FICHA TÉCNICA
Título: Y Julia retó a los Dioses
Autor: Santiago Posteguillo
Editorial: Planeta
Género: Novela Histórica
Año de Publicación: 2020
COMENTARIO
En enero 2019, nuestra compañera Ana Díaz nos presentó en este Foro un elogioso comentario de "Yo, Julia", el primer libro de Santiago Posteguillo sobre Julia Domna, la hija de reyes sirios y esposa del emperador romano Septimio Severo.
https://elforodemanrique.blogspot.com/search?q= yo+julia
Hace un par de meses, en marzo de 2020, Editorial Planeta ha publicado su segundo libro de esta serie con el título " Y Julia retó a los Dioses" y el sobretítulo "Julia Domna II", continuación del primero y que, supongo, se convertirá en otro éxito de ventas de este escritor valenciano especializado en la Antigua Roma.
Sin embargo, este segundo libro difiere bastante del primero.
En "Yo, Julia", el protagonista eran Septimio Severo y su pretensión de convertirse en emperador. Para ello, se opone al emperador Comodo, el loco, hasta su muerte y lucha contra los gobernadores militares rivales Albino en Britania, Severo en el Danubio y Nigro en Siria, además del Senado. Julia Domna es el cerebro de los triunfos y ambiciones de Septimio Severo, la esposa inteligente que, sin salir del segundo plano o muy escasamente, dirige a su marido hacia su proclamación como emperador, asumiendo riesgos y penalidades sin límite. "Yo, Julia" es un libro de acción en el que, solo al final, Julia es reconocida y aclamada como augusta por el pueblo y la milicia romanos.
En "Y Julia retó a los Dioses" la protagonista es Julia, la augusta Julia esposa del emperador Septimio Severo.Su pretensión es crear una dinastía imperial, en la que su esposo sea sucedido por sus hijos y nieto. La oposición del Senado, la traición de altos cargos militares, la rivalidad suicida entre sus dos hijos y su soberbia y falta de inteligencia política, guerras eternas contra los partos y hasta la enfermedad y la oposición a Julia, por su condición de no romana de nacimiento, de parte de los Dioses Romanos, lo hacen casi, casi, imposible. "Y Julia retó a los Dioses" es un libro de estrategia política en el que la protagonista indiscutible es Julia Domna.
Para mi, si "Yo, Julia" me pareció un libro apasionante, su continuación " Y Julia retó a los Dioses" lo supera. Es muy entretenido y describe a la perfección las pasiones humanas y el devenir político y social en el Imperio Romano. El lector no puede permanecer neutral y acaba sufriendo, enamorándose y muriendo con Julia. La parte final de la novela, en la que Julia hace su último movimiento político en defensa de su nieto, despues de muerta, cruzando la Laguna Estigia para alcanzar su destino final, es antológica por su originalidad.
Magníficos son también algunos de los personajes secundarios que rodean a Julia, especialmente el médico griego Galeno y los esclavos Calidio y Lucía, ella cristiana en la clandestinidad.
Más discutible es, en mi opinión, la aparición ocasional de los Dioses Romanos, sus disputas e intentos de condicionar y probar el comportamiento de Julia, a modo de Homero en la Iliada. Estos capítulos rompen el ritmo de la acción de la novela.
En resumen, se trata de una magnífica novela. Santiago Posteguillo, profesor de lengua y literatura en la Universidad Jaume I de Castellón, continúa con este libro su saga de éxitos sobre las grandes figuras del Imperio Romano. El que leyó y disfrutó con " Yo, Julia" lo hará también con " Y Julia retó a los Dioses".
JRL (2020-05-23)
Mostrando las entradas para la consulta julia ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta julia ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
sábado, 23 de mayo de 2020
viernes, 18 de enero de 2019
Yo, Julia
Yo, Julia
Santiago Posteguillo
Imposible que pase
desapercibido este libro, último Premio
Planeta 2018, porque se encuentra en los escaparates de las principales
librerías de nuestro país y solo falta que nos lo pongan en la mano cuando entramos en cualquiera de ellas. También llama la atención la
fotografía de una señora imponente vestida a la moda de la antigua Roma. Así,
que de entrada ya sabemos que se trata de una novela histórica.
Santiago Posteguillo,
especializado en la antigua Roma, ha elegido esta vez un personaje que, según
él mismo, es menos conocido popularmente pero que fue muy influyente en su
momento y que, hasta ahora, se ha escrito muy poco sobre esta extraordinaria
mujer de la antigüedad. Posteguillo incluye en el apéndice una nota histórica
que nos ánima a leer después de la novela y no antes. Por tanto, no seré yo,
quien cuente la biografía de Julia.
El mayor acierto, según mi
modesta opinión, es el personaje de Galeno, el médico de la familia imperial,
que nos relata en forma de diario, diario secreto por el momento, lo que ve, lo
que oye y lo que tiene que callar. Por tanto, es un narrador testigo
excepcional de la historia de Julia y Septimio Severo. Porque de esto se trata, de la historia de ambos, no se puede hablar de Julia únicamente. Severo resulta
tan atractivo como Julia. ¿Dominado por su esposa? Quizás, o ¿es que se deja
dominar, dulcemente? Severo se deja llevar porque le atrae ser emperador de
Roma. Severo conoce los riesgos que asume por dar gusto a su encantadora
esposa, de belleza exótica y única en el lecho. Severo es un soldado romano en
toda su dimensión, gran estratega y valiente. No sin esfuerzo consigue todo lo que se propone. Después de leer la novela me
imagino a Severo guapo, imponente.
Casi al final de la novela, en el diario de Galeno flota una idea: ¿Por que llegar tan lejos? ¿Se equivocó Julia, deseando fundar una dinastía? No hay respuesta a estas preguntas, pero sí anuncia una segunda parte.
Más de cincuenta personajes acompañan a estos dos protagonistas, conformando una novela coral, exhaustiva, larga, quizás demasiado, pero de intriga fascinante. Algunos de éstos podrían ser principales en otra novela, porque cuesta entender, por ejemplo, a Marcia, amante de Cómodo o a Julia Maesa, hermana de Julia Domna, ambas son también personajes históricos.
Casi al final de la novela, en el diario de Galeno flota una idea: ¿Por que llegar tan lejos? ¿Se equivocó Julia, deseando fundar una dinastía? No hay respuesta a estas preguntas, pero sí anuncia una segunda parte.
Más de cincuenta personajes acompañan a estos dos protagonistas, conformando una novela coral, exhaustiva, larga, quizás demasiado, pero de intriga fascinante. Algunos de éstos podrían ser principales en otra novela, porque cuesta entender, por ejemplo, a Marcia, amante de Cómodo o a Julia Maesa, hermana de Julia Domna, ambas son también personajes históricos.
El objetivo del autor, según él
mismo dice, ha sido dar importancia histórica a las mujeres, ya que, en ocasiones,
se ha olvidado su papel. En mi opinión, deseo que la importancia histórica de
la mujer sea menos malvada. En cualquier caso ánimo a leerla, por todo lo dicho y porque relata muy
bien los distintos escenarios, muy importante la descripción de las batallas y, no digamos, las intrigas.
Una cosa más: mejor como título solo Julia, ya que no es una novela autobiográfica.
viernes, 22 de abril de 2011
Holiday (Vivir para Gozar)
Estimados cinéfilos:
Ayer vi en la TV una película de 1938, "Holiday" (Vivir para gozar), dirigida por George Cukor. Esta película es un clásico que muchos de vosotros habréis visto ya. Yo no la había visto nunca y me quedé tan bien impresionado que he escrito una nota sobre ella. Os la mando para quien tenga interés.
Un abrazo,
José Ramón López
Ficha técnica:
Comentario
No había visto nunca esta película. El Jueves Santo me la encontré, casi por casualidad, en la televisión. La vi y me gustó tanto que no he podido resistir la tentación de escribir esta pequeña nota que, seguro, para muchos de vosotros sobra por conocida.
En “Holiday”, Johnny Case (Cary Grant) es un joven inconformista, y un poco alocado, que conoce, se enamora y, al cabo de unos días, pretende casarse con la hija mayor, Julia Seton (Doris Norlan), de uno de los grandes banqueros americanos. Su drama personal es que con el matrimonio con una joven rica no quiere perder su independencia y su ideal de vida, alejada del dinero y de los convencionalismos de la alta burguesía americana, en los que su novia y su futuro suegro le pretenden introducir. La hermana menor de Julia, Linda (Katharine Hepburn), le entiende, comparte su visión de la vida e intenta evitar la ruptura entre los novios, a la que objetivos vitales tan dispares deben conducir irremediablemente. Como no podía ser de otra forma, la película termina con Johnny y Linda de novios, yéndose juntos de vacaciones y renunciando a la comodidad de la una vida familiar de lujos, banqueros y rancio abolengo.
La película es una comedia llena de situaciones espléndidas y diálogos inteligentes, llenos de ternura, vivacidad y sentido del humor, que hacen la delicia del espectador y reflejan a la perfección la psicología de los personajes. Pero es, también, la película de las contradicciones. Contradicción entre dos formas de vida, el sueño americano, que antepone el triunfo económico a cualquier otro proyecto vital, y la vida en libertad sin rendir culto al dinero. Contradicción entre los caracteres de Linda, que encarna la libertad, y Julia, que encarna la aceptación del statu quo familiar. Contradicción entre los amigos de Julia, todos ricos y bastante hipócritas, y los de Johnny, profesores despistados (llámeme Potter), honestos y solidarios.

Las interpretaciones de Cary Grant y, especialmente, Katharine Hepburn, son espléndidas. Katharine Hepburn está simplemente extraordinaria en el papel de mujer liberada y defensora de sus derechos, que después ejerció a lo largo de toda su vida. No desmerecen los actores secundarios, en especial Lew Ayres, en su papel de hermano de Julia y Linda, calavera, borrachín y músico frustrado por el peso familiar.
A mi me asombra que, 73 años después de su estreno, esta película siga tan fresca y no haya perdido vigencia. Se estrenó durante la guerra civil española, cuando Hitler llevaba ya 5 años en el poder y la segunda guerra mundial estaba en los gabinetes de los estados mayores de las potencias mundiales. Bien podría haber sido escrita 30 años más tarde, en los 60, aunque seguramente lo hubiera sido en forma de tragedia y no de comedia. Otra contradicción y, a lo mejor, clave del éxito de esta película.
“Vivir para gozar” (extraña traducción de “Holiday”) me ha parecido una obra de arte. Bien por Cukor. Cine clásico, eterno y de calidad.
JRL (22-04-2011)
Ayer vi en la TV una película de 1938, "Holiday" (Vivir para gozar), dirigida por George Cukor. Esta película es un clásico que muchos de vosotros habréis visto ya. Yo no la había visto nunca y me quedé tan bien impresionado que he escrito una nota sobre ella. Os la mando para quien tenga interés.
Un abrazo,
José Ramón López
Ficha técnica:
- Año 1938
- Director: George Cukor
- Intérpretes: Cary Grant, Katharine Hepburn, Doris Dolan, Lew Ayres
- Guion: Sidney Buchman (Teatro Philip Barry)
- Nacionalidad: USA
- Duración: 93 minutos
Comentario
No había visto nunca esta película. El Jueves Santo me la encontré, casi por casualidad, en la televisión. La vi y me gustó tanto que no he podido resistir la tentación de escribir esta pequeña nota que, seguro, para muchos de vosotros sobra por conocida.
En “Holiday”, Johnny Case (Cary Grant) es un joven inconformista, y un poco alocado, que conoce, se enamora y, al cabo de unos días, pretende casarse con la hija mayor, Julia Seton (Doris Norlan), de uno de los grandes banqueros americanos. Su drama personal es que con el matrimonio con una joven rica no quiere perder su independencia y su ideal de vida, alejada del dinero y de los convencionalismos de la alta burguesía americana, en los que su novia y su futuro suegro le pretenden introducir. La hermana menor de Julia, Linda (Katharine Hepburn), le entiende, comparte su visión de la vida e intenta evitar la ruptura entre los novios, a la que objetivos vitales tan dispares deben conducir irremediablemente. Como no podía ser de otra forma, la película termina con Johnny y Linda de novios, yéndose juntos de vacaciones y renunciando a la comodidad de la una vida familiar de lujos, banqueros y rancio abolengo.La película es una comedia llena de situaciones espléndidas y diálogos inteligentes, llenos de ternura, vivacidad y sentido del humor, que hacen la delicia del espectador y reflejan a la perfección la psicología de los personajes. Pero es, también, la película de las contradicciones. Contradicción entre dos formas de vida, el sueño americano, que antepone el triunfo económico a cualquier otro proyecto vital, y la vida en libertad sin rendir culto al dinero. Contradicción entre los caracteres de Linda, que encarna la libertad, y Julia, que encarna la aceptación del statu quo familiar. Contradicción entre los amigos de Julia, todos ricos y bastante hipócritas, y los de Johnny, profesores despistados (llámeme Potter), honestos y solidarios.
Las interpretaciones de Cary Grant y, especialmente, Katharine Hepburn, son espléndidas. Katharine Hepburn está simplemente extraordinaria en el papel de mujer liberada y defensora de sus derechos, que después ejerció a lo largo de toda su vida. No desmerecen los actores secundarios, en especial Lew Ayres, en su papel de hermano de Julia y Linda, calavera, borrachín y músico frustrado por el peso familiar.
A mi me asombra que, 73 años después de su estreno, esta película siga tan fresca y no haya perdido vigencia. Se estrenó durante la guerra civil española, cuando Hitler llevaba ya 5 años en el poder y la segunda guerra mundial estaba en los gabinetes de los estados mayores de las potencias mundiales. Bien podría haber sido escrita 30 años más tarde, en los 60, aunque seguramente lo hubiera sido en forma de tragedia y no de comedia. Otra contradicción y, a lo mejor, clave del éxito de esta película.
“Vivir para gozar” (extraña traducción de “Holiday”) me ha parecido una obra de arte. Bien por Cukor. Cine clásico, eterno y de calidad.
JRL (22-04-2011)
miércoles, 15 de enero de 2014
Pelea de mujeres en el barro: “Agosto” (“August. Osage County” 2013) de John Wells
Queridos Cinéfilos:
Hace un par de años me quedé con ganas de asistir al montaje de “Agosto” (obra de teatro de Tracy Letts, que ganó con ella el premio Pulitzer para “drama”) dirigido por Gerardo Vera en el CDN, espectáculo que obtuvo unas excelentes críticas y colgó el cartel de “no hay entradas” con antelación de varias semanas antes de terminar su programación.
Tanto por ello como por algunas excelentes críticas leídas sobre su adaptación cinematográfica con el mismo título, recién estrenada, y atraído por el “potente” reparto de la misma (para mí, Meryl Streep es una de las mejores actrices en activo, si no la mejor, del Cine), aunque no tenía la mínima referencia directa previa de su director, John Wells, me he apresurado a ver la película, que relata el primer reencuentro en años de una familia en el hogar de los padres en Pawhuska (Osage County, Oklahoma) en un caluroso verano de ¿los 70? con motivo del fallecimiento del progenitor (Beverly Weston, culto escritor de mediano éxito, alcoholizado y ya a vuelta de toda una vida), reuniéndose la viuda (la irascible y dictatorial Violet, enferma de cáncer y adicta a mil medicamentos) con sus tres hijas (Bárbara, la mayor, que acude con Bill, su ya casi ex esposo, y su prototípica hija adolescente modelo “¿De qué se trata?, que me opongo”; Karen, la segunda, acompañada de Steve, su acomodado, guapo, maduro, actual y enésimo novio, e IVy, la menor, pero ya casi cuarentona, que sigue soltera y es la única de las tres que vive cerca y ha prestado atención a sus padres en los últimos años) y su hermana, Mattie Fae, que acude al entierro y tradicional cena de “duelo” con Charlie, su esposo, y su hijo treintañero, que recuerda con cariño a su difunto tío político. Una servicial y joven criada india (“nativa americana”, corrige con cierto sarcasmo un personaje) es la única ayuda doméstica que tiene el matrimonio, a pesar de disfrutar de una aceptable posición económica y vivir en una casa grande en el campo.
“Cámara, acción”: estos son los personajes que “conviven” durante dos o tres días y el director nos permite asistir a la cita y no me he arrepentido de hacerlo porque:
- Se trata, opino, de un conjunto de magníficas interpretaciones femeninas, destacando en esa “guerra”, sólo superficialmente larvada, el duelo feroz entre la tiránica madre (Meryl Streep, apabullante) y la nada dócil Bárbara (Julia Roberts en su, sin duda, hasta ahora más comprometido y lucido papel, y no utilizo este calificativo en sentido de belleza física, precisamente, sino, por ejemplo, respecto a la profundidad que transmite con su mirada: espléndida). Yo apostaría por sendos óscar para ambas actrices (principal y secundaria, como tácticamente están nominadas, creo).
![]() |
| Julia Roberts y Meryl Streep "cara a cara" |
- Me ha gustado mucho una actriz para mí desconocida (parece ser que ha tenido muy buenas críticas en una serie americana de esas que lamento no seguir), Julianne Nicholson, en su papel de Ivy. Cumplen sobradamente las otras actrices: Margo Martindale (tampoco la recuerdo de ningún papel anterior) como la tía Mattie Fae; Juliette Lewis ya haciendo de mujer adulta, como Karen; Abigail Breslin (la niña de “Pequeña Miss Sunshine”) como Jean, la adolescente hija de Bárbara; incluso la criada, Johnna (Misty Upham, la vi en “Frozen River”, película independiente de cierto éxito crítico que aquí os comenté) está muy convincente en su secundario papel. Definitivamente las actrices, con su muy americano espectáculo de “todas contra todas, pelea de mujeres en el barro” se “comen” a los actores, tal como también ocurre con los personajes de esta historia … y en la vida real, la mayoría de las veces.
- Entre “ellos” destacaría al muy buen profesional Chris Cooper (el coronel de marines vecino de la pareja protagonista de “American Beauty”) como Charlie, el marido de la tía Mattie Fae, y a Sam Shepard, siempre eficaz cuando le dan un papel que se ajusta como anillo al dedo a su imagen, como ocurre aquí en su breve intervención como Beverly Weston, cuya muerte da lugar a la tensa reunión familiar. Yo diría que el europeo Ewan Mc Gregor, muy en su papel de Bill, el marido que quiere “salir de escena”, alucina “¡qué familia americana!” y opta por el bajo perfil, mientras que Dermot Mulroney (como Steve) se encuentra aquí a “su mejor amiga” convertida en su futura cuñada, pero él sigue, como actor, aprobando sin más. Benedict Cumberbatch como el hijo de Mattie Fae y Charlie, otro europeo, hasta llora y eso, pero no me ha parecido que sea su mejor papel.
![]() |
| ¿Mesa familiar o gladiadores en la arena? |
- Se me ocurre una “maldad”: ¿No hubiera sido fantástico que el papel de Mattie Fae se lo hubieran dado a la pareja de Sam Shepard en la vida real, la oscarizada Jessica Lange, y así entraban dos sueldos en casa?. Creo que ella lo hubiera bordado, mejor que Margo Martindale, que no lo hace mal, que conste.
- El guión tiene unos diálogos muy inteligentemente acerados, puro veneno. Me ha recordado mucho a una película muy famosa, también era una adaptación de otra obra de teatro, de Edward Albee, que vi con 16 años y por ello, supongo, no me entusiasmó (a pesar de sus seis óscar): “¿Quién teme a Virginia Woolf?” de Mike Nichols. En aquélla, una pareja (con un matrimonio real de actores, Elizabeth Taylor, que ganó el óscar, versus Richard Burton, en los papeles protagonistas) mantenía una bronca brutal aderezada con hectolitros de alcohol. Me he quedado de piedra cuando me he enterado de que el autor de la obra original y del guión de “Agosto”, Tracy Letts, en su faceta de actor, ha conseguido su mayor éxito justamente representando aquélla.
![]() |
| Streep, Nicholson y Lewis en pleno "combate" |
- Respecto al director, yo diría que realiza una muy buena labor profesional pero no consigue dar ese toque “mágico” que convierte una película en obra maestra, al menos para mi gusto, y no porque no interese (yo casi no pestañeé) o tenga defectos claros, pero no experimenté la sensación de salir de ver una película 10, como me pasó, por ejemplo con “La decisión de Sophie”, la espléndida película de Alan J. Pakula en la que Meryl Streep ganó su segundo óscar con la mejor interpretación de su vida, a mi entender.
- La duda que me surge es si es razonable que se pueda llegar a unos niveles de animosidad tal en una familia “normal”. Creo que la respuesta es que ésta no es “normal”, pero que en el mundo moderno el porcentaje de familias “anormales” lleva tiempo creciendo… mejor no me meto en el tema, que no soy sociólogo.
Si os interesa ampliar referencias:
Tráiler en Youtube:
Tráiler V.O.S:
Crítica de Sergio Benítez en
Blog de Cine:
Muy
buen CINE, amigos.
Manrique
miércoles, 2 de octubre de 2019
MARIA ANTONIETA
Ficha
Técnica
Título
original: Maria Antonieta. Retrato de una mujer común.
Autor: Stefan
Zweig
Traductor:
Ramón María Tenreiro
Género:
Biografía
Año de publicación:
1932
Comentario
El
pasado mes de enero nuestra compañera Ana Diaz presentó en este foro un
comentario sobre el libro “Yo, Julia” de Santiago Posteguillo. Unos días
después, Rogelio apostillaba al comentario de Ana que la María Antonieta de
Stefan Zweig era “la cumbre inalcanzable del género”. Yo me quedé con la
música, investigué un poco sobre el libro y descubrí que la tan elogiada
biografía había sido escrita en el año 1932 y llevada al cine ya en el año 1938
por W.S. van Dyke, lo que me desanimó bastante por su antigüedad y decidí
aparcar el libro hasta mejor ocasión.
La
ocasión vino este verano. He leído entre julio y septiembre mucha y muy
entretenida literatura y, entre varias novelas, la biografía de María Antonieta
de Stefan Zweig, que os comento brevemente.
Empiezo
por el final. Creo que Rogelio tiene razón: la obra es fascinante. Lo que yo ya
no se es si lo es por la personalidad de María Antonieta, por la inteligencia
de Stefan Zweig y su psicología y perspicacia para observar e interpretar la
vida de las personas que protagonizan sus biografías, por la trascendencia del
momento histórico en el que vivió María Antonieta o, muy probablemente, por una
combinación de todos ellos, mas alguna cosa mas de la que seguro me he
olvidado. Fascinante, en cualquier caso.
María
Antonieta fue hija del emperador Francisco I y de la reina María Teresa de
Austria quienes concertaron su matrimonio con el futuro rey de Francia Luis XVI
a la edad de 14 años. Luis XVI y María Antonieta morirían guillotinados en la
Revolución Francesa.
Luis
XVI fue un pobre hombre, atormentado por sus problemas físicos y psíquicos, un
siervo de su mujer, de ideas socialmente avanzadas y una personalidad
totalmente alejada de lo que se puede esperar de un rey del Siglo XVIII. María
Antonieta fue una mujer díscola, rápida, inteligente, brillante, seductora,
inconstante, despilfarradora, caprichosa y desinteresada por los asuntos políticos. El agua
y el aceite, Septimio Severo y Julia a la enésima potencia, que convivieron en
un Versalles impregnado de los usos y costumbre de los Borbones anteriores, muy
distintos de éstos. Esta unión solo podía derivar en una malísima defensa de la
realeza frente al espíritu revolucionario del que se impregnaba la sociedad
francesa del momento. Solo podía acabar como acabó.
La
figura de María Antonieta es muy controvertida, también, por el momento
histórico en que vivió. En este libro, Zweig es un observador crítico de la
revolución francesa, capaz de captar sus hechos más significativos y contarlos
con sencillez, en paralelo a la evolución de la vida de su protagonista.
Las
biografías de Zweig son conocidas por el interés y la pasión con los que
describe la vida de sus protagonistas. Zweig es un narrador que vive la
historia de sus personajes en primera persona de una forma crítica y rigurosa.
Su María Antonieta es, además de todo lo anterior, didáctica y entretenida y
está lejos de las novelas históricas al uso. Sus 600 páginas se leen de un
tirón.
En
resumen, en mi opinión la María Antonieta de Stefan Zweig es una magnífica
biografía, de 87 años de antigüedad, de un personaje polémico y nada común, a pesar del título de la obra, al que
el paso del tiempo no ha quitado un ápice de frescor.
JRL (2019-10-02)
jueves, 21 de mayo de 2015
Emily Dickinson se confiesa: "La Bella de Amherst" de William Lace en el Teatro Guindalera
![]() |
| Cartel con daguerrotipo real de E. Dickinson |
Tal como os anuncié en mi último comentario sobre el montaje de “Tres años” en el Teatro Guindalera, he ido a ver en la misma Sala el monólogo de William Luce "La Bella de Amherst" en el que, con la varita mágica del Teatro, “resucita” a Emily Dickinson (1830-1886, Amherst, Massachusetts, para bastantes críticos norteamericanos la más profunda e intimista poeta/poetisa de ese país) que nos abre su alma y desvela en noventa minutos su interesante vida interior (la exterior parece que fue estrictamente anodina: sin casarse, ni moverse de su pequeña ciudad, ni casi salir de su casa en sus últimas décadas) en la que alcanzó grandes cotas de profundidad, que impregnaron sus cartas y poemas (que dejó inéditos en su gran mayoría, ya que sólo le publicaron en vida muy pocos, escogidos por un “mentor”, aisladamente en la prensa de la época, nunca como un libro, y casi siempre bajo seudónimo, ya que se consideraba “inadecuado” que una señorita fuera tan poco recatada como para exhibir sus intimidades mentales). Y cuando he escrito “interior” no he querido significar “mística” en ningún modo porque lo que parece que predominó en Emily es un carácter rebelde que sólo pudo manifestar con libertad en sus escritos y no en su insignificante vida social. ¿Cómo habría actuado si hubiera vivido en los últimos 60 años en vez de en el siglo XIX?.
No amplío más porque no tengo fundamento para ello, ya que no he leído nada más sobre Emily Dickinson que un par de breves y tópicas reseñas y media docena de poemas. El pasado marzo, la Fundación Juan March, dentro de su extraordinaria labor cultural, programó una conferencia sobre su figura por Laura Freixas, que la calificó como “una mujer, llena de talento, que buscó la libertad recluida en una habitación”, y una lectura dramatizada de sus cartas y poemas por parte de Julia Gutiérrez Caba, actos a los que no asistí, pero gracias a la magnífica web de la FJM, se puede acceder a los audios (abajo facilito un enlace para poder escucharlos completos, con fotos ilustrativas).
El texto de la obra me ha resultado muy atrayente y estoy casi seguro que está plagado de inserciones parciales de poemas del personaje, que nunca son “recitados”, aclaro, sino muy bien “implantados” en la vehemente charla con la que Emily Dickinson se confiesa al auditorio a “corazón abierto”. Sus revelaciones nos hacen descubrir una personalidad compleja y profundamente humana y atrayente. Ante la imposibilidad de poder charlar una larga tarde de verano sentados con Emily Dickinson en el porche de su casa en Amherst, tomando té helado, no se me ocurre mejor sucedáneo realista que escuchar lo que nos cuenta en esta íntima Sala.
![]() |
| Emily delante de su mesa de escribir |
La ambientación escénica es perfectamente acorde con el entorno de la época de la acción, así como la indumentaria de “Emily”, persona que tenía el empeño de vestir casi permanentemente de blanco.
Esta caracterización realista, que parece la más razonable, no es demasiado usual hoy en día, cuando directores escénicos “creativos” se empeñan en, por ejemplo, “materializar” a Palas Atenea, nada menos que en la genial obra “Las troyanas”, mediante un actor (cuyo nombre “milagrosamente” se me ha olvidado) travestido con un elegante traje de chaqueta tipo Balenciaga, y a los hoplitas griegos caracterizados como soldados americanos en la guerra de Irak. Y todos hablando de/con Menelao, Agamenón, Hécuba, Helena, Andrómaca, Astianacte, … ¡¡Un horror!!. Peor: una innecesaria estupidez.
Pero esta iconoclasta moda, no es nueva: como muy joven espectador, con 18 años tuve que soportar en (la) “Numancia” de Cervantes, montada por un famoso y ya fallecido director en el Teatro Español, que los legionarios romanos salieran disfrazados de soldados alemanes de la Segunda Guerra Mundial, mientras una jovencísima Ana Belén, ella sí con una especie de túnica blanca, se estrenaba como actriz ya no infantil. Y todo ello, claro, sin cambiar una sola palabra del texto de Cervantes.
Lástima que el no citado director no hubiera aprendido nada del maravilloso ejemplo de revisión/variación acertadísima que pocos años antes supuso transmutar la trama básica de “Romeo y Julieta” en “West Side Story”, en la que se mantenía la coherencia medioambiental, cronológica y social, pasando de la Edad Media al Siglo XX, de Verona a Nueva York y, consecuentemente, de Montescos y Capuletos a Sharks y Jets, de Romeo y Julieta a Tony y María, pero cambiando el texto consecuentemente, con lo que nada "crujía" y se demostraba la vigencia intemporal de las pasiones y conflictos radiografiados por Shakespeare.
Si tenéis la suerte de asistir a una representación de "La Bella de Amherst" os pido que hagáis el masoquista experimento de imaginar qué hubierais opinado si en el montaje la protagonista hubiera actuado vestida de, por ejemplo, Lady Gaga y en el entorno de … una sesión de “coaching”. ¡Para abrirse las venas!.
![]() |
| Emily releyendo sus cartas |
Por si fueran de vuestro interés, os incluyo los siguientes enlaces:
Ficha de “La Bella de Amherst” en su reposición actual en la Sala Guindalera (incluyendo presentación de la obra e información de acceso, entradas, horarios, etc.):
“La dama de blanco”, comentario de Juan Ignacio García Garzón en ABC el 17 de abril pasado con motivo del estreno del presente montaje:
Audio completo de la conferencia de Laura Freixas sobre Emily Dickinson “Una genia con habitación propia” en la Fundación Juan March el 10 de marzo pasado (61 min):
Audio completo de la lectura dramatizada cartas y poemas de Emily Dickinson por Julia Gutiérrez Caba en la Fundación Juan March el 12 de marzo pasado (58 min):
Secuencias conteniendo poemas de Emily Dickinson en películas notables; personalmente me quedo con la última del reportaje de youtube, el final de la extraordinaria “La decisión de Sophie” (“Sophie´s Choice”, comienza a los 2’09”):
Buen Teatro, Amigos.
Manrique
lunes, 25 de septiembre de 2017
"Los desafíos" en La 2 esta noche, 48 años después.
Queridos Cinéfilos:
Con 19 años empezaba a ser consciente de que estaba infectado de cinefilia crónica, hasta el grado de pensar simultanear mis estudios en marcha en la ETSIN, donde ya llevaba dos años, con la aventura de intentar entrar en el nuevo curso en la EOC (Escuela Oficial de Cinematografía) para llegar a ser ... Director de Cine (desde luego ni hablar de considerar ninguna de las otras cuatro especialidades que allí se impartían: Guión, Montaje, ¿Cámara? y Decoración, creo recordar; la juventud nos hacía ambiciosos y poco realistas).
Afortunadamente para mi equilibrio mental, y hasta físico, futuro no aprobé el muy selectivo examen de entrada para conseguir una de las 12 plazas disponibles para unos 250 prematriculados (desproporción que sólo pude constatar tras pagar los derechos del examen de ingreso y salir las listas de convocados)... por lo que traté de combatir el correctivo a mi orgullo por el fracaso yéndome al cine, por supuesto a uno de los de "Arte y Ensayo" (de los que ya os he hablado, jovenzuelos del Brat Pack) y, por las fechas, con alta probabilidad pudo ser que entonces cuando viera "Los desafíos", película que ganó la Concha de Plata en el Festival de San Sebastián de aquel verano de 1969, producida por Elías Querejeta y compuesta por tres episodios independientes, dirigidos respectivamente por los debutantes, provenientes de la EOC, Claudio Guerín, José Luis Egea y Víctor Erice (este último llegaría a ser una década o 15 años después, con "El espíritu de la colmena" y, sobre todo, con "El Sur", mi director español favorito y ... No lo voy a repetir, creo que yo os he hablado de él otras veces).
¿Que qué me pareció?. Con mi escasa experiencia de la época y todavía en los rebufos del 68 (en cuya "movida" no participé, como casi nadie de la ETSIN, que para eso estaba y está situada en la periferia de la Universidad, aunque parece ser que el 99 % del resto de los estudiantes de esa época sí lo hicieron, según presumen) lo primero que me llamó la atención fué la explícita carga política antiamericana que impregna la película, muy especialmente los dos primeros episodios, en los que colisionan la juventud, chulería y empuje de americano (yankee) con el orgullo de maduro macho hispánico, de ahí la congruencia con el título, con el catastrófico resultado que cabe suponer, especialmente cuando el coguionista común con cada uno de los tres jóvenes directores en sus respectivos episodios no fue otro que el maestro Rafael Azcona, experto dispensador de mala baba crítica. Tanto Guerín como Egea filman sendas historias con genes heredados de las pinturas negras de Goya.
He de admitir que Erice es el responsable de la historia menos explícita e hispánica, hasta permitiéndose dar un papel a un mono, literal, en el episodio que cierra la trilogía.
Actúan, muy bien, el matrimonio real Rabal-Balaguer y su hija Teresa, haciendo exactamente de los mismos, un matrimonio acomodado con una hija enamorada de un piloto americano de la base de Torrejón de Ardoz, en la primera historia, en la segunda Alfredo Mayo como dueño de una ganadería de toros bravos (perfecta metáfora) casado con Julia Gutiérrez Caba se enfrentan a una pareja americana de jóvenes mochileros que visitan España. En ambos episodios el americano es Dean Selmier.
Excelente la fotografía de Luis Cuadrado, el mejor cameraman de la época. Se quedó ciego y murió muy pocos años después. No fué el único: en 1973 también murió Claudio Guerín, con 34 años, al caerse de la torre de una iglesia en Noia, Galicia, cuando terminaba el rodaje de "La campana del infierno".
El caso es que hoy a las 22:00 en La 2, en el programa diario de la Historia de Nuestro Cine, con una rápida presentación previa de diez minutos, van a emitir "Los desafíos" y escribo esta opinión por la añoranza propia de un caduco Space Cowboy que trata de vender una película de hace 48 años. ¿Apreciable documento vintage o rollo trasnochado?.
Espero que más bien resulte lo primero, aunque sea la obra primeriza de tres jóvenes directores.
Manrique
sábado, 18 de diciembre de 2010
Vargas Llosa y la literatura
Soy una admiradora de Mario Vargas Llosa desde los años setenta en los que leía todo lo que caía en mis manos de uno de mis escritores favoritos: novela tras novela: “La tía Julia y el escribidor”, La casa verde”, “Pantaleón y las visitadoras”, “La ciudad y los perros”, “El hablador” y “La guerra del fin del mundo”, su obra cumbre que le consagró como un escritor excepcional, todas las devoraba con devoción. Después vendrían otras muchas, algunas no mejores que éstas.
A Vargas Llosa le han concedido el premio Nobel de literatura 2010.
Decir de él que es un gran comunicador, con carisma, y encanto personal no es nada nuevo. Hace tres años asistí a una conferencia que dio en la Fundación Juan March y se convirtió en una clase magistral de literatura.
De las cosas que recuerdo es cómo nos animaba a leer, a saber leer, a disfrutar de cada relato, de cada metáfora, de cómo la lectura despierta la imaginación. Cuando habló el escritor y con la sinceridad que le caracteriza nos explicaba la ventaja de utilizar la ficción para contar un hecho verídico y nos confesó su preferencia por “El hablador” y que él se considera un hablador, el que cuenta historias. No pudo dejar de mencionar a Faulkner y cómo no a Flaubert, igual que ahora al recibir el Nobel. Porque ¿Qué sería de Vargas Llosa sin Flaubert? Y es que antes de leer a Vargas Llosa hay que leer a Flaubert y no digamos a Cervantes o a Proust y desde luego a Faulkner.
La lista que nos propone Vargas Llosa es larga pero es muy conveniente tenerla presente porque sacaremos de ella las mejores páginas de la literatura universal. Solamente echo de menos a Dostoievski. Una pregunta que me hubiera gustado hacerle: ¿Por qué le ha dejado fuera?
Que Vargas Llosa es elegante es bien sabido. Y ser elegante con las palabras es muy difícil porque ¿Se debe imponer la elegancia por encima de la realidad o de la verdad? Aunque se trate de mi verdad o de mi punto de vista. Cuando Vargas Llosa dice que nunca se ha sentido extranjero en ninguna ciudad o país en el que ha vivido, puedo creerle pero no puedo compartirlo ¿Se puede sentir igual en Madrid que en Barcelona? ¿Igual en Paris que en la República Dominicana? ¿En Londres que en Brasil?
En cuanto a su largo discurso sobre política no lo encuentro necesario; los que hemos seguido su trayectoria la conocemos bien y no hay más que decir. Pero él es un pensador comprometido con la sociedad que le ha tocado vivir y no rehuye enfrentarse a cualquier ideología por difícil que ésta sea.
Cuándo yo era adolescente creía que los galardonados con el Nobel eran el Santa Sanctórum de la literatura. Con el tiempo me he ido desencantando, para llegar a la conclusión de que un escritor consagrado no lo necesita, es algo superfluo en su vida e incluso puede llegar a ser molesto. Pero ¿Quién no sucumbe a un pequeño acto de vanidad?
Ana Mª Díaz
A Vargas Llosa le han concedido el premio Nobel de literatura 2010.
Decir de él que es un gran comunicador, con carisma, y encanto personal no es nada nuevo. Hace tres años asistí a una conferencia que dio en la Fundación Juan March y se convirtió en una clase magistral de literatura.
De las cosas que recuerdo es cómo nos animaba a leer, a saber leer, a disfrutar de cada relato, de cada metáfora, de cómo la lectura despierta la imaginación. Cuando habló el escritor y con la sinceridad que le caracteriza nos explicaba la ventaja de utilizar la ficción para contar un hecho verídico y nos confesó su preferencia por “El hablador” y que él se considera un hablador, el que cuenta historias. No pudo dejar de mencionar a Faulkner y cómo no a Flaubert, igual que ahora al recibir el Nobel. Porque ¿Qué sería de Vargas Llosa sin Flaubert? Y es que antes de leer a Vargas Llosa hay que leer a Flaubert y no digamos a Cervantes o a Proust y desde luego a Faulkner.
La lista que nos propone Vargas Llosa es larga pero es muy conveniente tenerla presente porque sacaremos de ella las mejores páginas de la literatura universal. Solamente echo de menos a Dostoievski. Una pregunta que me hubiera gustado hacerle: ¿Por qué le ha dejado fuera?
Que Vargas Llosa es elegante es bien sabido. Y ser elegante con las palabras es muy difícil porque ¿Se debe imponer la elegancia por encima de la realidad o de la verdad? Aunque se trate de mi verdad o de mi punto de vista. Cuando Vargas Llosa dice que nunca se ha sentido extranjero en ninguna ciudad o país en el que ha vivido, puedo creerle pero no puedo compartirlo ¿Se puede sentir igual en Madrid que en Barcelona? ¿Igual en Paris que en la República Dominicana? ¿En Londres que en Brasil?
En cuanto a su largo discurso sobre política no lo encuentro necesario; los que hemos seguido su trayectoria la conocemos bien y no hay más que decir. Pero él es un pensador comprometido con la sociedad que le ha tocado vivir y no rehuye enfrentarse a cualquier ideología por difícil que ésta sea.
Cuándo yo era adolescente creía que los galardonados con el Nobel eran el Santa Sanctórum de la literatura. Con el tiempo me he ido desencantando, para llegar a la conclusión de que un escritor consagrado no lo necesita, es algo superfluo en su vida e incluso puede llegar a ser molesto. Pero ¿Quién no sucumbe a un pequeño acto de vanidad?
Ana Mª Díaz
domingo, 6 de septiembre de 2009
"Sophie Scholl" y dos recomendaciones: "El espíritu de la colmena" y, de nuevo, "Mishima"
Queridos "Cinéfilos": El pasado viernes dieron junto con Público el DVD de la muy interesante película alemana "Sophie Scholl" (los cuatro siguientes viernes darán "Cinema Paradiso", "Bagdad Café", "Como agua para el chocolate" y "Adiós a mi concubina"; hoy han regalado con el ABC "Crash" y siguen con una película por domingo; el que no se hace con una buena colección prácticamente gratis, es que no le interesa el Cine) con la que su director, Marc Rothemund, fue premiado en el Festival de Berlín de 2005 como mejor director y, su protagonista absoluta, Julia Jentsch, como mejor actriz. Tenía ganas de ver esta película y ayer lo conseguí.
Si me limito a una perspectiva "técnica", diría que no es, para mí, una película 10: la encontré demasiado "docudrama", algún personaje me pareció esperpéntico en exceso (fundamentalmente el presidente del tribunal, aunque, para ser un alto jerarca de la "justicia" nazi, probablemente habría que ser un tanto esperpéntico, además de plenamente acomodaticio con las consignas del Régimen) y la actitud de la protagonista en la interpretación del papel de Sophie a lo largo de las tres cuartas partes iniciales de la película, me pareció fría en exceso. No me puedo imaginar a una joven de 21 años que sea capaz de mantener esa frialdad durante los duros interrogatorios sabiendo a lo que se exponía, aunque fuera una "pose" para intentar convencer al tribunal de que no era "culpable".
A mi entender, un poco de más calidez humana, de temblor interno ante su previsible e inminente destino (que no hubiera quitado un ápice de mérito, más bien al revés, a su fortaleza básica de no doblegarse en lo fundamental: la tremenda lección de dignidad que unos chicos estudiantes muy jóvenes dieron a una inmensa mayoría de acomodaticios adultos), le hubiera dado un mayor sentimiento dramático. Únicamente en un momento la cámara enfoca sus manos que se retuercen nerviosas fuera de la vista de su interrogador. Eso sí, los últimos veinte minutos de interpretación, me parecen perfectos. He leído que es absolutamente histórico que los carceleros, admirados de la entereza de los jóvenes, les permitieron ¡contra el reglamento!, tal como se muestra en la película, fumar juntos un último cigarrillo antes de la ejecución.
![]() |
| Foto real de Sophie |
Del casi no distribuido, en España, Cine alemán actual, nos dejan ver alguna que otra obra sumamente apreciable, como la magnífica "El hundimiento", la buenísima "La vida de los otros", la sutilmente divertida "Deliciosa Marta" y ahora conocer a Sophie, personaje histórico que creo brilla, junto con sus compañeros, más aún que la película como tal.
Aprovecho para enviaros un par de recomendaciones:
La primera (me temo que únicamente válida para los que dispongáis de acceso a 8TV Madrid) mañana, lunes, a las 22:00 emiten "El espíritu de la colmena" de Víctor Erice, Concha de Oro de San Sebastián 1973, en opinión de algunos, como Antonio en nuestro grupo, superior a "El Sur". A lo mejor, Samuel, compartes esa opinión. Yo la dejo en "totalmente comparable" y ambas, junto a "Los santos inocentes", "Secretos del corazón" y alguna(s) de Saura, de lo mejorcito que se ha rodado en España en los últimos 40 años, a siglos luz de los ataques de nervios, malas educaciones, abrazos rotos y vueltas y revueltas a una inverosímil madre imaginada en una pesadilla indigesta de un señor manchego, películas que sólo convencen a los franceses que creen que el brie es superior a la torta del casar.
Si queréis probar su oscura miel, podéis acceder a esa cadena (o alquilarla o comprar el DVD); desde luego es absolutamente recomendable. Las excelentes imágenes de Luis Cuadrado, genial director de fotografía que, muy poco después, se quedó ciego y falleció, son soberbias en fondo, intención y técnica. Lo mismo que la actuación de Ana Torrent (prodigiosos primeros planos), su primera y mejor interpretación, para mi gusto, aunque tampoco era mala, sin igualarla, la de su siguiente película, "Cría cuervos", esta vez dirigida por Saura en estado de gracia.Os dejo las siguientes referencias:
Aprovecho para enviaros un par de recomendaciones:
La primera (me temo que únicamente válida para los que dispongáis de acceso a 8TV Madrid) mañana, lunes, a las 22:00 emiten "El espíritu de la colmena" de Víctor Erice, Concha de Oro de San Sebastián 1973, en opinión de algunos, como Antonio en nuestro grupo, superior a "El Sur". A lo mejor, Samuel, compartes esa opinión. Yo la dejo en "totalmente comparable" y ambas, junto a "Los santos inocentes", "Secretos del corazón" y alguna(s) de Saura, de lo mejorcito que se ha rodado en España en los últimos 40 años, a siglos luz de los ataques de nervios, malas educaciones, abrazos rotos y vueltas y revueltas a una inverosímil madre imaginada en una pesadilla indigesta de un señor manchego, películas que sólo convencen a los franceses que creen que el brie es superior a la torta del casar.Si queréis probar su oscura miel, podéis acceder a esa cadena (o alquilarla o comprar el DVD); desde luego es absolutamente recomendable. Las excelentes imágenes de Luis Cuadrado, genial director de fotografía que, muy poco después, se quedó ciego y falleció, son soberbias en fondo, intención y técnica. Lo mismo que la actuación de Ana Torrent (prodigiosos primeros planos), su primera y mejor interpretación, para mi gusto, aunque tampoco era mala, sin igualarla, la de su siguiente película, "Cría cuervos", esta vez dirigida por Saura en estado de gracia.Os dejo las siguientes referencias:
- Presentación en La 2 , en la que se afirma de "El espíritu de la colmena" que muchos la consideran la mejor película española de la historia (6 min) y crítica de Jordi Costa: http://www.rtve.es/alacarta/videos/historia-de-nuestro-cine/historia-nuestro-cine-espiritu-colmena-presentacion/3297358/
- Comentarios de Ana Torrent a una selección de escenas, recogidos por el Mundo 30 años después del estreno de la película: http://www.elmundo.es/especiales/2004/01/colmena/index.html
La segunda (únicamente válida para residentes o visitantes de ciudades con oferta de Cine en versión original) ya la recomendé hace un par de meses, pero desapareció de la cartelera de Madrid y ahora reaparece tras el ferragosto: "Mishima" de Paul Schrader, remasterizada (Cine Verdi): imprescindible para un Cinéfilo por su maravillosa estructura y factura (incluyendo la banda sonora de Philip Glass), además del interés que tiene el personaje, otra vez real....aunque mucho menos ejemplar que Sophie y Cía. Hay que verla en pantalla grande, aconseja la crítica. La vi en los 80 y espero volverla a disfrutar un día de estos. Un par de referencias en:http://www.fotogramas.es/Peliculas/Mishima-una-vida-en-cuatro-capitulos/Critica
Buen cine, amigos
Manrique
lunes, 29 de diciembre de 2014
MIKE NICHOLS NO SOLO FUE “EL GRADUADO”
![]() |
| Foto reciente del cineasta Mike Nichols |
Estrenado en 1967, el film, que se llevó el Oscar al mejor director y estaba protagonizado por Dustin Hoffman, Katarine Ross y Anne Bancroft, contó con el aliciente de la banda sonora en la que se escuchan inolvidables canciones de Paul Simon y Art Garfunkel, un dúo formado por dos músicos de un alto nivel cultural que explotaron en aquel largometraje, con enorme éxito, algunas de sus mejores temas, como “Mrs. Robinson” (compuesta expresamente para el filme), “La feria de Scarbough” (basada en una melodía folk inglesa) y, sobre todo, “Los sonidos del silencio” (“The sounds of silence”).
Otro dato interesante de la película es su localización en la universidad californiana de Berkeley, el escenario donde coincidían los hijos de las clases más pudientes de Estados Unidos con los primeros “hippies” que comenzaron a anidar por aquellos “campus”.
El que suscribe este comentario tenía menos de veinte años -¡Juventud, divino tesoro, te vas para no volver!, decía uno de los poemas más conocidos del nicaragüense Rubén Darío- cuando le tocó hacer cola de un par de horas matutinas en un cine la Gran Vía madrileña para conseguir las dos entradas y lograr el objetivo de llevar a su chica a ver una película en una apacible tarde dominical. Recuerdo que mi novieta de entonces y un servidor salimos embelesados después de la experiencia audiovisual en aquella sala de las de entonces, con cerca de mil butacas, una vivencia que ya ha pasado a la historia con la llegada de las multisalas y los minicines por el descenso del número de espectadores y la competencia de los DVD´s y las televisiones.
Hace poco, volví a ver en la tele “El graduado” y, en mi opinión, la película sobrevive en ciertos aspectos al paso del tiempo. La interpretación de la también desaparecida Anne Bancroft –a la que ya había admirado en “El milagro de Ana Sullivan”, de Arthur Penn- me parece que es de lo más interesante de aquella producción. Su papel de madre acosadora del pretendiente de su hija, para evitar que se case con ella, es de una gran solidez interpretativa. Hoffman hizo perfectamente el contrapunto, y su saber estar a la altura de las circunstancias le valió un incremento del caché en las oficinas de los productores hollywoodienses.
![]() |
| ¡No es la pierna de Anne Bancroft! |
Considerado como un magnífico “artesano” del cine, Nichols, que tenía 83 años cuando murió y era de origen polaco-alemán, se inició en el teatro en Broadway. Aunque no le quedó más remedio que ir a rodar con frecuencia a Hollywood, a él lo que le iba era la “marcha” de Nueva York, una ciudad que le atrapó desde su llegada a Estados Unidos huyendo del nazismo.
Rodó una treintena de películas, algunas de ellas para la televisión, y junto a éxitos notorios, cosechó algunos fracasos como “El día del delfín” (The day of the dolphin”, 1973) y “Dos pillos y una herencia” (The fortune”, 1974). Estas catástrofes se debieron principalmente a la necesidad de trabajar a toda prisa sin perfilar previamente los guiones.
Entre los éxitos posteriores a “El graduado”, hay que destacar en la filmografía de Nichols la divertida comedia “Armas de mujer” (“Working girl”), estrenada en 1988, con Melanie Griffith, Harrison Ford y Sigourney Weaver en los papeles principales.
![]() |
| Ella sí es la Bancroft |
Como ocurrió en “El graduado”, el tema musical “Let the River run”, de Carly Simon, contribuyó al triunfo de este duelo de ejecutivas agresivas del Manhattan financiero finisecular. Esta canción de Simon llevó también el Oscar a la mejor banda sonora.
Otro triunfo de Nichols fue su última película, “La guerra de Charlie Wilson” (“Charlie Wilson war”, 2007) –fue muy reconocida aunque no logró ningún Oscar-, protagonizada por Tom Hanks, Philip Seymour Hoffman (también desaparecido recientemente) y Julia Roberts. Se trata de un drama político basado en hechos reales, protagonizada por un congresista con la guerra de Afganistan como telón de fondo.
Yo disfruté mucho viendo esta película en la que se mostró, por enésima vez, la capacidad de autocrítica del sistema norteamericano y, en esta ocasión, la evidencia palpable del precio que está pagando Occidente por los errores del planteamiento del abordaje del conflicto en aquella zona, cuna de talibanes y yihadistas al parecer indomables, por parte de la Casa Blanca.
Un año antes de “El graduado”, Nichols hizo un inmejorable trabajo con la adaptación al cine del drama de Edward Albee “¿Quién teme a Virginia Woolf?” (“Who´s afraid of Virginia Woolf?”), con Richard Burton y Elizabeth Taylor como protagonistas y cuando el matrimonio estaba a punto de saltar en pedazos en la vida real, fiel reflejo del texto del autor que retrata a un matrimonio de profesores universitarios alcohólicos que se odian a muerte. A pesar de todo, la película se llevó cinco Oscar y fue nominada (propuesta) para otros ocho. Quizá fue porque el filme se hizo en el momento oportuno con los actores oportunos.
Por si no lo recordáis, la relación Burton-Taylor fue de lo más tormentoso. Se casaron por primera vez –el actor galés fue el quinto marido de la Taylor, y después vendrían otros dos mas- en 1964 y se separaron diez años después. Sin embargo, en 1975 volvieron a celebrar matrimonio pero en 1976 se divorciaron para siempre, si bien durante estas dos etapas rompieron y se reconciliaron varias decenas de veces. Burton por su parte estuvo casado con otras tres mujeres.
Se cuenta que el rodaje de esta película fue de lo más tormentoso, por las borracheras casi continuas de Burton y Taylor, que degeneraban en ocasiones en insultos y agresiones no solo entre ellos sino hacia los miembros del equipo técnico. Los jovencísimos George Segal y Sandy Denis, que hacían los papeles secundarios, no entendían nada de lo que acontecía en el enrarecido clima del plató si bien Nichols les hacía señas por detrás para que aguantaran hasta que Richard y Liz volvieran a estar sobrios.
El título de la obra de Albee es un juego de palabras que suelen repetir los niños anglosajones –y por extensión los niños de todo el mundo- mientras interpretan una canción infantil basada en la vieja película de dibujos animados de Walt Disney “Los tres cerditos”. En ese filme, los animales son asediados por un lobo (“wolf”, en inglés), al que aprenden a distraer con valor e inteligencia, mientras se preguntan “¿quién teme al lobo feroz?”.
Según el escritor británico Anthony Burgess, “el nombre de la santa patrona de las feministas literarias, Virginia Woolf –quien se suicidó por problemas mentales en 1941 arrojándose al rio Oise- es el del animal depredador”.
“Aparentemente –añade Burgess-, hay gente que la teme o, de otra forma, su nombre no estaría en la canción de los tres cerditos. Hoy día, las mujeres nos llaman cerdos machistas a los hombres. Y los cerdos deberían temer a la más intelectual de las mujeres”.
Javier Parra
Suscribirse a:
Entradas (Atom)














