalmente los compositores actuales me suelen defraudar, pero en este caso me pareció buenísima ya desde esta primera audición. ¿La conocíais alguno?.

 Libros:
Últimamente la magnífica novela “La mujer justa”, que recomendó Ana (Díaz) en estas páginas: un profundísimo estudio de las relaciones de pareja, escrito por Sandor Marai, cuya acción se desarrolla en Buda-Pest entre los primeros 30s y 1945, con espléndida técnica (en sus tres partes cada uno de los protagonistas cuenta en monólogo a sendos amigos su visión de lo que ocurrió en el triángulo, con lo que se nos invita a construir una versión “holográfica” de la realidad más probable). También, sin dejar Centroeuropa, “Caleidoscopio” de Stefan Zweig (famosísimo escritor vienés entre 1900 y 1940 aprox). Es un compendio de cuentos y dos o tres novelas cortas. A pesar de su estilo, algo “demodé”, me ha gustado bastante, muy especialmente el cuento “La colección invisible” y otros dos o tres que tratan oblicuamente la pérdida de la inocencia en el proceso de descubrir las aristas de la vida en la adolescencia.

 Una escapada al extranjero.
A los que no hayáis ido nunca, si tenéis la oportunidad, os aconsejo el viaje de una semana que hice a principios de Agosto, apretadillo pero suficiente, a Gante (la 2ª ciudad más poblada del mundo al final del siglo XV, según leí; con un gran empaque y señorío, no saturada de turistas), Brujas (bellísima, aunque con demasiados turistas durante el día, por la noche muchísimo mas tranquila), Lovaina (para mí un descubrimiento, encantadora) y Bruselas (maravillosa Plaza Mayor y algunas cosas buenas mas que, esta sí, ya conocía bastante bien de mis viajes a CESA al final de los 90s). Os anexo sendas fotos sólo de las tres primeras, para no aburrir. Un viaje absolutamente recomendable.

Me he vuelto a pasar, pero los/as pujantes chicos/as del brad pack tenéis que permitirnos a los decadentes space cowboys que contemos alguna que otra batallita. Perdonadme por el rollo. Y los del brad pack a ver si decís algo, ¡leñe!. Buen cine.
Manrique

1 Levantó ronchas en Suecia
2 Confesión: Recientemente vi “Gertrud” y no me gustó, pero casi nada, interpretación tremendamente gélida y problemática incomprensible para un andaluz al 50%, como yo. Únicamente me parecieron muy buenas algunas tomas, por ejemplo, las de la protagonista en el espejo. Otro pequeño rasgo de sinceridad: no he visto NUNCA la famosísima “Ordet” (creo recordar que José María la ha alabado alguna vez en nuestro cotarro). Espero ir a verla el martes 25 a las 19:35 en la Filmoteca.
3 Pido disculpas por repetirme a unos cuantos Cinéfilos de Madrid (sin niños que cangurear) a los que ya les envié un mensaje aconsejándoles esta obra cuando estaba en cartel, por si se animaban a verla.
4 Para los que vivís en Madrid o lo visitáis a menudo y podéis liberaros de obligaciones tres horitas brutas una tarde, aconsejo el concierto apertura de curso en la Fundación Juan March (www.march.es): Las Cántigas de Santa María de Alfonso X el Sabio el día 1 de Octubre a las 19:00 (aconsejo llegar con una antelación de 30, mejor 45 minutos, abren las puertas de la sala media hora antes del concierto, pero hay mucho aficionado y como lo dan gratis,... es lo malo).

jueves, 25 de febrero de 2016

Una película española rompedora: "Peppermint Frappé” (1967) de Carlos Saura



Queridos Cinéfilos:

Hace días circulé uno de mis frecuentes “avisos a Cinéfilos” advirtiendo que en el programa “Historia de nuestro Cine” en La 2  iban a emitir la película "Peppermint Frappé” (1967), de Carlos Saura, recomendando verla, al mismo tiempo que anunciaba que la comentaría en el Foro por considerarla muy interesante, lo que paso a hacer:

Fue la primera película del entonces llamado “nuevo Cine español” que me impactó, me gustó mucho y asumí como plenamente innovadora (había visto otras presuntamente “muy modernas”, jaleadas por muchos jóvenes críticos de la época como “rompedoras”, que la implacable “moderna inquisición cultural” nos imponía so pena de echarnos de la “élite culta”, así nos tragamos productos de la autodenominada “Escuela de Barcelona”, felizmente olvidados salvo por los yeyés con eterno síndrome de Peter Pan, como las fallidamente ambiciosas y hoy absolutamente insufribles (¡fijaos en sus títulos!) Fata Morgana”, “Dante no es únicamente severo”, “Ditirambo”, “Después del Diluvio”, “Aooom”, “Nocturno 29” ...).

En cambio he vuelto a ver "Peppermint Frappé” tres o cuatro veces a lo largo de las últimas décadas y sigo opinando que es una buena o muy buena película que en su factura casi no ha envejecido, al menos en mi opinión. Claro está que la sociedad española ha cambiado una barbaridad y evolucionado, para bien, habiendo disminuido, aunque no desaparecido, ciertas aptitudes que se reflejan en la trama, siendo aconsejable que nos situemos mentalmente en el entorno de esa época para entender plenamente las reacciones de los personajes en el desarrollo de la historia.


La americana Elena (Geraldine Chaplin)
Y, como suelo desvelar en mis comentarios, ¿de qué va?:

En Cuenca, Julián, un médico solterón (José Luis López Vázquez, que con esta película se reveló como capaz de representar papeles dramáticos, por primera vez en su vida) recibe la perturbadora visita de Pablo, un antiguo amigo de la infancia y juventud (Alfredo Mayo), que se ha casado con Elena, una americana treinta años más joven que él (Geraldine Chaplin, sí, la hija de Charles Chaplin) que inmediatamente deslumbra a Julián con su dinamismo y alegría de vivir. Éste se ofrece como guía para visitar la ciudad y les invita a unos días de descanso en su casa de campo, situada junto a un antiguo balneario abandonado. Ya tenemos los componentes de un cocktail que puede resultar explosivo…

Referenciada así, la historia parece tópica y previsible pero su desarrollo sorprende con varios recovecos muy bien tramados y astutas elecciones, como el hecho de que Geraldine Chaplin represente otros dos papeles más como facetas diferentes de un personaje femenino caleidoscópico (la enfermera empleada con Julián, a la que éste trata de modelar, como Pigmalión, y la fugazmente vista participante en la famosa tamborrada de Calanda, evidente homenaje a Buñuel, que siempre fue un admiradísimo maestro para Carlos Saura).


La española Ana (también Geraldine Chaplin)
El guión (como os recuerdo a menudo, para Kurosava y, modestísimamente, para mí, es el componente esencial para conseguir una buena película) fue escrito por el propio Saura junto con el mejor guionista de esa época, Rafael Azcona (lo fue de “El pisito”, “El cochecito”, “Plácido”, “El verdugo”, “La escopeta nacional”…) , y Angelino Fons, otro notable director español. Con semejantes “padres” y en esa época tardofranquista, cuando ya era posible realizar un cine crítico con el Régimen siempre que se hiciera “no explícitamente”, la película mostraba una clarísima condena de la cerrazón y falta de “europeísmo” que griseaba España, con figuras antitéticas evidentes, como:
  • El triste, provinciano y reprimido solterón Julián frente al cosmopolita y rejuvenecido, por su tardía boda, Pablo, viejos amigos de la misma edad, educación y origen.
  • La vivaz y extrovertida Elena frente a la rancia enfermera Ana.
  • Hasta se contraponen dos estilos de música cantada diametralmente opuestos: la tardomedieval de “El Misterio de Elche” (declarada Patrimonio Inmaterial por la UNESCO), que tanto le gustaba oír a Julián, frente a la canción que baila Elena cuando lo deslumbra, “The incredible Miss Perryman”, de Los Canarios (cuyo líder y cantante era Teddy Bautista), canción que rebautizaron como “Peppermint Frappé” tras incorporarla Carlos Saura a la banda sonora.
La interpretación fue muy buena colectivamente (especialmente rompedora la de José Luis López Vázquez respecto a todos sus anteriores papeles; recuerdo que, al salir del cine cuando la estrenaron, la gran mayoría de los que ya no eran jóvenes salían comentando muy negativamente la película, la nueva “actitud” del actor y el chasco que se habían llevado cuando habían ido a ver otra comedia del cine español) y sirvió para que Geraldine Chaplin conociera a Carlos Saura, con el que formó una pareja vital y artística durante más de diez años, siendo ella la protagonista de casi todas las películas dirigidas por él en ese periodo, entre las cuales yo destacaría especialmente “Cría cuervos”, de la que quizás ya os comenté anecdóticamente que se rodó en un gran chalet de la calle María de Molina de Madrid, a menos de 100 metros del edificio de Velázquez 132, donde muchos de vosotros y yo trabajáis o hemos trabajado.


El triángulo principal
La fotografía de Luis Cuadrado, entonces uno de los mejores “cameramen” españoles, fue más que correcta, aunque su obra maestra la consiguió con la espléndida, en todos los sentidos, “El espíritu de la colmena” (Gran Premio del Jurado en Cannes 1976), de Víctor Erice, de la que ya hemos hablado alguna vez en este Foro. Recuerdo que el desgraciado Luis perdió la vista totalmente por una enfermedad y tuvo que contar con la ayuda de su magnífico auxiliar y sucesor Teo Escamilla para poder acabar alguna película. Murió en 1980.

Concluyo: no puedo juzgar impersonalmente esta película por las razones arriba señaladas, pero si tomo las nueve críticas consideradas como “más útiles” por los participantes en Filmaffinity, todas sus calificaciones oscilan entre 8 y 9. Yo dudaría entre ambas, por lo que matemáticamente elegiría la mediana 8,5. 

Por si fueran de vuestro interés, incluyo los siguientes enlaces:

Ficha de la película en Filmaffinity:

Presentación de la emisión de la película en “La noche del Cine español” en TVE2 el 16 de febrero de 2016 (5 min):

Comentario de Antonio Lázaro en ABC “45 años de una obra maestra rodada en Cuenca”:
“El envoltorio de ese pasional y letal triángulo es fastuoso, hipnótico, aunque también previsible”

Buen CINE, Amigos. O al menos a mí (y a otros también, por ella le dieron a Saura el Oso de Plata al Mejor Director en la Berlinale de 1968) me lo parece, a lo mejor porque me recuerda mi juventud…

Manrique