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jueves, 11 de diciembre de 2025

"Los treinta y cinco santos de mi vida": Memorias y confesiones de Arturo Martínez González, nuestro "Arturo"



Queridos Cinéfilos:

Durante el veraneo de 2024, estando ya en Las Navas del Marqués, me llegó un regalo que catalogué inmediatamente como perteneciente a la categoría de los que hay que conservar: un ejemplar, dedicado por su autor, nuestro muy destacado colega Cinéfilo en este foro Arturo Martínez (que ha sido año tras año el más fecundo participante, narrándonos con excepcional detalle sus nada turísticos viajes culturales para conocer el Mundo y sus habitantes, en el presente curso su viaje por Chile a lo largo de su costa) de su última obra publicada, "Los treinta y cinco santos de mi vida" (Historias pías).

Quedé sorprendido tan pronto abrí el paquete, de cuyo contenido Arturo sólo me había anunciado que sería "un libro", porque ya a primera vista resultó ser tan intrigante por su título como por su buscadamente "clásico/anticuado" formato de edición, según podéis empezar a comprobar en la foto de su portada, que inserto.

Tras leerlo lo encontré aún mucho más destacable e interesante por su objeto y el original desarrollo de su contenido, que Arturo concluye con una promesa a futuro, expresada inmediatamente antes del sorprendente "LAUS DEO" (vamos, alabado sea Dios, con el que finaliza el texto de la obra propiamente dicho, tras el último capítulo del libro que “artúricamente” está dedicado a un culto sincrético afrobrasileño, “Xangó y sus otros orixás” Me pregunto ¿alguno  de nosotros, lectores, tendrá siquiera una mínima referencia previa sobre este "santo"?): "Algún día, también, terminará esta historia que, por ahora, se queda en un final abierto." 

Subrayo que  me resultó muy experta la, llamémosle, nota de edición que cierra el texto impreso (tras el útil santoral, la relación de la amplia bibliografía consultada por Arturo para escribir esta obra, un sorprendentemente anacrónico "TIBI GRATIAS AGO" y la necesaria lista explicativa de las notas existentes a pie de página) que transcribo literalmente como ejemplo para "caracterizar" la originalidad formal del libro... y acreditar la incuestionable cultura bibliófila de su autor:

ESTE LIBRO
SE ACABÓ DE IMPRIMIR
 EN PAPEL THINOPAQUE Y
TIPO DE LETRA MINION,
EN LA CIUDAD DE
 DORDRECHT, EN LA
 FESTIVIDAD DE
SAN MARTÍN DE DUMIO,
 EL AÑO DE GRACIA DE
DOSMIL VEINTICUATRO

Ante semejantes primeras impresiones se me cayó inmediatamente de las manos la novela que estaba leyendo y me volqué en el recién recibido libro con el interés y la atención necesaria, porque comprendí que semejante obra merecería mi más elaborada y honesta reseña en este Foro.

Tras el NIHIL OBSTAT prologal del libro (no tengo memoria de jamás haber encontrado semejante presunta certificación católica en ningún otro en mi vida, salvo que tratara explícitamente de temas religiosos) empecé a adentrarme en esta especie de confesión autobiográfica, asumiendo que me sería imprescindible releer varias veces no pocos de sus capítulos, así como sus referencias en el ya citado santoral, constatar la amplitud  de la lista  de la exhaustiva bibliografía consultada por Arturo para escribirlo (solidez intelectual que no me sorprendió por la profesionalidad que demostró, hace ya más de veinte años, en nuestra intensa cooperación laboral durante los cuatro de trabajo conjunto asignados a un proyecto corporativo faraónico e imposible de ejecutar con éxito, en la empresa en la que entonces trabajábamos) y las notas anexas que incorpora, para empezar a enfrentarme a la responsable tarea de comentar y opinar sobre esta inusual obra, que ostenta como presunto calificativo el subtítulo "Historias pías", lo que en este caso, me permito opinar, resulta menos acorde a la realidad que el "Arbeit Macht Frei" de la entrada en Auschwitz  o la autocalificación de "democrática" para la ya afortunadamente extinta R.D.A., habida cuenta los "guiños y juicios intrínsecos", o explícitos, culturales, éticos, morales, (¿anti?)religiosos, políticos, sociales o hasta  gamberros, en cuyo malabarismo Arturo es un auténtico maestro, que preñan la totalidad de esta obra, obviamente la más "artúrica” entre las suyas que he leído.

Muy pronto comenzó a invadirme la preocupación ante la dificultad de cómo debería enfocar mi  "requerido comentario" en nuestro común Foro a tan inusual libro y, por si me podía inspirar, revisé el que aquí le dediqué en octubre de 2018 a la primera novela publicada por Arturo, "Los cuadernos de Rekalde" , encontrándome  como en aquella ocasión, pero ahora si cabe más "despistado" por la singularidad de "Los treinta y cinco santos de mi vida", con el sentimiento de que también aquí sería aplicable repetir, a pesar del oxímoron que implica ahora reiterar "en mi vida", el mismo lamento de temor con que empecé entonces, que copio: “Confieso que En mi vida me he visto en tanto aprieto...’   parafraseando el inalcanzable modelo de soneto del Fénix de los Ingenios hace cuatro siglos." 

Pero no podemos prever lo que nos reserva el destino y entonces, segunda mitad de agosto de 2024, empezaron de repente a agobiarme, seguidos y casi sin solución de continuidad, varios serios problemas familiares/personales que me forzaron,  ya de entrada, a una adelantada  vuelta de toda la familia a Madrid, cerrando apresuradamente nuestra casa de veraneo ... y dejando allí olvidado, invernando en soledad, mi ejemplar de "Los treinta y cinco santos de mi vida", que sólo pude volver a tener en mis manos a finales de julio de este año, cuando fuimos de nuevo a Las Navas para pasar un reducido veraneo compatible con nuestras crecientes obligaciones familiares residuales tras los muy problemáticos once meses, penosa experiencia que no procede recordar ni aquí relatar.

Una consecuencia de ello es que en este "annus horribilis"  tan sólo me pude liberar de mis casi permanentes obligaciones familiares para, en plan cinéfilo, dedicar un par de días cada mes del curso a la inexcusable, pero revitalizadora para mí, tarea personal de montar y celebrar las sesiones mensuales del Cinefórum sobre ética y valores humanos que tengo el placer y el honor de haber promovido en mi parroquia, Nuestra Señora de la Consolación de Madrid, de cuya inauguración en febrero de 2024 os informé aquí.

Quiero subrayar que desde el principio me había impuesto una promesa formal: no escribiría ningún nuevo comentario en este Foro hasta haberlo hecho para "Los treinta y cinco santos de mi vida", lo que he cumplido con una única excepción: el 31 de diciembre publiqué uno sobre “Becket” (GB 1964, dirigida por Peter Glenville), película que los “Cinéfilos” sabéis que os he comentado que, cuando se estrenó en España y la vi, con mis 15 años, me impactó profundamente y desde entonces siempre la he considerado como la primera obra maestra “adulta” que aprecié como tal en mi vida, tanto por su muy alta calidad cinematográfica como por su interés y fidelidad histórica. Como el 29 de diciembre era el aniversario del asesinato del arzobispo Thomas Becket por cuatro barones normandos en la catedral de Canterbury en 1170 (actuando siguiendo un "implícito deseo" del Rey Enrique II, que anteriormente y durante bastantes años había mantenido a Becket como su más cercano colaborador y hasta amigo personal, llegando a nombrarle Lord Canciller de Inglaterra y posteriormente presionando a los obispos para que fuera consagrado y directamente elevado al muy influyente cargo de Arzobispo Primado del reino, para así controlar de facto a la Iglesia)  la programé para la sesión de ese mes del Cinefórum, ya que me pareció justo y coherente darle ese homenaje personal en este Foro a tan relevante personaje histórico y a una tan apreciada película por parte de la crítica.

Tras esta explicación de las razones que me dificultaron publicar este comentario tan pronto como yo fuera capaz de hacerlo con el debido detalle, que espero no sea considerada por Arturo como vulgares alegaciones en una culpable defensa según la clásica sentencia, "excusatio non petita, accusatio manifesta", por fin he sido capaz de completarlo, tratando de actuar con honestidad crítica, procurando para ello olvidar temporalmente mi amistad y compañerismo con él y venciendo mis reservas, pasando de una vez por todas a opinar sobre "Los treinta y cinco santos de mi vida":

Empiezo por lo más evidente y más que confirmado para mí y para todos los "Cinéfilos" que ya le habéis leído en este Foro o también en sus libros publicados: Arturo escribe formalmente muy bien, porque tiene "madera" de escritor y,  partiendo de un nivel de redacción/relato que ya era muy alto desde sus primeras aportaciones a este Foro hace casi 20 años, cuando posteriormente dio el salto de mero aficionado a autor que publicaba libros y ganaba algunos premios, fue depurando  exquisitamente su manejo de la lengua y estilo hasta llevarlos a un nivel magnífico.

 Entrando en faena: ¿de qué va y cómo trata "Los treinta y cinco santos de mi vida" Arturo? Desde luego no de lo que se interpretaría en un primer intento con ese título, que he de confesar no me parecería el más apropiado, si yo hubiera sido el autor, pero él nos lo aclara inmediatamente después del ya reseñado inicial "Nihil Obstat"  en lo que es de facto el preámbulo del libro, del que extraigo y copio algunos párrafos:

Respecto al subtítulo “Historias pías” declara:  “…hay que reconocer que el subtítulo de este libro puede inducir a error,,, Se inspira más bien en la segunda acepción (de la RAE): ‘Benigna, blanda, misericordiosa, compasiva’ Ojalá que este libro cumpla esas cuatro calificaciones en el tratamiento que hace de las vidas de los santos, no siempre tan ejemplares como debieran”

Estoy plenamente de acuerdo con la necesidad de esa aclaración ya desde el principio porque a mí entender el subtítulo no califica adecuadamente las historias, ya que sólo en muy pocos de los casos de  “santos” se hace referencia a personajes reales o imaginarios que idealmente pudieron haber tenido una historia cabalmente  “pía”,  incluso según la citada segunda acepción de la RAE. Lo sí me consta es que, en la práctica totalidad de los casos que incluye en este libro, Arturo refiere sus correspondientes "historias" con un tratamiento claramente “piadoso”, lo que para mí no es lo mismo. Yo los hubiera calificado  más bien como historias "piadosamente contadas".

Respecto al objeto de la obra, Arturo explícitamente se retrata: “No es éste un libro antirreligioso ni se pretende con él adoctrinar a nadie, sino simplemente entender la vida del protagonista a partir de su relación con santos muy diversos, no todos ellos católicos. Por eso, si hubiera que clasificarlo en alguno de los géneros habituales, se debería incluir en el de las biografías, aunque se podría decir, como Juan Pablo Villalobos: Nada en este libro es cierto, salvo lo que sí." 

Estoy de acuerdo de que la caracterización más adecuada es de biográfico, muy lejos de una biografía, porque todo el libro es formalmente  una selección de retazos de la vida de Arturo que han orientado y modelando su personalidad a lo largo de ella. Mi olfato y nivel de conocimiento del autor me inclinan a opinar que la inmensa mayoría, si no lo son todos, de los hechos relatados son histórica y biográficamente ciertos al 100%, aunque podría ser que no. ¿Sí?, Arturo. Lo que sí aseguro es que este libro en absoluto es un intento de memorias edulcoradas, sino un sincero desvelamiento de su modo de pensar a través de sus opiniones y juicios en estos relatos de experiencias vitales, muy mayoritariamente en viajes, redactados con el personal estilo con que acostumbra a magistralmente describirlos en este Foro.

Desde luego no procede que yo haga una crítica exhaustiva de los extremadamente variopintos "santos" propios que Arturo revisa, casi todos desconocidos previamente para mí, salvo unos pocos que la Iglesia Católica reconoce o reconoció hasta la revisión general del santoral que el autor nos informa aquélla llevó a cabo coincidiendo con la celebración del importante Concilio Vaticano Segundo, depuración en la que eliminó, entre otros muchos, a San Arturo, que era el nombre más usual con que se bautizaba los varones de su familia paterna, lo que causó un enorme disgusto a su muy creyente abuela Amparo, mientras a él, entonces aún preadolescente, le propició una reacción bastante diferente. Este episodio inicial es uno de mis favoritos del libro y, anecdóticamente añado que, como guiño puntual que desvela Arturo, aprecio mucho la coincidencia en nuestro entusiasmo infantil por El Capitán Trueno.

Superada la primera juventud, su interés por descifrar la historia de San Arturo de Irlanda quedó latente en su cerebro durante décadas, hasta el punto de que, tras visitar en 2011 las ruinas de Babilonia, que describe como muy maltratadas tras el paso de las tropas norteamericanas durante la Guerra de Irak (y la posterior rapiña de depredadores locales de antigüedades, complemento yo), se dedicó a buscar in situ posibles referencias sobre dicho santo, fraile trinitario del siglo XIII (que había dedicando su vida a uno de los fines principales de su Orden, liberar  a prisioneros cristianos en poder de los turcos, dominantes de la costa oriental y sur del Mediterráneo tras las últimas cruzadas, mediante el pago de rescates) para tratar de contrastar si realmente el presunto San Arturo murió quemado vivo en ese lugar, según afirmaba la piadosa y nunca demostrada tradición cristiana, pero su tocayo actual no consiguió llegar a ninguna conclusión histórica fundamentada tras su investigación.

A fuer de honesto y respetuoso con los lectores de este Foro, como mínima corrección histórica debo señalar que, según creo saber, Babilonia nunca fue capital de Asiria, como se califica en el libro, sino principalmente Nínive que, tras perder una definitiva guerra contra una victoriosa coalición, capitaneada precisamente por Babiloniafue arrasada hasta hacerla desaparecer, convirtiendo sus restos en una irreconocible colina, derramando los vencedores en dicha venganza todo el odio acumulado contra la predominante Asiria, que durante los dos siglos anteriores había sometido por medio de la fuerza y calculado terror a sus derrotados vecinos, crueles actuaciones de las que soberbiamente se jactaban los reyes asirios en las imágenes esculpidas en los relieves de sus monumentos y en sus escritos históricos. Aconsejo fervientemente ver/oir, sobre ese tema, la excelente conferencia de la Fundación Juan March accesible en este enlace.

Entre los 35 "santos" de Arturo destaca el relato del sorprendente caso del robo de una más que singular "presunta reliquia", "El divino prepucio", que Arturo acredita bien (hecho que llegó a su conocimiento al leer un artículo periodístico,"Robano una reliquia a Calcata" en L'Observatore Romano del 29.12.1984, ejemplar que, por puro azar, consiguió como única prensa occidental en los complicados días de reclusión en su hotel mientras duró una seria agitación popular callejera marroquí, coincidente con una estancia profesional suya en Casablanca para resolver temas de garantía técnica de un buque de guerra construido por la  empresa en que trabajaba, Bazán, para la Armada de Marruecos).

Quiero subrayar que este es un caso cuya esencia me produce, como cristiano, la vergüenza mental de que algunos sectores ultratradicionalistas de la Iglesia Católica mantuviesen aún, en los años finales del siglo XX, su creencia en la devoción ante semejante "presunta reliquia" de imposible certificación (respecto a este pasaje del libro, quiero advertirle a Arturo que debe haber una errata en las fechas, ya que afirma que lo leyó en un viaje de enero de 1984 y dicho ejemplar era del 29 de diciembre de ese mismo año, según la lista de bibliografía que adjunta, aunque a mí me gustaría poder imaginar que ese ejemplar hubiera sido realmente del día anterior...y entonces el conjunto de la anécdota resultaría una inocentada de lo más berlangaliana y coherente con la fecha). 

Pero a mí, el santo de Arturo que más me gusta, por haber conocido su entrañablemente "enxebre" santuario a 35 kms al norte de Ferrol, es San Andrés de Teixido, donde "vai de morto quen non foi de vivo", que dice la tradicional sentencia galaica, santo al que le dedica un muy interesante capítulo con referencias que llegan hasta a San Brandán y sus catorce compañeros, navegantes audaces por Fisnis Terrae ...¿y más allá?

En cambio, confieso mi total falta de devoción por la gran mayoría de los otros "santos" de Arturo, así  San Geranín de León, en mi opinión no más milagroso que el ovetense Francisco Serrano (fundador del Anís la Asturiana, abuelo o más probablemente  bisabuelo de Vicky, esposa de mi entrañable compañero en ASTANO, y luego en H. J. Barreras de Vigo, Jorge Sors)  y aún mucho menos fe en los Orixás brasileños, ni en los mexicanos la Santa Muerte, San (sic) La Muerte (que no es la misma),  la Flaca, la Niña Blanca, el Ángel de la Muerte o la Llorona (ésta la añado yo, por si se siente despreciada al no aparecer en el libro y se le ocurre visitarnos)  y por supuesto jamás me hubiera jugado el cuello, posibilidad bastante realista caso de  haber sido descubierto, por peregrinar simulando ser creyente hasta la muy sagrada tumba de un imán en Mashad, en la audaz visita que Arturo nos relata... y yo le creo al 100%.  

No considero que proceda hablar de todos los demás "santos" que aparecen en el libro (entre los 35 yo podría echar de menos, quizás, a un San Arturo de Mugardos, del que no tengo más noticias que las mínimas que el autor incluye en sus relatos) pero como Arturo lo inicia con una valientemente honesta cita de Quevedo "No he de callar por más que con el dedo, ya tocando boca o ya la frente, silencio avises o amenaces miedo" , tengo que actuar consecuentemente y para darle mejor forma literaria a mi "pero" le tomo prestado a Javier Marías (DEP, creo que era el escritor vivo favorito de nuestra colega Cinéfila Ana Moya, siendo también admirado por muchos otros) el impactante  arranque de su muy premiada novela "Corazón tan blanco", que os comparto

"No he querido saber, pero he sabido..." que K es uno de los santos que  "se le apareció" a Arturo, aunque lamentablemente no era el de Kafka. Por los pocos pero muy significativos datos sobre él que nos desvela en su libro,  yo estimo que K era fenotípicamente apto para ser fichado tanto por el Ku Klux Klan como por la KGB, porque la vida y la Historia, con mayúsculas, tanto la pasada como la más reciente, enseñan que ya sea navegando hacia el extremo oriental o al occidental del océano ideológico se llega a caer irremediablemente por las mismas cataratas del infierno de 1984, como advirtió mi muy admirado George Orwell, desde que me deslumbró cuando leí sus obras maestras "Rebelión en la granja" "1984", y varios años más tarde también "Homenaje a Cataluña", a pesar de haber sido escrita en primer lugar, que he vuelto a releer en 2023.  

Quiero declarar que admiro enormemente la honestidad de quienes recriminan éticamente a "los suyos" cuando, estando éstos ya en el poder, no se comportan conforme a los ideales que antes de alcanzarlo habían predicado, copiando los malos comportamientos de "los otros", que habían criticado como deleznables con anterioridad. En tanto cuanto creo saber, quiero citar como ejemplares a una corta muestra de tres honestos personajes públicos en la convulsa España del siglo pasado:

  • El gran intelectual y activo partidario en la proclamación de la república José Ortega y Gasset con su muy reconocido posterior "No es esto" en diciembre de 1931.
  •  Las fuertes críticas éticas del ex Presidente de las Cortes de la República y veterano catedrático socialista Julián Besteiro protestando por la inhibición del Gobierno ante las masivas ejecuciones revolucionarias de presuntos civiles derechistas, especialmente en el otoño de 1936 en Madrid, durante la Guerra Civil
  • El falangista Dionisio Ridruejo, que tras la victoria de los "suyos" en dicha nefasta guerra, al contrastar la incoherencia entre sus ideales juveniles con la realidad  franquista, evolucionó públicamente hacia la socialdemocracia en los mediados 40s, llegando a ser desterrado gubernamentalmente en 1947 por ello,  permaneciendo voluntariamente defenestrado en la "oposición democrática" 30 años, hasta su muerte en junio de 1975. 

Aclaro que a mí no se me apareció físicamente ningún K, pero sí capté mensajes y ecos de compañeros suyos durante la revolucionaria primavera de 1968, estando ya en la Universidad (soy de 1950, creo que tres años mayor que Arturo). Tratando de distinguir dónde estaba el correcto camino existencial, me situé imaginariamente en el Check Point Charlie delante del Muro de Berlín y me pregunté: Por lo que ves, ¿está construido para evitar que las masas obreras oprimidas de Occidente intenten entrar en la RDA o que las de ésta escapen hacia la capitalista RFA? Era absolutamente obvio lo segundo, como demuestran los datos, siempre me ha interesado mucho la Historia, y como no mucho después fue cuando descubrí la obra del inicialmente radical anarco/sindicalista y voluntario combatiente en una columna del POUM  durante nuestra Guerra Civil, George Orwell, asumí una dura lección de realidad: No hay nada más peligroso para la Libertad que un falso libertador

Como esto nació como un Foro de Cine, acabo con una adaptación de la frase final, que escribo de memoria, "Cuídate de los ingleses",  que le dirige un maduro creyente amish al protagonista, honesto policía, en la excelente película "Único testigo" (dir. Peter Weir, USA 1985). Creo que habría sido deseable que Arturo hubiera tenido un encuentro casual con unos ángeles, o brujas, como sí le pasó a Macbeth, y le hubieran advertido "Cuídate de K", porque el "cianuro potásico", KCN,  ha demostrado ser mortal de necesidad para la Libertad en  la vida de los otros  (vamos del pueblo normal, desde luego no para la empoderada "nomenklatura" gobernante, que escribíamos con "k" cuando éramos jóvenes) en todos los países donde se ha aplicado como medicina social durante los últimos cien años.   

Concluyo: 

"Los treinta y cinco santos de mi vida" es un muy interesante libro, honestamente autobiográfico de Arturo, en el que se sincera sin tapujos, estando redactado con su habitual  excelente estilo. Aconsejo mucho conseguirlo y leerlo a quien desee conocerle más profundamente. Arturo incluye en el mismo un correo propio de contacto, para conseguirlo los interesados que no lo encuentren en su librería local arturocadiz@yahoo.es

Buena Literatura, Amigos.

Manrique

PD. Respecto a la inicial cita de Quevedo que insertó Arturo: Para los que nunca visteis "El caballero de las espuelas de oro", espléndida obra de teatro de Alejandro Casona con Quevedo como personaje principal impartiendo una histórica lección de enorme honestidad ciudadana en el corrupto siglo XVII español... aplicable al XX o al XXI. 

Yo la disfruté dos veces en Madrid: a mis 14 años en su temporada de estreno en 1964, en el teatro Bellas Artes y 30 años después en 1994, en el Teatro Español. Si os interesara, os aconsejo recuperarla y verla desde este enlace del añorado Estudio 1 de RTVEemisión que se hizo con motivo de la muerte de Alejandro Casona (manteniendo el mismo gran actor que actuó de protagonista en el Bellas Artes, José María Rodero) cuando TVE nos ofrecía semanalmente una obra de teatro, a las 10 de la noche de los lunes, creo. Recuerdo como me impactaron "Antígona", "La fundación"...y muchas más, que están accesibles a través del enlace anterior.

Arturo, espero que veas "El caballero de las espuelas de oro" y apostaría que te gustará. Si así fuera, coméntala aquí. ¿Vale?


lunes, 4 de diciembre de 2023

"La Verbena de la Paloma" (José Luis Sáenz de Heredia 1963), recordando a la inolvidable Conchita Velasco. DEP

Queridos Cinéfilos

Concha Velasco en su retirada (2021)

Hoy no es un día feliz, ni siquiera alegre para muchos españoles y para mí, porque a los crecientes problemas nacionales y mundiales que nos amenazan se suma una sensible pérdida, lamentablemente esperada por natural,  la muerte anteayer de Concha Velasco, que los españoles de mi generación (ella era 11 años mayor que yo) y la anterior que aún vivimos preferimos llamarla y recordar como Conchita Velasco, la actriz joven más famosa y, sobre todo, más querida en la España de los años finales 50s y todos los 60s, por ser preciso con independencia del caso de Marisol, que era todavía una niña.

Aunque ya había actuado en papeles menores de siete películas desde 1955, "saltó a la fama" con su participación como una de las protagonistas en tres filmes corales consecutivos, comedias costumbristas de ámbito madrileño que obtuvieron un enorme éxito de taquilla: "Las chicas de la Cruz Roja" (Rafael J. Salvia 1958), "Los tramposos" (Pedro Lazaga1959) y "El día de los enamorados" (Fernando Palacios 1959). 

Ya cuando las vi, y aún más ahora, mi favorita era y es la segunda, que me sigue garantizando hora y media de diversión con los que considero que son los mejores y más carpetovetónicos gags de la historia del Cine Español...junto con los de las mejores películas de Berlanga

En esas tres películas y otras muchas comedias posteriores siempre dio imagen a sus personajes de lo que realmente ella era: una alegre, simpática y positiva joven española, una "muchachita de Valladolid", como se tituló una exitosa comedia teatral llevada al cine en 1958, pero no protagonizada  por ella porque aún era demasiado joven para el papel de protagonista absoluta y tampoco había alcanzado el status para ello.

En los años 60s y posteriores participó en multitud de comedias pero ya con algunos dramas, el más temprano de todos ellos "El Indulto", notable cinta de 1961 con dirección y guion de José Luis Sáenz de Heredia sobre una nada complaciente novela de Emilia Pardo Bazán. Para mí el paso definitivo a actriz dramática llegó con una de las películas de Pedro Olea en las que trabajó, "Pim, pam pum.. ¡Fuego!" (1975).

Después, ya mujer de media edad y definitivamente como Concha Velasco, participó en muchas películas y bastantes obras de teatro durante nada menos que cuatro décadas, aunque con anterioridad había actuado en varias obras del añorado "Estudio 1" semanal de TVE, que fue el espacio cultural que más ilustró a la gran masa de españoles en nuestra historia (podéis ver "a la carta" desde este enlace, naturalmente con la escasa calidad de grabación disponible en esa época, 1965, una de mis favoritas, "La Dama del alba" de Alejandro Casona, en la que ella trabajaba y cuya trama me encantó a mis 15 años).

 también hay que destacar su excelente actuación como protagonista en una muy buena serie, dirigida por Josefina Molina en 1984 para TVE"Teresa de Jesús" (8 capítulos), ya en color y con razonable definición, disponible en este enlace de RTVE Play.

Susana, D. Hilarión y Casta
Pero he dejado para el final la película musical de Conchita, cuando no era aún Conchaque más deseo volver a ver y aconsejo que descubran los que no la conozcan, porque para mí es una maravilla cómo actúa en todos los aspectos, perfecto ejemplo de la chulapa castiza Susana, hablando, cantando, bailando y enamorándonos en "La Verbena de la Paloma", famosísima zarzuela de finales del siglo XIX magníficamente adaptada y realizada en 1963 por José Luis Sáenz de Heredia, estimo que con el mejor nivel de producción alcanzado en la historia de los musicales españoles, añadiendo a todo lo anterior las esplendidas interpretaciones de los principales secundarios, destacando entre ellos los veteranos  Milagros Leal, Mercedes Vecino y el sobresaliente Miguel Ligero (antológico cuando canta la celebérrima "Una morena y una rubia" e interpretando el papel del simpático boticario Don Hilarión, viejecito verde y rico que ilusamente sueña conseguir algún éxito con alguna de las dos jóvenes, la morena Susana o la rubia Casta, papel interpretado por la guapa mejicana Irán Eory). 

Antes de despedirme tengo que dudar seriamente del criterio de necesariamente muchos votantes en la valoración en FilmAffinity para esta película, cuyo nota media resultante se nos informa que es un rácano 5,2, lo que es perfectamente incoherente con las valoraciones firmadas, justificadas y registradas en la ficha de la película en esa página de su web correspondientes a las 9 críticas de usuario existentes, que le asignan las siguientes valoraciones,  ordenadas desde la más "útil/fiable" hasta la menos): 8, 10, 8, 10, 7, 10, 7, 5, 7, que suman 72 y al dividir entre 9 da una media exacta de 8. Sorprendente discrepancia entre los 9 usuarios que se han molestado en escribir su crítica justificando su valoración y los otros 809, a fecha de hoy, votantes anónimos que votan y "pasan". No recuerdo caso igual en FilmAffinity. Desvelo que yo, uno de esos 809, le he dado un 8.

Como el director de la película era familia de un fusilado en la Guerra Civil, hecho muy conocido, ¿podría pensarse que un necesariamente numeroso grupo de personas haya votado muy pobremente para calificar esta película debido a esa referencia más que por su calidad, suponiendo que la hayan visto?

Aclaro, la película, cuya trama se desarrolla en el año 1894, exactamente cuando se estrenó la zarzuela original, no tiene ni un solo fotograma o frase con intencionalidad política, en mi opinión, que agradeceré me corrijáis si detectáis algún dato que la invalide.

Reitero: Si no la conocéis, buscadla y la disfrutaréis..... 

Más fácil, aquí tenéis el enlace para poder verla desde internet libre, o desde Movistar+ si estáis suscritos.

Te recordamos y queremos, Conchita/Concha

Manrique


jueves, 30 de noviembre de 2023

"Moonlight Shadow", recordando a Marta.


Queridos Cinéfilos y Amigos asimilados (entre éstos, los del GSA), inicio este comentario con un preámbulo que considero necesario:

La inmensa mayoría de las civilizaciones, por no decir todas, y hasta la de los grupos étnicos conocidos actualmente que nunca han alcanzado un equivalente nivel de desarrollo humano, debido a sus creencias han profesado respeto por sus ancestros, a los que consideran ya ausentes del mundo material pero sobreviviendo espiritualmente en un nivel superior desde el que continúan conectados, de alguna forma, con la vida de los que aún viven su existencia terrenal. 

Los cristianos, con independencia del particular grado de racionalidad y estudio que cada uno haya dedicado a investigar las más posibles respuestas a las esenciales cuestiones filosóficas sobre nuestra existencia (algo que, en mi opinión, debería hacer todo ser humano, cualquiera que sea su creencia previa o falta de ella), tenemos la convicción de que nos componemos de cuerpo mortal y alma inmortal, algo así como el hardware y el software. ¿Verdad o ilusión infantil? Interesante debate, al menos para mí, pero que en absoluto estoy aquí abriéndolo, simplemente lo he referenciado porque es dato significativo para este comentario.

¡Basta de rollo, Manrique!: ¿A qué viene esta homilía?

Tranquilos, Cinéfilos, ahora lo entenderéis, cuando os cuente una experiencia vital: 

Ni nuestras dos hijas (Marta y Virginia, ferrolanas de 1976 y 1980) ni Mari Carmen o yo éramos seguidores de la música de Mike Oldfield, que no conocíamos prácticamente hasta finales de los 90s, pero la poca que habíamos oído nos pareció novedosa y atrayente cuando la encontramos, muy incoherentemente aplicada, en una buena película, la impactante, necesaria y verídica "Los gritos del silencio" ("The Killing Fields" 1984, ganadora de tres Oscar en sus siete nominaciones) en donde trama y música no casaban, en mi opinión.
Pero nuestro aprecio por la música de Mike Oldfield se elevó mucho una noche de nuestras vacaciones familiares en Las Navas del Marqués en el verano de 1999, cuando La 2 emitió en diferido el concierto de lanzamiento de su composición sinfónica moderna Tubular Bells III, 25 años después del gran éxito de su inicial Tubular Bells de 1973 y a 5 años de la más floja Tubular Bells II

Años felices en Ferrol
A falta de mejor plan para aquella noche, vimos y grabé dicho concierto, que se había celebrado el 04.09.1998 al aire libre en el Horse Guards Parade de Londres, en una noche que acabó lluviosa, lo que no consiguió deslucir su gran éxito, como podéis comprobar en el vídeo de La 2 del concierto completo, accesible en este enlace.

Nos gustó, tanto más cuanto que una de las tres cantantes en las arias de Tubular Bells III era Rosa Cedrón, voz y cello del muy buen grupo de folk gallego “Luar na Lubre” (“Luar”, atractivo nombre para la luz de luna y “Lubre”, femenino, el de un bosque sagrado celta; la contracción “na” es en español “en la”) conjunto del que os inserto aquí el enlace para , poder ver y oír su interpretación en directo de la preciosa canción original “Camariñas”

El vídeo del concierto completo de Mike Oldfield en Londres 1988, retrasmitido en diferido por La 2 (primero de los dos enlaces que he insertado) dura 85 minutos, desde los primeros acordes teloneros con la apertura de la versión original del Tubular Bells iniciático de 1973 como referencia, interpretados por el grupo de acompañamiento para darle entrada al líder y compositor Mike Oldfield con su guitarra solista, continuando ininterrumpidamente hasta el final de esa première del Tubular Bells III, que termina con unas rotundas campanadas tubulares que callan exactamente en el minuto 59:50 del vídeo, ¡en estudiada y perfecta sincronía! sólo unos pocos segundos antes de que las campanas del mítico y cercano reloj Big Ben dieran las 10 en punto, cuya imagen se recoge en directo en ese instante. Perfeccionismo puro del productor e intérpretes del concierto. No es extraño que, ante la "magia" de ese momento, alcanzase un máximo la ola de gritos de aprobación y aplausos de los espectadores, enfocado entre ellos al entusiasmado magnate Richard Branson (Virgin Air/Space, Virgin Music Records, etc,), que apoyó desde el principio de su carrera a Oldfield.

Marta, con Clara y Sofía, 2017
Pero lo que realmente nos encantó, a los cuatro, del concierto fue el primero de los bises a continuación, la clásica “Moonlight Shadow” (Sombra de la luz de Luna) de 1983, para mí la mejor canción que conozco de Mike Oldfield, con una emocionalmente rotunda y nada edulcorada interpretación (muy acorde con la historia de tristeza y rabia que narra) por parte de una de las tres cantantes que habían intervenido en la pieza principal, Pepsi DeMacque, versión que aquí podéis acceder (dura 6 minutos, pero, como se emite a través de youtube, hay que aceptar un anuncio comercial al principio) pero también se encuentra grabada a partir del minuto 61 en el vídeo del concierto completo, cuyo enlace antes he insertado.

Vimos esta canción bastantes veces en nuestro antiguo vídeo y luego en internet, porque nos gustó mucho, aunque entonces yo no podía imaginar que veintiún años después, tras el maldito junio de 2020, cuando el más inhumano asesino mató a Marta, me emocionaría infinitamente más… 

La letra de la canción (la copio al final en inglés), escrita para voz femenina, narra cómo a las cuatro de la mañana de una trágica noche su "chico" muere asesinado a tiros en una riña nocturna, de la que ella no pudo ayudarle a escapar, siendo llevado al más allá por una sombra de la luz de Luna. 

La "chica" termina lamentándose repetidamente en un estribillo, con una mezcla de rabia, dolor y esperanza: 

Yo sigo aquí. Rezo                                I stay, I pray  
Nos veremos en el cielo, lejos.           I see you in heaven far away
Yo sigo aquí. Rezo                               I stay, I pray 
Nos veremos en el cielo un día.         I see you in heaven one day

Pues a mí me ha pasado algo parecido y por eso me emociona escuchar esta canción, recordando a mi hija Marta y musitando hoy su estribillo, como he hecho muchas veces en este mes que hoy acaba, el de recuerdo de difuntos queridos, según la tradición cristiana. 

El más famoso Manrique de la Literatura, Jorge, lo es por sus sentidas y muy profundas  "Coplas a la muerte de su Padre". Quede aquí este humilde comentario, en prosa pero igualmente sincero, de su tocayo, un no menos afectado padre respecto a su hija, escrito medio milenio después.

Manrique

Letra completa en inglés, seguida de una versión de traducción libre al español que me parece razonablemente acertada:

MOONLIGHT SHADOW  (Mike Oldfield)
The last that ever she saw him 
Carried away by the moonlight shadow 
He passed on worried and warning 
Carried away by the moonlight shadow
Lost in a riddle that Saturday night 
Far away on the other side 
He was caught in the middle of a desperate fight 
And she couldn't find how to push through 
The trees that whisper in the evening 
Carried away by the moonlight shadow 
Sing a song of sorrow and grieving 
Carried away by the moonlight shadow 
All she saw was a silhouette of a gun 
Far away on the other side 
He was shot six times by a man on the run 
She couldn't find how to push through 
I stay, I pray 
See you in heaven far away 
I stay and I pray 
See you in heaven one day 
4 a.m. in the morning
Carried away by the moonlight shadow 
As I watched your vision forming 
Carried away by the moonlight shadow 
Stars move slowly in a silvery night 
Far away on the other side 
Will you come to talk to me this night 
But she couldn't find how to push through 
I stay, I pray 
See you in heaven far away
I stay, I pray 
See you in heaven one day 
Caught in the middle of a hundred and five 
The night was heavy and the air was alive 
She couldn't find how to push through 
I stay, I pray 
See you in heaven far away
I stay, I pray 
See you in heaven one day
I stay, I pray
See you in heaven far away 
I stay, I pray 
See you in heaven 
See you in heaven 
See you in heaven 
See you in heaven one day

La última vez que ella lo vio 
Arrebatado por la sombra de la luz de luna 
Él murió angustiado y pidiendo ayuda 
Arrebatado por la sombra de la luz de luna 
Perdido en un tumulto aquella noche de sábado. 
Lejos, en el otro lado 
 Él estaba atrapado en medio de una violenta pelea 
Y ella no supo cómo abrirse paso 
Los árboles que susurran al anochecer 
Ocultados por la sombra de la luz de luna 
Cantan una canción de tristeza y duelo 
Apagada por la sombra de la luz de luna 
Ella sólo vio la silueta de una pistola 
Lejos, en el otro lado 
Un hombre le disparó seis veces, a la carrera 
Ella no supo cómo abrirse paso 
Yo sigo aquí. Rezo 
Nos veremos en el Cielo, lejos 
Yo sigo aquí. Rezo 
Nos veremos en el cielo un día 
A las 4 de la mañana 
Llevada por la sombra de la luz de luna 
Mientras yo miraba tu imagen 
Llevada por la sombra de la luz de luna 
Las estrellas se mueven lentamente en una noche plateada 
A lo lejos, en el otro lado ¿Vendrás a hablar conmigo esta noche? 
Pero ella no supo cómo abrirse paso 
Yo sigo aquí. Rezo 
Nos veremos en el cielo, lejos 
Yo sigo aquí. Rezo 
Nos veremos en el cielo un día 
Atrapada en medio de la muchedumbre 
La noche era pesada y el aire estaba vivo 
Ella no supo cómo atravesarla 
Yo sigo aquí. Rezo 
Nos veremos en el cielo, lejos 
Yo sigo aquí. Rezo 
Nos veremos en el cielo un día 
Yo sigo aquí. Rezo 
Nos veremos en el cielo, lejos 
Yo sigo aquí. Rezo 
Nos veremos en el cielo 
Nos veremos en el cielo 
Nos veremos en el cielo 
Nos veremos en el cielo un día

jueves, 22 de junio de 2023

Un país soñado

   


  Desde muy joven soñé con ir a Australia. La emigración a dicho país de uno de mis compañeros de enseñanza primaria fue el pretexto que utilizó don Antonio, nuestro maestro, para contarnos algo de aquel lejano continente, descubierto en 1770 por el marino británico James Cook. Don Antonio era un maestro excelente; no voy decir de los de antes, porque los de ahora están igual o más entregados a su oficio. Nos habló de antípodas y canguros, de selvas y desiertos, de colonos y de indígenas y consiguió mantener nuestra atención durante varios días, en aquellas horas difíciles de después del recreo.

   Tras conocer casualmente en octubre de 1996 a una australiana, Juanita Furness, en Waikabubak (isla de Sumba, archipiélago de la Sonda), entablé una amistad con ella que ha durado hasta ahora. Después de dos estancias suyas y de su marido Peter en Cádiz y una vez jubilada María, mi mujer, había llegado el momento de devolverle las visitas y transformar aquel sueño juvenil en realidad.

   Antes de viajar, a través de diversos libros y de la película Donde sueñan las hormigas verdes, dirigida por Herzog en 1984, ya conocía la existencia de los sueños de la creación de Australia, pero hasta llegar allí no fui plenamente consciente de la importancia de aquellos sueños, cuyo recuerdo se remonta a hace unos ochenta mil años.

   Altjeringa o Jukurrpa es como llaman los aborígenes australianos a la época, el tiempo de los sueños, en que se creó su mundo, su continente. Antes, érase una vez que diríamos nosotros, el mundo era llano y estaba vacío. Aparecieron entonces los animales primigenios o totémicos, que recorrieron Australia a la vez que soñaban y creaban los accidentes geográficos, los seres vivos y los usos y costumbres que los hombres debían observar para cuidar aquel mundo recién creado. Por eso, los indígenas no se consideran propietarios del país en el que viven, sino meros cuidadores.

   Como la cultura aborigen no conocía la escritura, los innumerables relatos que nos cuentan la creación se recogieron en formas de canciones de sueños o líneas de sueños, que a su vez se podían plasmar de manera gráfica en las paredes de los abrigos rocosos o en otros soportes. Tengamos en cuenta que, por respeto a las creencias de los aborígenes, no se deben reproducir los nombres o las imágenes de indígenas ya fallecidos y que muchas de estas leyendas e imágenes no pueden ser mostradas a los no iniciados.

   Un buen ejemplo de canción de sueño es la historia de Warramurrungungdji, la madre ancestral, tal y como la cuentan los Bininj en la zona de Katherine (Territorio del Norte):

En el tiempo del ensueño, la anciana Warramurrungungdji, nuestra madre de la Tierra, llegó del mar y nos creó a nosotros, a nuestro país y a todo lo que hay sobre él. Ella y su marido, Wurragag, salieron del mar en Wangaran, lo que ahora llamáis Bahía Malaya, llevando un palo para excavar y zurrones llenos de alimentos. Ella tenía el estómago lleno de niños y excavó hoyos para plantar banianos. Su camino llegó hasta Mungenella, hasta Mangulwan, hasta Gariargan Marriarwu, donde crecen tan altos los árboles de corteza de papel y las palmeras iwark. Allí dejó niños para que hablaran Iwaidja y plantó tubérculos comestibles.

Wurrawang, su marido, estaba cansado y se convirtió en una roca para seguir soñando eternamente. Warramurrungungdji continuó andando hasta Mamul, lo que ahora se llama Cooper’s Creek, y dejó niños para que hablaran Amarduk, plantó castañas de agua y arroz silvestre. Creó la llanura de Mangarrargul para los gansos urraca, un nido aquí, otro nido allá. Ella dijo que los dejaría para todos los habitantes de aquel lugar de ensueño de los gansos.

Luego dijo: “Ahora me voy a Gindjala a buscar un sitio para acampar”. Se sentó en una charca, pero le picaron las sanguijuelas, así que creó Indjalbarralbi, la tierra seca.

Warramurrungungdji había creado todos los huevos de pato y de ganso. No había ningún animal en aquella tierra hasta que ella los creó. Luego envió niños, con sus idiomas, para que hablaran Ngarduk, Gagudju, Erre, Urningangk, Limilngan, Gunbudj, Bugurniidja, Gun-djeihmi, Ngumburr, Umbugarla, Narwinj’il, Jawoyn.

Todos esos somos nosotros, el pueblo de Kinga, el cocodrilo. Ahora Warramurrungungdji es esa roca de ahí enfrente, ese es su sueño.

   Cada uno de estos “cantos de ensueño” describe una parte del país, un mito, una historia; en este caso, el canto contiene la ruta para ir desde la punta norte de Australia hasta un lugar situado dos mil kilómetros al sur. Cada clan tiene los suyos y muchos de ellos solo se pueden compartir dentro de un grupo determinado, sea de hombres, de mujeres o de iniciados de un cierto nivel. Durante el proceso de aprendizaje de los niños, los ancianos se encargan de trasmitirles conocimientos prácticos, como técnicas de caza o de cultivo, pero también estos cantos. Muchas veces, un canto puede salvarte la vida durante una expedición de caza, ya que te explica cómo llegar a una fuente, a un abrigo, a un árbol de frutos comestibles.

   El tiempo del ensueño terminó bruscamente cuando llegaron los colonos (blancos) de origen inglés y holandés. Ellos también traían un sueño; el de un país vacío, terra nullius, donde podrían hacer realidad sus fantasías: libertad, prosperidad… El choque entre ambos sueños fue brutal y asimétrico. Unos tenían como objetivo cuidar la naturaleza, conservarla como estaba para que los siguiera alimentando durante decenas de miles de años; los otros querían domarla, conquistarla, ponerla a su servicio. En el sueño inglés no había espacio para los aborígenes (negros), esos salvajes que caminaban desnudos por selvas y desiertos, que se negaban a trabajar por un salario, que se oponían a la construcción de carreteras, cercados y ferrocarriles para no molestar el sueño de sus animales ancestrales, que preferían que en las pozas bebieran los canguros en lugar de las ovejas, a las que los colonos no les permitían cazar. Por eso, los ingleses negaron la existencia de una sociedad establecida, de una cultura, de cultivos, de religiones. Luego, para evitar futuras reclamaciones, se dedicaron a eliminar sistemáticamente aquellos rasgos de humanidad. A los indígenas que sobrevivieron a las luchas por la tierra y a las enfermedades importadas desde Europa los obligaron a concentrarse en las misiones, les prohibieron hablar su lengua y practicar sus ritos y les arrebataron sus hijos para educarlos en el seno de la nueva cultura.

   Pero la casi extinción de los indígenas no fue la única pesadilla que trajeron los ingleses. Para entretenerse con la caza, importaron zorros y conejos, que llevaron a muchos animales nativos a la extinción. Para cazarlos también trajeron perros ingleses, que pronto se mezclaron con los dingos hasta el punto de que hoy en día es difícil encontrar un dingo de pura raza.


   Tras esta rápida introducción, a continuación comienzo a transcribir las notas tomadas durante el viaje, cuyo recorrido intento mostrar en el mapa adjunto.

   Ya en el aeropuerto de Barcelona tuve un indicio de la mentalidad práctica y poco formalista de los australianos, que luego pude corroborar en los contactos que tuvimos allí. Al ir a facturar el equipaje, el empleado de Singapur Airlines me dijo que había un problema con mi visado de entrada a Australia, que “el sistema” no lo aceptaba. Revisamos juntos la documentación, yo bastante preocupado, hasta descubrir que, por un error mío, el visado estaba emitido a nombre de Arturo Matínez. La falta de una erre en mi apellido hacía que el visado no coincidiera con el pasaporte. Cuando ya me estaba preparando para cancelar el viaje, el empleado me tranquilizó:

   —No se preocupe. Ahora mismo llamo por teléfono a las autoridades australianas de inmigración, les explico lo que pasa y lo arreglan.

   Lo miré con incredulidad, pero vi cómo marcaba un número, le descolgaban inmediatamente y explicaba la situación. A los pocos segundos, me entregó las tarjetas de embarque.

   Volamos desde Barcelona hasta Melbourne, con escalas en Milán y Singapur, en un viaje agotador de treinta y seis horas de duración. En el aeropuerto nos estaban esperando Juanita y su marido, Peter, a los que nunca terminaré de agradecer su ayuda y su hospitalidad. Ya en el camino hasta su casa en Kyneton se cumplió uno de mis deseos: ver un canguro. En cuanto salimos del aeropuerto, el paisaje viró a negro. Ni una luz rompía la oscuridad que nos rodeaba; Peter nos confirmó que las pocas granjas estaban muy distantes unas de otras y, en general, lejos de la carretera. Su propia casa, amplísima para los estándares europeos y a la que llegamos en poco más de una hora, había sido construida hace más de cien años con adobes fabricados por el granjero que la habitó inicialmente. Estaba oculta tras unos árboles y a más de un kilómetro de la granja más cercana. Antes de llegar a su casa, un ejemplar de canguro gris cruzó la carretera y, deslumbrado por los faros de nuestro coche, acabó enganchándose en la alambrada que cercaba un prado.

   La mañana siguiente a nuestra llegada nos despertaron los cantos de la urraca australiana, mucho más melodiosos que los de la europea. Desayunamos ante la mirada curiosa de un grupo de canguros que se habían acercado desde el bosque cercano y una bandada muy escandalosa de cacatúas blancas.

   Luego nos llevaron a conocer Kyneton, el pueblo más cercano, a diez kilómetros de distancia.


   Kyneton se había fundado en 1850, un año antes del comienzo de la fiebre del oro del estado de Victoria, durante la cual se triplicó la población de Australia y se extrajeron mil novecientas toneladas de oro, que sirvieron para pagar toda la deuda exterior del imperio británico y pusieron las bases de su posterior desarrollo industrial. En la actualidad, Kyneton cuenta con cinco mil habitantes, una pequeña estación de ferrocarril, una sucursal bancaria, cinco pubs, seis iglesias y doce cafeterías (los australianos han abandonado la costumbre inglesa del té y son unos grandes y exigentes consumidores de café). Sorprende la calidad de vida y el fuerte sentimiento solidario, con mucho voluntariado y establecimientos basados en la economía social y sostenible, en uno de los cuales pude comprarme un chaleco acolchado de segunda mano, para hacer frente a la ola de frío que estaba adelantando la llegada del invierno. En el mismo establecimiento, dirigido por un hijo de Juanita y Peter, funcionaba un comedor social similar al que gestionan en Cádiz las mujeres de Amigas al Sur.

   En la calle principal de Kyneton, Piper Street, han conservado bastantes edificios de la época de la fiebre del oro, lo que le da un aspecto muy del oeste americano. Visitamos una de las panaderías más antiguas de Australia y el pub que lleva funcionando más años consecutivos. En este pub comimos unas deliciosas “Buffalo Wings”, que no son alas de búfalo como su nombre parece indicar, sino alitas de pollo fritas al estilo de Buffalo (NY). Junto a la puerta del local se exhibía un retrato de una jovencísima Isabel II.

   Antes mis preguntas sobre el mantenimiento de esa dependencia del recién coronado Carlos III, que es también rey de Australia y sigue ostentando la Jefatura del Estado a través de un gobernador general, me explicaron que en 1990 habían tenido un referéndum para elegir entre seguir como una monarquía o pasar a un sistema republicano, con el resultado de una mayoría del cincuenta y seis por ciento a favor de la monarquía frente al treinta y nueve por ciento en contra. Como posibles motivos para ese resultado me explicaron que no pagaban ningún impuesto a su rey ni a la familia real, que la intervención del gobernador general en los asuntos del país era meramente simbólica y que su condición de súbditos de un rey inglés reforzaba su identidad europea frente a la creciente inmigración asiática.

   Estoy convencido de que, si en España se celebrara un referéndum similar, los resultados serían muy diferentes. De todas maneras, es probable que la situación en Australia cambie en un futuro no muy lejano, ya que las últimas encuestas dan un predominio de republicanos (42%) frente a monárquicos (35%). 

   Al día siguiente, nuestros amigos nos llevaron a conocer Melbourne, la capital del estado de Victoria. Recorrimos el paseo marítimo de san Kilda, un barrio en el que se conservan muchas viviendas minúsculas en primera línea de playa, habitadas inicialmente por trabajadores y hoy en día con precios disparatados. Como curiosidad y enlazando con el libro Relatos píos que espero publicar en unos meses, parece ser que nunca ha existido un santo de nombre Kilda. Lo mismo le pasa a mi patrón, san Arturo.

   Después recorrimos con ellos el centro de Melbourne para, aprovechando que se estaba celebrando un festival de cine francés, ir a ver Les Cyclades, por cierto muy divertida. 

   Melbourne es, quizás, la más europea y cultureta de todas las ciudades australianas. No esperemos encontrar allí teatros griegos, foros romanos ni murallas medievales, pero en algunos de los callejones del centro, casi ocultos entre rascacielos, puedes sentarte en cafés con terraza, comprar en pequeñas galerías comerciales de hace cien años o fotografiar paredes cubiertas de grafiti, como en este callejón AC/DC, en el que aparecemos con nuestros amigos.

   Una de las cosas que me enseñaron Peter y Juanita fue cómo debía comportarme en un pub. Las consumiciones se piden en la barra y se abonan al pedirlas, no cuando te vas a marchar. Las bebidas te las suelen servir en el momento y para la comida te entregan un soporte con un número, que debes colocar sobre tu mesa para que te la lleven cuando esté lista. Es un sistema similar al de los pubs ingleses, con la diferencia de que, en Australia, las propinas son muy poco habituales. En general, se considera que los sueldos de los camareros son buenos, que los convenios colectivos se cumplen escrupulosamente y que las propinas no tienen sentido. En muchos locales hay avisos de que las consumiciones en sábado o domingo llevan un diez o un quince por ciento de recargo, dinero que se destina íntegramente a los empleados. Eso sí, los precios de las consumiciones suelen ser entre un cincuenta y un cien por ciento más altos que en España; en cualquier pub un tercio de cerveza o una copa de vino cuesta en torno a doce dólares australianos, unos ocho euros.

   Esa noche, cuando llegamos a la casa de nuestros amigos, nos recibió un grupo de cinco o seis canguros que estaban pastando en su césped delantero.

   Estoy seguro de que recordaréis Picnic en Hanging Rock, la magnífica película dirigida por Peter Weir en 1975 y protagonizada por Anne-Louis Lambert, Vivian Gray y Helen Morse. En ella, tres alumnas de un colegio que habían ido de excursión con su maestra y sus compañeras de clase desaparecieron para siempre, dentro de un ambiente especialmente opresivo.

   Pues bien, la famosa roca colgante, Hanging Rock, existe y está ubicada en el estado de Victoria, a no muchos kilómetros de Kyneton, en lo alto de una colina. En toda la comarca la consideran una de sus principales atracciones turísticas, por lo que no es de extrañar que Juanita y Peter nos propusieran visitarla.

   Aunque la historia que narra la película se basa en una leyenda local y no hay pruebas de que haya sucedido nunca, al visitar el lugar se te hace totalmente verosímil. Las formas inquietantes de las rocas, los eucaliptos quemados en los frecuentes incendios forestales y las numerosas cuevas y grietas te hacen pensar que cualquier cosa pudo haber sucedido.

No muy lejos de allí, en lo alto del monte Macedon, hace más de doscientos años que los habitantes más ricos de Melbourne comenzaron a construir sus chalés de verano para escapar del calor de la llanura. En la actualidad sigue siendo una zona privilegiada, con grandes residencias victorianas, tilos y cedros descomunales y pubs que te hacen sentir de vuelta en la vieja Inglaterra, que es lo que, en el fondo, buscaban sus habitantes.

   Esa misma noche nos cocinó Peter una estupenda cena a base de gambas tailandesas y una ensalada que luego añoraríamos muchas noches a lo largo de nuestro recorrido por Australia.

   Al día siguiente saldríamos hacia Alice Springs, la capital del Red Centre, el desierto rojo que ocupa el centro del continente. Comenzaba así un largo recorrido en avión y en coche que durante cuarenta días nos llevaría del sudeste fértil al desierto central, a la selva del norte, a la Gran Barrera de coral y a la mayor ciudad del país, Sídney, y que pretendo recoger en este cuaderno no como canto de ensueño ni guía de viajeros, sino como recuerdo de un país que me enamoró, pero esa es otra historia que puedes leer pinchando aquí.

Otros capítulos de este cuaderno:

Las rocas sagradas

El salvaje norte

De chicharras y medusas

La ciudad del mar

Wollongong y Melbourne

domingo, 22 de mayo de 2022

Sir John Hackett & Cía nos lo adelantaron en 1978 en su libro "La Tercera Guerra Mundial"


Queridos Cinéfilos:

Hoy no voy a tratar de CINE porque lo voy a hacer de una desasosegante realidad que durante años  habíamos supuesto lejana e improbable, pero que ahora ya nos inquieta, aún más con las amenazadoras palabras del ministro ruso de asuntos exteriores Serguéi Lavrov, y que, en mi opinión, Sir John Hackett, teniente general británico, nombrado en 1966 comandante del Grupo de Ejércitos del Norte de Europa en la OTAN, en compañía (& Cía, he titulado, no CIA, subrayo para los malpensados) de un equipo de militares y expertos retrataron premonitoria y preventivamente en un libro de 1978, que  titularon "The Third World War", en el que realizaban una predicción geopolítica de las posibles razones por las que en pocos años se podría desencadenar una Tercera Guerra Mundial y, en tal caso, cómo "racionalmente" podría especularse que se desarrollaría.

Mi suegro, lector pertinaz, fundamentalmente de ensayos sobre temas históricos, con el que yo compartía esa afición común a la Historia, compró  en 1980 un ejemplar de su 5ª ed, en español, ya con 50.000 ejemplares vendidos en 6 meses.

Subrayo que esto ocurría cuando la mayoría de nosotros, los ahora Space Cowboys, entonces recién cumplidos los treinta, estábamos absortos por nuestra dedicación laboral y paternal, nuestros problemas nacionales, todavía en plena Transición, e inmersos en una agravante crisis industrial y económica, por lo que yo no le presté atención hasta años después, tras haber leído en 1984, quedando impactado, uno de los libros míticos de mi vida, "1984" de George Orwell.

Me llamó la atención que en la contraportada del ejemplar se informaba que la obra figuró durante 40 semanas como best seller en el NY Times y que, según Newsweek, el premier británico de entonces, el laborista James Callaghan, se lo regaló al Presidente Carter en una cumbre bilateral en enero de 1979.

Por fin lo leí a principios de 1985, descubriendo inmediatamente que, para más inri, esa supuesta 3GM se desencadenaría en agosto de ese mismo año, ¡puff!...

 El libro está estructurado como si fuera un futuro informe elaborado un par de años después de acabar esa futura Tercera Guerra Mundial, lo que ya adelanta que ésta no habría concluido en una hecatombe nuclear con la desaparición de la Humanidad ni, como poco, con su vuelta al ¿Neolítico?, porque las distopías que se proponen en las películas de Mad Max o similares  no me parecen mínimamente serias.

Militarmente resulta muy interesante, pero, evaluándolo ahora y aquí, creo que el máximo  reconocimiento a esta obra se le debe por los mayoritarios aciertos del equipo redactor a la hora de imaginar el probable casus belli escogido por los soviéticos, las líneas estratégicas de su  ataque y el objetivo final del mismo, que obviamente no era desencadenar conscientemente un holocausto mundial, pero por encima de todo son valiosas las nada obvias enseñanzas obtenidas del experto análisis geoestratégico y militar con que los autores buscaban "remachar" ante los gobiernos británico y norteamericano, como miembros fundamentales de la OTAN (recordemos que en esa época Francia, una de las cinco potencia nucleares de entonces, era miembro de dicha alianza pero sin estar integrada militarmente en sus estructuras por decisión del presidente De Gaulle en los primeros 60s, cuando "la Grandeur" no permitía subordinar su política internacional  a la de las potencias anglosajonas; por otra parte no había otros países en la OTAN con fuerzas armadas de un potencial homologable) la demanda de que se debían tomar las medidas que consideraban imprescindibles para poder no perder esa posible futura guerra, mediante su divulgación en un libro que pudiera ser leído y, en su caso, asumido tal mensaje por amplios estratos influyentes de la sociedad occidental, despertándola de su confortable ignorancia pacifista.  

Muy desgraciadamente, hoy, 44 años después de la aparición del libro, se está produciendo, especialmente en Europa, un alarmante despertar de nuestro naif sueño antimilitarista con la dura realidad de la invasión armada de Ucrania por Rusia, validando bastantes de las enseñanzas del imaginario conflicto que en aquél se vaticinaba.

¿Y cuáles eran las valiosas conclusiones del libro? Como mi objetivo es únicamente descubríroslo por si su temática geoestratégica, muy recientemente revitalizada, os interesara,  me voy a centrar exclusivamente en la enseñanza global más importante que, supongo, era inadvertida por la gran mayoría de la población en 1978 y, me temo, que no más conocida ahora: 

Para mantener la paz en base a disuadir al potencial enemigo de la tentación de iniciar una guerra por la amenaza de una "mutua destrucción asegurada" mediante el uso de armas nucleares estratégicas, el llamado "equilibrio del terror atómico" de la Guerra Fría, NO bastaba con mantener una potencia nuclear equiparable a la del enemigo, como ocurría en los años 70s, porque éste, si su potencial en armas y medios no nucleares fuera manifiestamente superior al propio y considerara que uno de sus objetivos parciales estratégicos se podría alcanzar tras una rápida, limitada y victoriosa guerra con armas no nucleares, la iniciaría jugando la inteligente apuesta de que Occidente aceptaría el sacrificio de una derrota local antes que optar por la destrucción mutua global nuclear.

Las fuerzas "tradicionales" del Pacto de Varsovia frente a la OTAN en el teatro europeo eran en 1978 enormemente superiores, especialmente en medios acorazados y artillería, puntos fuertes tradicionales del Ejército Rojo y sus subordinados aliados.

Bajo esta óptica, la previsible razón soviética para iniciar una guerra vocacionalmente parcial en los 80s sería que la URSS, consciente de que su economía no le permitiría seguir manteniendo las enormes inversiones en armas y carrera espacial frente a la mucho más eficiente de Occidente y de que, por otra parte, los adelantos en telecomunicaciones estaban minando la moral de las poblaciones de Europa Oriental cuando comparaban su régimen de vida con el de los occidentales, por lo que era necesario "romper el escaparate de lujo" que representaba la RFA y convertirla en un estado tapón desmilitarizado, lo cuál debilitaría física y moralmente a la OTAN de cara a futuras posibles oportunidades. 

Consecuentemente la guerra limitada se iniciaría con el objetivo de conquistar la práctica totalidad de RFA hasta el Rin, anunciándolo como un ataque preventivo contra el "renaciente militarismo capitalista alemán" o similar. ¿Os va sonando? 

A los chicos/as del Brat Pack, que entonces erais críos o adolescentes, os informo/recuerdo  que la llamada "doctrina de soberanía limitada" de Brézhnev (Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, PCUS, y presidente vitalicio de la URSS desde 1964 hasta su muerte en 1982) implicaba el derecho y deber de intervención del Pacto de Varsovia en cualquier país del bloque soviético que se alejara de los dictados de Moscú y que presuntamente se acercara al capitalismo, lo que ya se había aplicado con anterioridad en varias ocasiones, como la invasión de Hungría en noviembre de 1956, aplastando su revolución antisoviética en seis días, con 2500 patriotas húngaros y 700  soldados soviéticos muertos, creo, y en el verano de 1968 de Checoeslovaquia cuando en la noche del 20 al 21 de agosto 170.000 soldados y 4.600 tanques del Pacto de Varsovia –de la URSS, Bulgaria, Polonia, Alemania Oriental y Hungría- invadieron el país para poner fin a la llamada 'Primavera de Praga', período de reformas económicas y sociales impulsadas por el Gobierno del líder del Partido Comunista checoslovaco Alexander Dubcek, partidario de una apertura liberal que se definió como “socialismo con rostro humano”, que se truncó  con los tanques rusos patrullando las calles de Praga y tan sólo un centenar largo de checos muertos. Muy bueno este vídeo de TVE en 2018, de sólo minuto y medio, con motivo del 50 aniversario y las palabras finales del corresponsal en la zona... Tan sólo añadiré que en enero de 1989, el joven estudiante Jan Palach se quemó vivo en la céntrica plaza de Wenceslao como protesta a la consiguiente represión del nuevo gobierno títere checo, como se explica en este enlace de Radio Praga Internacional en español.

Por dar una referencia de literaria y cinéfila: "La insoportable levedad del ser" es una novela del checo Milan Kundera, publicada en 1984 pero ambientada en la Praga de 1968, aunque temáticamente no se centra en la invasión soviética, que sí actúa como una conmoción social de fondo. Fue un éxito editorial mundial y por ello en 1987se rodó su versión cinematográfica, con buena técnica pero con la crítica de que diluía completamente el fondo de la novela original, que yo no leí. Por ello invito al miembro del Foro que lo hiciera a que comparta con nosotros su opinión, y si también vio la película, mucho mejor. 

Volviendo al libro "La Tercera Guerra Mundial", creo que entenderéis las razones de actualidad y oportunidad que me han impulsado a descubriros y recomendaros ese interesante estudio de 1978 (apto para cualquier lector con una cultura media militar y geopolítica, no es necesario ser un especialista) sobre cómo podría desarrollarse una posible 3GM en 1985... y sorprendiendo que el mundo no ha cambiado tanto. ¡Qué horror!

Desvelo cuál fue el mayor error de prospección geoestratégica de los autores del libro: no previeron la caída del Shah de Persia en 1979, por lo que cometían el grave error de suponer que este país se alinearía con la OTAN en esa 3GM. 

Claro que, tampoco previeron la disolución de la URSS en 1991, aunque sí de la razón para ello, la misma económica y social que imaginaban para la presunta guerra de 1985. Pero me pregunto, de cara a su política exterior, ¿ha cambiado significativamente el comportamiento y objetivos del Gobierno Ruso actual respecto al de la URSS?

¿Sois consciente de que la URSS invadió en septiembre de 1939 Polonia por el este a las dos semanas de hacerlo el Tercer Reich por el oeste, conforme  a lo que acordaron ambos gobiernos dictatoriales  en su pacto de agosto, como ya os comenté aquí en 2009?

Pero lo que entonces no os recordé, porque el comentario era sólo sobre una película polaca, es que la URSS invadió Finlandia en noviembre de ese año y tras rendirla en cuatro meses, incorporó a Rusia hasta hoy un 10% de ese país, incluyendo Viipuri, que ahora se llama Viborg, una importante ciudad finlandesa cercana a Helsinki. ¿Entendéis ahora mejor por qué Finlandia ha pedido urgentemente integrarse en la OTAN?

Item más, en junio de 1940 la URSS invadió e integró hasta 1991 Estonia, Letonia y Lituania. Solo conozco Tallin, pero la guía local nos ilustró sobre el espíritu absolutamente anti ruso de su país, donde hay fuerzas españolas integradas en la OTAN para su defensa simbólica. 

Otro día hablaremos de una muy notable película rusa, "Leviatán", finalista del Oscar y ganadora del Globo de Oro a la Mejor Película de Habla no inglesa en 2014, que ilustra claramente sobre la herencia social de la "nomenklatura" (sic)  del PCUS en la clase gobernante de Rusia de hoy, clónica de la soviética. Ni que decir tiene que esta película tuvo muchas dificultades de distribución en su país.... 

Nuestro mundo es más complicado que lo que creíamos antes del COVID ... y de otros males emergentes.

Manrique

PD: Para acabar con algo divertido, pero muy en el fondo ilustrativo de la Guerra Fría, os inserto el enlace de la canción "¿Qué harías tú en caso de un ataque preventivo de la URSS"  de 1983 del grupo pop de la "movida" madrileña "Polansky (sic) y el ardor"  Que lo disfrutéis, Cinéfilos.