sábado, 22 de junio de 2019

No os perdáis "Marty" (Delbert Mann 1955): Una modesta película que derrotó merecidamente a las grandes producciones.


Queridos Cinéfilos:

De vez en cuando reencontramos por azar una antigua pequeña joya que teníamos perdida y olvidada, hallazgo que, al reconocerla y apreciar su valor, nos hace recobrar de inmediato el aprecio que le teníamos y que ahora se ve incrementado cuando comparamos su valía frente a la bisutería que actualmente nos empacha.

Quiero compartir con vosotros la oportunidad de que recordéis "Marty", lo que es únicamente posible, por razones cronológicas, para los más senior Space Cowboys, o la descubráis los miembros del Brat Pack, o los que nacisteis entre ambos grupos.

¿Pero qué es "Marty"?: Una pequeña película en blanco y negro, de muy reducido presupuesto, dirigida en por el entonces debutante Delbert Mann, con un actor protagonista, Ernest Borgnine, que por su poco agraciado físico nunca volvió a serlo, aunque le reconoceréis como secundario de cien películas, y una actriz principal poco conocida, Betsy Blair, que después sólo tuvo un papel protagonista en el resto de su carrera, al año siguiente, en una muy justamente celebrada película ...¡española!.

¿Y por qué la aconsejo?. Porque es muy, muy buena y así fue reconocido, a pesar de su "pequeñez":
Marty con su madre
  • Ganó el Oscar y la Palma de Oro de Cannes a la Mejor película, derrotando en el Premio de la Academia nada menos que a "Picnic", "La colina del adiós" o "La rosa tatuada".
  • El novato Delbert Mann ganó con ella el Oscar a la Mejor Dirección, frente a David Lean (por "Locuras de verano"), Elia Kazán (por nada menos que "Al este del Edén") y John Sturges (por la excelente "Conspiración de silencio"), vamos, tres "pesos pesados".
  • Especialmente significativo fue que Ernest Borgnine ganara el Oscar al Mejor Actor Principal por su extraordinaria interpretación de Marty, papel que parecía hecho exactamente a su medida, batiendo al más atractivo y famoso joven actor de moda en esa época, James Dean (por "Al este del Edén") y a los ya muy famosos Frank Sinatra, James Cagney y Spencer Tracy, también magnífico este último en "Conspiración de silencio".
  • Pero como casi siempre ocurre en una buena película, y debe ocurrir, el guión de "Marty" es excelente, a pesar de su falta de pretensiones, por los finos matices que, como las pasas de un plumcake, "ilustran" la sencilla trama, ganando con él su autor, Paddy Chayefsky, su primer Oscar, al que seguirían otros dos posteriormente.
  • La película obtuvo otras cuatro nominaciones, entre ellas como actriz secundaria a Betsy Blair, la "chica" de la película, ya que su papel era menos extenso que el del protagonista absoluto, representando a la tímida, presuntamente poco atractiva y educada Clara, no Claire, aunque a mí me gusta bastante, especialmente por el brillo de su mirada. Y en eso no he sido el único porque Juan Antonio Bardem, uno de los mejores directores españoles de mediados del siglo pasado, la eligió sólo un año después para protagonizar su excelente "Calle Mayor", como un personaje que tenía más de un contacto, y más de dos y de tres, con la Clara de "Marty"
Clara y Marty
¿A qué viene, Manrique, que nos aconsejes ahora esta muy antigua película?: Pues por la presente oportunidad de poder verla en vuestra TV, como yo lo he hecho de nuevo ahora, unos 45 años después de haberla descubierto en la única cadena existente en la España de los primeros 70, oportunidad que todos vosotros podéis aprovechar, sólo hasta el próximo lunes 24 (no sé si inclusive), si disponéis de Movistar+, utilizando la alternativa de recuperar programas de la última semana, ya que fue emitida, con mínimos anuncios, en el Canal Intereconomía (124) el pasado domingo 16 a las 22:15, según acabo de confirmar.         
Me imagino que también podríais conseguirla en dvd o por medio de alguno de los servicios "a la carta" en internet. A mí me parece una película entrañable, de temática muy humana, pero nada ñoña, y magníficamente realizada, lo que justifica que la descubráis los que no supierais de su existencia.

Lo que no voy a hacer esta vez es adelantar "de qué va", ya que considero modélico la presentación del personaje principal y sus circunstancias al comienzo de la película.

Podéis ver un tráiler (3 min), en inglés, de "Marty" en Youtube, presentada por Burt Lancaster

Y la referencia en Filmaffinity, que registra una votación con un más que notable 7,5

Una curiosidad: Betsy Blair estuvo casada con el genial Gene Kelly dieciséis años y posteriormente casi cuarenta con el muy buen director checo-británico Karel Reisz, responsable de las destacadas "Sábado noche, domingo por la mañana" (1960), "Isadora" (1968) y, muy especialmente, "La mujer del teniente francés" (1981), película que glosó Marga en este Foro y que personalmente considero merecedora de un 9,5. Puedo imaginar que Blair, ya casada con Reisz cuando éste dirigió las dos últimas, pudo influir algo en su realización, ya que era una mujer refinada y culta, habiendo escrito "The Memory of All That: Love and Politics in New York, Hollywood, and Paris"

Vuestro turno, Cinéfilos, y si alguno la véis, compartid en el Foro vuestra más personal opinión.

En la mía, muy buen Cine, Amigos.

Manrique
    

 

sábado, 15 de junio de 2019

"El mar" ("The Sea"), espléndida novela de John Banville.



Queridos "Cinéfilos":

Llevaban unos cuantos años moscardoneándome en el cerebro repetitivas referencias al irlandés John Banville, calificándolo como un interesantísimo escritor entre los mejores actuales en lengua inglesa. 

Creo recordar que la primera me llegó con una encuesta entre 25 destacados autores españoles para elegir la mejor novela de la primera década siglo XXI que el Cultural de ABC (devoro cada sábado ese suplemento semanal) organizó en junio de 2011 con motivo de su número 1000, encuesta de la que alguna vez os he hablado, en la que quedó ganadora "La fiesta del chivo", de Vargas Llosa, que me encantó y os recomendé, segunda "La carretera" de Cormac McCarthy, que Ana Díaz nos comentó muy positivamente,  y la tercera fue "El mar" de Banville.

El siguiente aldabonazo, de gran contundencia, resonó en 2014 cuando le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, señalando el jurado en el acta oficial:

"La prosa de John Banville se abre a deslumbrantes espacios líricos a través de referencias culturales donde se revitalizan los mitos clásicos y la belleza va de la mano de la ironía. Al mismo tiempo, muestra un análisis intenso de complejos seres humanos que nos atrapan en su descenso a la oscuridad de la vileza o en su fraternidad existencial. Cada creación suya atrae y deleita por la maestría en el desarrollo de la trama y en el dominio de los registros y matices expresivos, y por su reflexión sobre los secretos del corazón humano".


Con mucho retraso, perennemente abrumado por la lista de las más de 1000 novelas que debería conocer, decidí, por fin, darle prioridad a "El mar", obra que obtuvo en 2005 el Premio Man Booker, el más destacado dentro de la literatura británica, ampliado a la Commonwealth e Irlanda, y empecé a leer:

"Se marcharon, los dioses, el día de la extraña marea. Las aguas de la bahía, toda la mañana bajo un cielo lechoso, habían crecido y crecido, alcanzando alturas inusitadas, las pequeñas olas inundaban una arena reseca que durante años no había conocido otra humedad que la lluvia y lamían las mismísimas bases de las dunas. El casco oxidado del carguero que permanecía encallado en la otra punta de la bahía desde tiempo inmemorial debió de pensar que iban a volver a botarlo. Después de ese día yo no volvería a nadar. Las aves marinas gimoteaban y se lanzaban en picado, nerviosas, al parecer, ante el espectáculo de ese enorme cuenco de agua inflándose como una ampolla, de un azul plomizo y un brillo maligno. Tenían, aquel día, una blancura antinatural, los pájaros. Las olas depositaban una orla de sucia espuma amarilla en el límite de las aguas. Ningún barco estropeaba la línea del alto horizonte. No nadaría, no. Nunca más.

Alguien acababa de caminar sobre mi tumba*. Alguien." 

* Nota del traductor. "En el mundo anglosajón existe la superstición de que uno siente escalofríos, o cierta aprensión, cuando alguien camina sobre -lo que será- su tumba"

Y tras ese minuto de lectura, supe que era un libro que me iba a gustar. Y no soy el único al que así le ha pasado

Al finalizarlo, internamente lo consideré como una de las novelas que me han parecido más profundas, no por la complejidad de su trama, que no es el caso ni el objetivo de esta obra (lo será de otra suya, también espléndida, pero muy diferente, que os recomendaré pronto) sino por su enorme agudeza en el estudio del alma humana en esa revisión de la vida que realiza el protagonista, lo que todos, o casi todos, haremos, o ya hacemos, cuando somos conscientes de que afrontamos el paso de la madurez a la ...

Está claro de que no se trata precisamente de una obra vitalista, tanto más cuanto los protagonistas de Banville, en las dos únicas obras suyas que he leído, son claramente nihilistas y, consecuentemente, sus expectativas existenciales de un angustiosamente corto futuro.

Quiero subrayar la extraordinaria técnica del autor en la estructuración de la obra. Pluscuamperfecto "montaje", diríamos si habláramos de Cine, de episodios pasados y presentes, así como de personajes diversos, complejidad perfectamente calibrada para que pueda ser bien interpretada por un lector medianamente avezado. Por cierto, muy bien traducida.

Concluyo: Excelente novela que os recomiendo leer, reiterando el aviso de que está impregnada de la melancolía del personaje cuando compara su adolescencia y primer enamoramiento con la fase final de su vida en una residencia para la tercera edad, estando ambos periodos desarrollados en la misma localidad marítima de sus vacaciones juveniles.

Como siempre, pediría a cualquier miembro de nuestro Foro que la haya leído o lo haga, enriquezca nuestra diversidad publicando su más personal opinión sobre esta novela. ¡Ojalá así sea!

Muy buena Literatura, Amigos. 

Manrique

PD: Los que estéis en Madrid mañana podríais aprovechar el último día de la Feria del Libro, en el perfecto marco de El Retiro, para comprar esta novela ... o "Christine Falls", en español "El secreto de Christine", título mucho menos atractivo ya que en inglés tiene un intraducible doble sentido perfectamente acorde con la trama. Claro que el autor de esta obra ¿es otro?, Benjamin Black. Hablaremos de ella.





miércoles, 12 de junio de 2019

"La corresponsal” (“A Private War” USA 2018), dirigida por Matthew Heineman: Vida y muerte de Marie Colvin, testigo de la barbarie.



Queridos Cinéfilos:

La verdad es que este curso está siendo uno de los que menos he ido a un cine.

Sí, me refiero a uno de los escasísimos degenerados herederos de aquellos templos donde me quedaba mágicamente hipnotizado cuando era niño: un sábado me convertía en el marinero Ismael a bordo del bergantín ballenero Pequod partiendo a la caza de la Gran Ballena Blanca, la semana siguiente en un testarudo y amargado coronel yankee al frente de su columna de caballería durante la Guerra Civil norteamericana que destruía un núcleo ferroviario de los sudistas en una audaz misión en territorio confederado, un mes más tarde en el patrón de un remolcador de salvamento que arriesgaba su barco y su vida tratando de descubrir quiénes y por qué querían hundir en aguas profundas el vetusto carguero Mary Deare, un sábado lluvioso en un sagaz policía suizo que ponía un astuto cebo para cazar a un asesino de niñas, un hombre grande y siempre vestido de negro, que las atraía regalándoles bombones cuando regresaban a casa desde el colegio, o, siendo ya preadolescente, me enamoraba de la perversa princesa Nellifer, que terminaba encerrada viva en la Gran Pirámide de la tierra de los faraones, mientras me preguntaba ¿porqué las chicas malas siempre estaban más buenas que las chicas buenas en las películas?


Colvin (Pike) en una escena de la película con su chófer en Irak
¡¡Feliz época… y qué inolvidables tardes en sesiones dobles de Cine!! (este nostálgico párrafo se lo dedico a los Space Cowboys, porque los miembros del Brat Pack, y no digamos los “ternerillos millennials”, seréis incapaces de entenderlo sin haber vivido ese dorado pasado, incompatible con “Matrix” o highlypolleces semejantes).

El caso es que no he ido por diversos motivos, entre ellos porque sólo me han atraído pocas películas en estos últimos meses, generalmente minoritarias y exhibidas en muy pocos cines, ya que la tentación de volver a ver cómodamente en la tele de casa alguna de las ¿mil? que recuerdo con especial cariño o, mejor aún, las ¿cien? que adoro, ha vencido a la alternativa de arriesgarme a salir del cine con la sensación de haber malgastado 8 € y, lo que es mucho peor, unas tres horas de mi vida. Aclaro que, excepcionalmente, se me ha escapado “Dolor y gloria”, que nos recomendó José Ramón, por un invalidante esguince del que sigo renqueante tras dos meses y medio.

Pero siempre hay excepciones: el martes pasado estábamos circunstancialmente en las cercanías del Cinesa Manoteras a una hora apropiada y entramos a ver la única película que me atraía entre las que se proyectaban en sus 20 salas, aunque tenía muy escasas referencias sobre ella, "La corresponsal”, primera dirigida por Matthew Heineman, para mí absolutamente desconocido hasta ese día. Afortunadamente, a la salida no me arrepentí en absoluto de haber decidido ver esa interesante película y consecuentemente os la recomiendo porque:
Foto real de Homs, "desescombrado" tras la batalla
  • Narra históricamente los últimos doce años de la vida de una intrépida y multipremiada reportera de guerra, permanentemente trabajando para el británico Sunday Times, Marie Colvin (Long Island, Nueva York 1956 – Homs, Siria 2012), persona genéticamente volcada en su peligrosa profesión, que la subyugaba, porque creía firmemente que tenía la obligación de desvelar al desarrollado mundo anglosajón las barbaridades de las que era testigo, y la esclavizaba al mismo tiempo, similarmente a lo que le pasaba con sus inseparables martinis de vodka al anochecer. Era todo un carácter, como califican los ingleses.
  • El director, experto documentalista, recrea con absoluta verosimilitud los ambientes de guerras, todas ellas esencialmente civiles, que suelen ser las más crueles por su substrato vengativo entre etnias o bandos enfrentados de por vida, en Sri Lanka, Irak, Afganistán, Libia y, finalmente, Siria, donde Colvin y un compañero acabaron muriendo en uno de los bombardeos gubernamentales utilizados por las fuerzas del Presidente Al Assad II para “castigar” a la rebelde ciudad de Homs, eliminando de paso a la población civil desafecta que sobrevivía semienterrada entre ruinas. Espeluznante la última media hora de película.
  • La interpretación de la británica Rosamund Pike (ya nominada al Oscar y al Globo de Oro por el papel de la desaparecida esposa en “Perdida”, dirigida por David Fincher en 2014, que aquí os comenté positivamente) es realmente magnífica y le ha valido su nueva nominación al Globo de Oro como Mejor Actriz Dramática este último año (Rogelio, tú que aquí nos comentaste muy brevemente “La buena esposa”, cuyo papel protagonista le ha valido ese premio a Glenn Close, si ves “La corresponsal” ya nos dirás cuál de las dos interpretaciones femeninas es la mejor, porque me consta que a Close le debían tal galardón, con efecto retroactivo, desde “Las amistades peligrosas” y ya era hora de que se lo hicieran efectivo. Rosamund a esperar).
  • Vamos a ponerle un “pero” al guión de "La corresponsal”: la exploración psicológica de Marie Colvin, personaje complejo, es muy poco profunda y se facilita casi “didácticamente”, en vez de desvelarla inteligentemente al espectador. Hacerlo bien no hubiera sido sencillo, pero el nivel con que se cubre el expediente es demasiado bajo e incompleto.
La auténtica Colvin con Remi Ochlick, murieron juntos
Habida cuenta de mis anteriores consideraciones, yo calificaría esta película con un 8, basándome fundamentalmente en el interés de la vida del personaje central y la calidad técnica de la película, siendo una pena que el guión no haya estado a la altura de las circunstancias. En tal caso, habría podido llegar al 9… en mi opinión, claro.

Le paso la palabra, como acostumbro, a la Crítica profesional:

Esta vez recomiendo mucho la presentación en “Días de Cine” en La 2 de TVE (8 min, advierto que inicialmente incluyen un spot, de pocos segundos, con la programación inmediata de La 2, no penséis que el enlace está equivocado), donde interviene la muy experta corresponsal de TVE Ángela Rodicio, que conoció a Marie Colvin cuando coincidieron profesionalmente en Bagdad durante la Guerra del Golfo:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/dias-de-cine/corresponsal/5257555/

Comentario de Federico Martín Bellón en ABC “Relato con chaleco antibalas” (****)
https://www.abc.es/play/cine/criticas/abci-critica-corresponsal-retrato-chaleco-antibalas-201905302250_noticia.html
“…
Testigo de lo peor del ser humano, la cámara se aproxima a Colvin con pasión y conocimiento, y con una interpretación fantástica de Rosamund Pike, pero no llega a profundizar de verdad en su pensamiento, no consigue quitarle el chaleco. Vemos a la corresponsal jugarse la vida y ahogar sus fantasmas, incluso se atisba una justificación a su temeridad ante el riesgo.” Faltan sus palabras, por completar el retrato, sobre todo si tenemos en cuenta que se ganaba la vida con ellas. Esa ausencia, combinada con una estructura incompleta, impide que el espectador salga saciado del todo.”

Crítica de Jordi Costa en El País: “La guerra privada de Marie Colvin”
https://elpais.com/cultura/2019/05/30/actualidad/1559207916_771659.html
“Un cronista de guerra sabe que no trabaja para la Historia con mayúsculas, sino para ese territorio mucho menos noble y perdurable que es este presente que mancha de café las páginas del periódico -o la pantalla de la tableta- que se lee apresuradamente en las primeras horas de la mañana. Su meta no es levantar acta de una gran crisis a vista de pájaro, sino contar el dolor a la altura de los ojos de la víctima civil, abandonando grandes palabras de líderes de fuerzas militares y retóricas de jefes de estado para trenzar una corriente de empatía entre quien lo ha perdido todo y ese lector para quien la guerra es aquello que sucede, siempre, muy lejos de casa…”

Crítica de Alberto Luchini en Metrópoli de El Mundo: “La corresponsal: una heroína víctima de sí misma”
https://www.elmundo.es/metropoli/cine/2019/05/30/5ceec280fc6c8327218b45c6.html
“…
Como cabía esperar de una película firmada por un director con los antecedentes de Heineman, las partes bélicas, rodadas con estilo semidocumental, crudo y muy directo, y el certero retrato del peculiar mundo de los corresponsales están muy por encima de los momentos intimistas, en los que el melodrama aparece desaforado y no siempre bien calibrado, incluso con algunas concesiones innecesarias al tremendismo psicológico. Menos mal para el realizador que la rotunda interpretación de una casi irreconocible Rosamund Pike, probablemente la más redonda de su carrera, contenida y llena de matices, compensa y le aporta a esos momentos la credibilidad y la emoción que la puesta en escena es incapaz de darles.”


Buen CINE, Amigos.

Manrique

PD: Pensé saliendo del cine, lo juro, y luego he leído que también lo ha escrito un periodista: ¿para cuándo una película sobre la inigualable Oriana Fallaci?, de la que tengo un ejemplar de su “Inshallah” con lomo dorado. Seguro que tú, Rogelio, por tu profundo estudio de la lengua de Dante, eres el Space Cowboy que más nos puede ilustrar sobre esa fantástica periodista, cuyos escritos sobre el atentado de las Torres Gemelas fueron su testamento final.