lunes, 16 de febrero de 2015

“Los cuentos de la peste” de Mario Vargas Llosa en el Teatro Español de Madrid



Vargas Llosa en su discurso de aceptación del Nobel
Queridos Cinéfilos:

Este es un comentario especialmente dirigido a los que más amáis la Literatura y el Teatro y, por ello, lo inicio con una cita del discurso de Mario Vargas Llosa en su aceptación del premio Nobel:

“Inventamos las ficciones para poder vivir de alguna manera las muchas vidas que quisiéramos tener, cuando apenas disponemos de una sola”

Esta es, para mí, una de las más esenciales verdades que he leído nunca sobre la Literatura.

Reitero declarar que Mario Vargas Llosa es mi escritor vivo favorito, al que, además, puedo leer sin que un “traduttore-traditore”, que sabiamente dicen los italianos (¿verdad, Rogelio?), distorsione el original, ya que, desgraciadamente, ni mi inglés ni mi francés son suficientemente buenos como para apreciar lingüísticamente un original de Paul Auster o del último Nobel, Patrick Modiano (al que estoy deseando conocer: me apetece empezar con su “Trilogía de la liberación”; los que le hayáis leído ya, ¿me aconsejáis mejor otra iniciación?).

Como ya creo haber declarado en este Foro, nunca he leído nada de Vargas Llosa que no me haya parecido de bueno para arriba, más aún, generalmente muy bueno, llegando a las tres, en mi opinión, “cumbres ocho-miles” suyas que hasta ahora conozco (aún me falta por descubrir mucha de su obra): “La ciudad y los perros”, “La guerra del fin del mundo” y “La fiesta del Chivo”. Las tres son deslumbrantes y os las aconsejo a todos, aunque al menos sobre dos de ellas ya he publicado un comentario en este Foro, a la última con motivo de su elección como mejor novela mundial de lo que iba del siglo XXI en una encuesta del Cultural del ABC en junio de 2011 con motivo de su nº 1000 entre 25 escritores españoles (Javier Marías, Soledad Puértolas, Jorge Martínez Reverte, Espido Freire, César Antonio Molina, Enrique Vila-Matas, Ignacio Martínez de Pisón, Javier Reverte, Juan Manuel de Prada, Lorenzo Silva, Ricardo Menéndez Salmón …, universo estadístico que asegura la “no adscripción al medio organizador” y la necesaria variedad ideológica, que uno vigila la calidad del agua que bebe; esto lo aclaro para inquisidores postmodernos alérgicos al inicio del abecedario … aunque lo hayan deletreado muy poco o nada en años. Todas las respuestas a la encuesta, comentarios y resultados en http://www.abc.es/especiales/20-anos-1000-numeros/).

No menos lo fue su extraordinario discurso en Estocolmo de aceptación del Nobel, (según os comenté en http://elforodemanrique.blogspot.com.es/2010/12/mario-vargas-llosa-enhorabuena-maestro.html ): de referencia para la Literatura, la Ética … y la Vida. Entiendo como un deber escucharlo atentamente por su impecable defensa de la Libertad contra todas las dictaduras y caracterización de la Cultura como la mejor vacuna contra la barbarie, lema este último que, muy modestamente, también yo creo defender en cualquier foro o circunstancia . Todo ello en su perfecto español-castellano, con admirables párrafos como cuando cita lo que le han enseñado múltiples escritores reconocidos, entre ellos: “… (aprendí) de Camus y Orwell: que una Literatura desprovista de moral es inhumana…”. Vaya, en más de un nombre coincidimos con Vargas Llosa (¿no?, Samuel: a ver si escribes algo en el Foro, te echamos de menos). Podéis verlo-oírlo completo en https://www.youtube.com/watch?v=HiiwGvOE4kM 


Ugolino con Boccaccio
Con estos antecedentes no es de extrañar que con dos semanas de antelación a su estreno sacara entradas para ver en el Teatro Español el montaje de su obra “Los cuentos de la peste”, dramatización muy personal basada en el “Decamerón” de Boccaccio, con un montaje físicamente “rompedor” (dirección de Joan Ollé y escenografía de Sebastià Brossa) ya que han desplazado el escenario al centro del tradicional patio de butacas (que se ha quedado en una tarima, no elevada), se ha dispuesto una grada con asientos en el fondo del habitual escenario para los espectadores “desplazados” de la platea, obviamente orientados hacia el centro del patio, donde ahora se actúa. En la antigua platea queda sólo una fila única de butacas, rodeando el nuevo “escenario”, de forma que los que tuvimos la suerte de conseguir estas localidades nos sentamos a un metro de los intérpretes (Belén: igual que en el montaje de “La gaviota” que ambos vimos y comentamos en el Foro en mayo de 2012 http://elforodemanrique.blogspot.com.es/2012/05/la-gaviota-de-chejov-en-el-teatro.html ). A mí, esta disposición, desde mi asiento, me ha parecido muy atractiva, claro que tendría que haber probado desde diferentes asientos del teatro que se hayan mantenido para poder dar una opinión colectiva.


Ugolino enfrentado a Santa Croce
Vamos al "meollo": El texto integra ocho cuentos del “Decamerón” (que no he leído) que ilustran perfectamente la dicotomía Eros-Tanatos que es la vida humana de condenados a muerte, donde se anestesia el miedo, cuando acecha con inminencia en escena, como en el caso de la peste negra, con una embriaguez de sexo-procreación, ya que éste es el binomio que permite la trasmisión de la vida, le guste a quien le guste y no le guste a quien no le guste. No inventemos, veamos lo que dice el Autor en una entrevista sobre “Los Cuentos de la Peste: Mario Vargas Llosa tras las huellas de Boccaccio” por Julio Bravo en ABC (  http://www.abc.es/cultura/teatros/20150123/abci-cuentos-peste-vargas-llosa-201501221706.html ): 

“Me fascina Boccaccio, y es una de las razones por las que es uno de los personajes en la obra. Es un hombre al que la peste lo cambia completamente. Era un hombre de bibliotecas, interesado por los clásicos, y probablemente sin la peste hubiera sido un escritor para escritores e intelectuales de alto nivel, y jamás hubiera escrito un libro como el “Decamerón”. Se enfrentó a la muerte, a una sociedad que está desapareciendo, pudriéndose físicamente; al mismo tiempo, él cuenta como la peste descalabra todos los parámetros morales en los que había vivido la ciudad y todo el mundo sintió que podía hacer lo que quería, que no había prevenciones de tipo poético, de tipo moral para la conducta. Y al mismo tiempo que había esa muerte física había esa degeneración colectiva, resultado de la desesperación, de la inminencia de la muerte». Todo eso a él lo transformó en otro escritor; un escritor popular, sensible a las preocupaciones materiales incluso de la gente más humilde: campesinos, artesanos. Pero lo más maravilloso es que los cuentos están escritos con un lenguaje popular, irreverente, maleducado, y de una riquísima vitalidad. Y ese lenguaje está apuntado de alguna manera en mi texto; no es el mismo lenguaje, ni muchísimo menos, porque hubiera sido una obra criollista, que a mí no me gusta nada; pero sí hay un espíritu muy irreverente y popular”.


Ugolino y Santa Croce recapitulando
Mi calificación sobre la obra es buena, pero no maravillosa, porque: 

La dramatización de Vargas Llosa, con su magnífico aliño poético-vital alcanza a estar, para mi gusto, muy por encima de la que consiguió Pasolini en su película. Lo que ocurre es que no llega a haber, ¿cómo lo llamaría?, una “fusión mágica” a lo largo de toda la obra, aunque sí varios momentos-pasajes en los que se alcanza ese clímax, pero no continuado.

Con motivo de este estreno he leído que a Vargas Llosa le entusiasma actuar en escena y, obviamente, se ha “preparado” un papel muy principal, actuando tanto de narrador, al principio, (en la, me temo, imprescindible introducción para que los espectadores de las muy jóvenes generaciones, a los que en la LOGSE, losa o lo que sea, parece ser que no les han contado nada de la medieval peste negra del siglo XIV, a pesar de que hubo países en los que se estima que la mortalidad global llegó a un tercio de la población, ni del “Decamerón”, ni de Florencia, si me apuras, se puedan enterar del entorno en que, cuándo y cómo se engarza la historia que se nos cuenta) como de Duque Ugolino en el resto de la obra, “organizador” del autoenclaustramiento del grupo de personajes en una finca para escapar del contagio de la peste que asolaba Florencia y casi toda Europa en aquel 1348.
 
Castigo eterno de Aminta

Pero, lamentablemente, Vargas Llosa no es un gran intérprete y, en mi opinión, debería haber actuado únicamente como narrador, cuyas intervenciones pueden ser más “asépticas” y no sería necesario “interpretarlas” tanto como demandan, y no consigue, las de Ugolino, y, por otra parte, me atrevería a sugerir (con la máxima humildad y respeto) que en determinadas escenas, en las que el Duque Ugolino participa, el narrador hubiera podido intervenir haciendo comentarios dirigidos al público, exactamente como hacía el coro en el teatro clásico griego, lo que, a mi entender, le hubiera venido de maravillas a una obra como ésta. Vargas Llosa tiene el aspecto y porte necesarios para el papel de Duque, pero no para actuar con la intensidad y matices que podría darle, se me ocurre, Héctor Alterio, por ejemplo, especialmente en los más duros encontronazos con la Condesa de la Santa Croce o con Aminta, su lado oscuro, papeles ambos muy bien representados por Aitana Sánchez-Gijón.

Pedro Casablanc como Boccaccio (principalmente, porque hay que aclarar que cada actor representa varios papeles como consecuencia de los diferentes cuentos que conforman la obra) resulta eficaz, pero yo diría que estaba más convincente como Arzobispo Carrillo en la serie “Isabel” de TVE. 


Los dos saltimbanquis, con Boccaccio al fondo
Los que me parecieron extraordinarios en sus variados papeles fueron Marta Poveda y Óscar de la Fuente, que completan el reparto. Estos dos actores, que siempre representan a la correspondiente pareja de personajes jóvenes de cada cuento y, en el grupo de refugiados en la finca, a los dos saltimbanquis, Pánfilo y Filomena, que allí se cuelan, actúan excelentemente, como ángeles o diablillos, según los personajes que “tocan”. ¡Anda que no se nota que los dos provienen de la C. N. del Teatro Clásico!. Tan sólo una pequeña crítica al impostado acento medio “gallego”, “pijo” o lo que sea, que, supongo, el director les impuso en el habla de los personajes de uno de los “cuentos”. No entendí para qué.

Unos enlaces por si queréis acceder a más amplias referencias: 

Los ensayos en el Teatro Español: 

“Una jornada particular: Vargas Llosa intérprete de sus Cuentos de la Peste”, crítica de Horacio Otheguy en Culturamas.es: 

“Las mil y una noche más”, crítica de Miguel Ayanz en Notas desde la fila siete:
http://notasdesdelafilasiete.blogspot.com.es/2015/01/los-cuentos-de-la-peste.html 

“El veneno del teatro prendió hace tiempo en Vargas Llosa” Comentario y antecedentes por Juan Cruz en El País:

Concretando: Yo le daría un notable y me alegro mucho de haberla visto. Mi consejo es que vayáis … si encontráis entradas, lo que veo difícil (estaba a tope y todos los días parece que llenan), pero …¡hay que intentarlo!. 

Buena LITERATURA llevada al TEATRO, Amigos. 

Manrique.

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