lunes, 8 de abril de 2013

El último show

El último show Robert Altman 2006 Cuando una película es maravillosa. Robert Altman resume lo que -para él es- la vida y la muerte, en unos pocos minutos. Mientras, la vida pasa como una canción. “Todos sabíamos el final” nos recuerda Kevin. Y no sólo era el fin de la emisión del programa radiofónico sino también la vida misma de su director y de otros personajes de la película. El dolor por la pérdida del ser más querido, se sobrelleva con resignación. La aceptación de la muerte, por parte de los amigos y compañeros, se lleva con una sonrisa y se canta con alegría, como si nada hubiera pasado, no porque no se sienta dolor, sino porque la canción nos puede hacer llevar con valor el sufrimiento. Y porque Altman así lo ha deseado. Esta película coral transcurre en unos escenarios góticos. La cámara se pasea por los camerinos describiendo un mundo desordenado, caótico, en el que nadie encuentra nada o lo encuentran por casualidad. La hora de empezar el programa sólo le obsesiona a la script, que, al final, también pierde los papeles. Garrison Keiller director del programa radiofónico y guionista de la película, canta, presenta, anuncia las galletas de leche en polvo, en resumen es el alma de la película. Meryl Strrep (Yolanda Johnson) está sublime: canta y actúa maravillosamente, la madurez le sienta muy bien a esta actriz. Kevin Kline, parece un despistado, salta por encima de la barra del bar, en lugar de rodearla para coger una copa. Lindsay Lohen (Lola Jhonson) canta la última canción rodeada por todos los demás. Los viejos vaqueros: Woody Harrelson (Dusty) y John C. Relly (Lefty) pareja de cowboys cantantes, son divertidos, cantan esas canciones del sur, melancólicas pero preciosas. Tommy Lee Jones, como casi siempre el duro de la película, es el que va a cerrar el teatro para convertirlo en un aparcamiento. No disfruta del espectáculo, es un triste. Por último: Virginia Madson, la mujer de la gabardina blanca, desearíamos que no apareciera.

MARINA


Ficha Técnica
·         Música: Emilio Arrieta
·         Letra: Francisco Camprodon, adaptada a ópera por Miguel Ramos Carrión
·         Estreno: En el Teatro Circo de Madrid en 1855 (Zarzuela) y en el Teatro real de Madrid en 1871 ( ópera)
·         Principales intérpretes: Carmen Romeu ( Marina, soprano), Antonio Gandía ( Jorge, tenor), Juan Jesús Rodríguez (Roque, barítono), Marco Moncloa ( Pascual, bajo)
·         Dirección musical: Cristóbal Soler
·         Dirección de escena: Ignacio garcía
·         Orquesta de la Comunidad de Madrid
·         Coro del Teatro de la Zarzuela
Comentario
Gracias a los buenos oficios de otro de los miembros de este foro, Juan Tejedor,  he tenido la oportunidad de ver, y en algunos casos de descubrir, estos últimos años casi todas las zarzuelas que se han representado en el Teatro de la Zarzuela de la calle Jovellanos, en Madrid.  Y tengo la obligación de reconocer la extraordinaria calidad  tanto musical como escénica de casi todas las obras a las que he asistido.
Esta vez tocaba Marina, sin lugar a dudas una obra emblemática de nuestra música, estrenada en 1855 como zarzuela y en 1871 como ópera, tras la modificación efectuada en el libreto original de Francisco Camprodon por Miguel Ramos Carrión, a petición de Emilio Arrieta.  Ambas versiones han coexistido a lo largo del tiempo, pero la versión que se representa estos días en el Teatro de la Zarzuela es la ópera original en su integridad, incluyendo algunas romanzas que habían ido desapareciendo con el paso del tiempo. Sin embargo, la puesta en escena es muy actual, no solo por el realismo de la representación de la playa de Lloret o de su artesanal astillero, sino por las claras alusiones a los problemas sociales de la gente del mar y la dureza de su trabajo.
No hace falta, creo, mencionar la calidad de la música de Marina,  del maestro Arrieta. Romanzas, habaneras, música coral, dúos y tercetos se suceden sin interrupción a lo largo de las dos horas y media que dura la representación. Muchas de las composiciones, “El brindis”, la habanera “Dichoso aquel que tiene la casa a flote”, el “coro de marineros”  forman parte de nuestro más profundo acervo cultural. Y a mi particularmente me agradó la espléndida calidad de los solistas que las interpretaron. Especial mención merece, a mi juicio, la soprano carmen Romeu en su papel de Marina. El Coro del Teatro de la Zarzuela estuvo magnífico, como siempre. La representación de la bonita sardana del segundo acto no produjo en el público asistente el tradicional aplauso que suele acompañar a los bailes regionales que se representan en casi todas las zarzuelas. Seguramente los convulsos tiempos políticos en que vivimos no invitan a efusivas demostraciones de cariño que pudieran ser malentendidas. Una pena.
Marina se representa en el Teatro de la Zarzuela entre el 15 de marzo y el 21 de abril de  este año. Poco tiempo, especialmente teniendo en cuenta que son muy contadas las ocasiones en que se tiene la posibilidad de ver la mejor zarzuela, y, también, la única zarzuela convertida en ópera, de la música más intrínsecamente española. Para personas que, como muchos de nosotros, han desarrollado su vida profesional, o la desarrollan todavía, alrededor del mar, Marina tiene un plus especial. Ver un coro de carpinteros de ribera cantando a los calafateadores  “oliendo a brea” delante de un casco desnudo con las cuadernas al aire te llega al corazón.
No nos lo podemos perder.
(JRL 08-04-13).

sábado, 30 de marzo de 2013

“Donde mira el ruiseñor cuando cruje una rama” de Hugo Pérez y Mikhail Studyonov

Queridos Cinéfilos: 

En la madrileña Sala Tribueñe tiene su sede la compañía independiente de TEATRO (en este caso no hay duda en utilizar mayúsculas) del mismo nombre, de la que ya hablé colateralmente en este Foro en abril de 2008 aconsejándoos ir a ver su montaje "Por los ojos de Raquel Meller", un muy conseguido musical sobre la vida de esa famosísima, en su época, cantante de cuplés, con excelentes críticas, que creo gustó a los dos “Cinéfilos” que también fueron a verlo, Antonia y José Ramón. A dicha aportación le adjunté un comentario adicional en diciembre pasado cuando el prestigioso programa de RNE "El Ojo Crítico" le concedió el Premio de Teatro 2012 a dicha Compañía… que, por cierto, actualmente sigue reponiendo dicha obra alternándola con "La casa de Bernarda Alba" los fines de semana… y van casi siete años desde su estreno.

La noticia es que, con ocasión de la Semana Santa, desde el pasado día 20 al Domingo de Resurrección, inclusive, en la sala pequeña del Teatro Español, la Compañía Tribueñe está montando su obra "Donde mira el ruiseñor cuando cruje la rama", que es un espectáculo propio absolutamente original (“Santo retrato de Gabriel y María en seis jornadas, que hacen siete con el Glorioso epílogo a modo de Auto Sacramental” lo presenta el narrador justo al comienzo) escrito por el director de siempre de Tribueñe, Hugo Pérez, también autor de "Por los ojos de Raquel Meller", con una magnífica representación visual y escénica (lo que en tan pequeño escenario y medios muy limitados sólo se consigue a base de inteligencia e imaginación teatral) y música original (Mikhail Studyonov) en piano directo, que poéticamente narra (en 65 min) desde la Anunciación hasta una apoteosis final de la proclamación de la Inmaculada Concepción. 

Esta obra la estrenaron hace justamente un año en su Sala Tribueñe en Semana Santa. Lo que no sé es si el premio de "El Ojo Crítico" se lo han dado por ella o por el conjunto de su actividad. El éxito en la función de ayer fue tremendo (en cuanto a vítores y aplausos del público). 

A mí visualmente me ha gustado muchísimo (inusual estética barroca colonial española de finales del XVII, con personajes, como el Arcángel Gabriel que se mueve exactamente como una de esas imágenes que sólo pueden girar rígidamente los brazos alrededor de un eje en el hombro, iluminación inteligentísima logrando una estética muy atrayente) pero con dos salvedades en otros aspectos: el texto suena bien, con rimas muy variables, pero después de haber asistido este año a "La vida es sueño", en la versión de Helena Pimenta con Blanca Portillo en el papel principal, que aquí comentó José Ramón, no hay color en cuanto a su contenido. Otra cosa, que me pareció inexplicable y negativa, es que el edecán que anuncia cada una de las jornadas imposta una voz de alto que resulta ridícula. ¿Y por qué lo entona así?. 

Me gustaría haber podido ir a la función del miércoles, en la que se celebraba un coloquio al final de la obra en el que hubiera tenido la oportunidad de poder preguntar algunas cosas que me parecieron “guiños” que no tengo claro si interpreté bien, pero no quedaban entradas para ella, el jueves también se llenó, me imagino que está funcionando el boca a boca a falta de la mínima propaganda (la primera reseña de prensa la he visto ayer, 48 horas antes de que se terminen las funciones). ¡Qué queréis que os diga!. Si con estas referencias os atrae … y quedan entradas (18 €, precio único, sala con 116 butacas), no dudéis en ir a verla. El espectáculo lo merece. 

Si no os fuera posible hacerlo, es probable que la monten en su sede permanente de la calle Sancho Dávila en un futuro. Y en cualquier caso, vuelvo a aconsejar a los que les pueda interesar que vayan a ver "Por los ojos de Raquel Meller" que sigue allí en cartel hasta el 28 de abril (al menos) como podéis comprobar en su web http://www.salatribuene.com/ , donde podéis acceder a fotos de todos sus montajes, entrega del premio "El Ojo Crítico", historial, etc. Para el montaje actual de "Donde mira el ruiseñor cuando cruje la rama" en el Teatro Español, en este enlace podéis ver fotos de alta definición del espectáculo y toda la información habitual: 

http://www.teatroespanol.es/notas_de_prensa_teatro_espanol/espectaculo_material.php?id_obra=252

Buen TEATRO, amigos. Y apoyad a compañías como Tribueñe, que se lo merece, ¡leñe! (no me he resistido al ripio)

Manrique

martes, 26 de marzo de 2013

Una visión ligera y divertida de la historia

Buenos días a todos
En estas fechas en las que siempre la lluvia nos deja metidos en casa más de lo que nos gustaría estar, querría recomendaros un blog de historia al que llevo un tiempo suscrito:
Historias de la Historia
Varias veces al mes te envía nuevas entradas que suelen enriquecerse mucho con los comentarios de los suscriptores, algunos de los cuales on verdaderos expertos en la materia.
Además, hace poco ha sacado un libro, que he comprado en la fnac por la irrisoria cantidad de 15€ , en el que hace un compendio de las entradas de su blog y es de una lectura realmente amena.

A través de este blog, han llegado a mi conocimiento dos libros que tienen muy buenas críticas si os gusta la historia bélica, que quiero compartir con vosotros:

Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie
La guerra civil española como no la ha contado nadie
Sí, otro libro sobre la guerra civil, pero que no marea con datos innecesarios. El lector acompaña a un joven general Franco que se labra un porvenir y nos lo labra, de paso, a cuarenta millones de españoles, pero también acompaña a muchos ciudadanos anónimos a los que la guerra marcó para siempre. ¿Quiénes eran los buenos y quiénes los malos?. Eso, que el lector lo decida. (SINOPSIS de Casa del Libro)


Historia de la incompetencia militar
En este libro, el historiador militar Geoffrey Regan traza el estremecedor cuadro de un fenómeno recurrente a lo largo de la historia y disecciona los diversos aspectos de la ineptitud marcial –falta de preparación de los altos mandos, exceso de confianza, errores de intendencia, escasa información o inherencia de políticos ambiciosos- que han causado pérdidas humanas y materiales sin cuento. (SINOPSIS de Casa del Libro)

Buena historia para todos!!

sábado, 23 de marzo de 2013

Bebo Valdés, hasta el final.

Claro, es que no lo pude evitar: me entregaron mi coche nuevo un 31 de julio, justo cuando comenzaban mis vacaciones y, con un fantástico techo acristalado como tenía mi Peugeot, no pude hacer otra cosa más que pasar por casa, hacer las maletas, meter a mis hijas en el coche y tirar hacia Los Picos de Europa como destino. "Mamá, pero eso está muy lejos", "Calla, niña, que verás lo que vas a ver, je".

Casi siempre me había llevado música de Madredeus, Dulce Pontes, o alguna cosa celta en mis viajes por el Norte, y en aquella ocasión también estaban en el tragadiscos de mi flamante 307SkyWindow-StationWagon. Y con esas llegamos a Viella, lugar donde yo me había refugiado tantas y tantas veces cuando vivía en Madrid. Paseos por el monte en silencio... silencio en el coche al pasar el túnel cuando más que un túnel era un callejón en donde elegir si rozarte contra las paredes o contra los que vienen de frente, si no andas espabilado. De allí a Aigüestortes y Lago San Mauricio, caminatas, silencios, sonidos de aguas, vida. Y de allí, siguiendo siempre hacia los Picos..., Ordesa y su Monte Perdido, Valle del Salazar, Selva de Irati... y seguía sonando en el coche Madredeus o mi linda Dulce.

Apareció la costa en San Sebastián y ya no la pude dejar, me atrapó el mar. Sonaba Night Noise y también Bill Douglas, hasta que pasado Santander volvieron a aparecer los montes y di paso a Amalia Rodrigues y "Por uma lágrima túa". Me atraparon los acantilados de Suances, donde tantas veces también busqué aire en mis días de asfixia.

Desde Bulnes y disfrutando del Picu y en una milagrosa cobertura de movistar: "Hola, que estamos en Asturias...".

Ya no sonaba música, sonaban palabras bajo un espléndido y recio magnolio llenito de flores, charlas por el Paseo de San Pedro, silencios disfrutando de la belleza de Ballota y calor en la casa, sidrina y cariño. Y, mientras disfrutaba del cobijo de la piedra en la pared y de la madera alrededor, comenzó a oirse un piano. "¿No le conoces?, es Bebo". Era Bebo y también El Cigala en una combinación perfecta de jazz latino con un desgarrao flamenco. Impecable. Me habló de Calle 54, del cortometraje y del Bar en Madrid, de Fernando Trueba.

"... tiene lágrimas negras como mi vida..." "... aunque tú has muerto mis ilusiones..." "... en vez de maldecirte con justo encono, en mis sueños te colmo de bendiciones" "... y yo lloro sin que tú sepas que el llanto mío tiene lágrimas negras como mi vía".

Y ya no pude dejar de oirle, me atrapó Bebo y me atrapó El Cigala. "Toma, llévatelo".

Y el Cigala cantó hasta llegar a Cádiz y el Bebo le acompañó una y otra vez sin rechistar. Y tampoco rechistó nadie en el coche por oirles una y otra y otra vez.... "Se me olvidó que te olvidé, a mí que nada se me olvida".

"... seré en tu vida lo mejor en la neblina del ayer..."

Fue un viaje inolvidable del verano del 2003; hoy, diez años más tarde, aquí sentada en el sofá de mi casa, sin montañas, sin sidrina, sin chirucas, sin el cielo en un techo de cristal, me estoy enjugando algunas lágrimas negras porque también Bebo me ha dejado.

Marga.

sábado, 9 de marzo de 2013

"The Hamlet Trío" en el Oratorio de San Felipe Neri

En el Sur de los sitios suele haber carencias de muchas cosas. En este Sur en el que estoy somos menos carentes una vez al mes, durante un semestre. Ayer se celebró en el Oratorio de San Felipe Neri (Constitución 1812) la tercera sesión del Ciclo de Música que organiza la Asociación Qultura de Cádiz. Fue un disfrute entregar los sentidos a “The Hamlet Trio” Cándida Thomson (violín), Xenia Jankovic (violonchelo) y Paolo Giacometti (piano) Beethoven, Haydn, Brahms y una magnífica propina que me terminó de reconfortar, "Primavera Porteña" de Astor Piazzolla, "parecía que se oyera el bandoneón entre las cuerdas del chelo", se oyó.

Hoy 9 de Marzo a las 20:30 repiten actuación en Jerez, González Byass ofrece una combinación de vino y música, según leo en una de sus páginas, que se antoja sugerente, aunque sólo se disfrute de la música de este impecable Trío sirva de recomendación para los que viven en el Sur.

The Hamlet Trio, Beethoven, op.70, "Ghost" 1st mov. (dejad que se cargue primero el fichero y luego 'play')

Marga.

viernes, 8 de marzo de 2013

UTE LEMPER CANTA “LOS SIETE PECADOS CAPITALES” DE KURT WEILL-BERTOLT BRECHT EN EL AUDITORIO


Queridos Cinéfilos:

El musical que más he disfrutado en mi vida, de los que he visto en directo, es una ópera (no os asustéis los no aficionados a la ópera clásica, ésta es del siglo XX y, afortunadamente en esa ocasión, con todos los textos cantados en español): “Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny”, en la inauguración de “Las Naves del Español” del “Matadero” de Madrid, en junio de 2007, montaje de Mario Gas, a la sazón director del Teatro Español, que, según las críticas, superó de largo al que tres años después programó el Teatro de la Ópera de Madrid con dirección escénica de La Fura dels Baus. Desde luego en el que yo vi, con un irrepetible escenario “apaisado” de 36 mts de embocadura y una anchísima grada de asientos para el público a lo ancho de todo él con sólo siete u ocho filas de profundidad, visión panorámica perfecta y un juego escénico que permitía que coches reales, con aspecto de los años 20, pasaran velozmente de lado a lado del escenario, orquesta completa en directo y ¡más de 60 intérpretes en escena!.

Punto fuerte era la muy crítica historia vertida en acidísimas letras por Bertolt Brecht (si lees esto, LGS, ¿te acuerdas de nuestro, al menos mío, primer Brecht  cuando fuimos juntos a ver “El círculo de tiza caucasiano” al María Guerrero en el curso 70/71, si recuerdo bien?, desde entonces masoquistamente acepto que BB me cante las cuarenta de vez en cuando… por eso de la contrición penitencial, supongo, porque ¡anda que el tío no te “atiza” con fuerza!; ¡cuánto me gustó “La persona buena de Sezuan” en el María Guerrero en 2006!), pero no menos lo fue la magnífica música de Kurt Weill, compositor calificado por los nazis de “degenerado” junto con otros artistas y autores, como Brecht, Stefan Zweig, Thomas Mann, Otto Dix y muchos más, por lo que escapó de su patria a la llegada de aquéllos al poder, muriendo Weill en USA, donde trabajó durante 15 años para el Cine entre otras áreas, sin haber vuelto a Alemania.


Me encantó “Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny” y supongo que también al Sr. Alcalde de la época (Gallardón) que en la función aplaudió a rabiar a 10 mts de mí, manifiestamente orgullosísimo del nuevo espacio cultural de propiedad municipal recién inaugurado (eso sí, con el horrendo nombre de “Matadero” por estar instalado aprovechando los restos de tan tétrico antecedente).

Ese no había sido mi primer contacto con Weill, antes ya había visto en el Cuartel de Conde Duque un humilde, pero muy inteligente, montaje de otra ópera del tándem Brecht-Weill, “Happy End”, y, más recientemente, en los Teatros del Canal, el firmado por Marina Bollaín, de la famosa “Opera de los cuatro cuartos” (“Die Dreigroschenoper” en su título original, traducido otras veces como de los tres peniques, tres centavos o de la perra gorda) de los mismos autores, del que no me gustó nada su escenografía y ambientación “actualizada” que ya critiqué aquí. 

Tuve las primeras noticias de Ute Lemper hace pocos años y, como las críticas eran muy buenas, me animé a escucharla en directo en junio de 2010 en los Teatros del Canal en “El proyecto Bukowski”, cantando las letras vitriólicas de ese poeta maldito americano en un montaje de Mario Gas, que también actuaba haciendo del propio Bukowski rodeado de libros, periódicos desparramados y botellas vacías, donde nos leía sus poemas que inmediatamente interpretaba una fatalmente seductora Ute. Desde luego estoy plenamente de acuerdo con un comentario que he leído según el cuál Ute Lemper es, sin duda, la heredera viva de Marlene Dietrich sobre un escenario. Pero no inventemos la rueda. Mejor os transcribo la opinión de Julio Bravo sobre dicho espectáculo, que suscribo al 100% y no soy capaz de mejorar su redacción en una coma:


“Tiene Ute Lemper un oscuro magnetismo, un irresistible poder de atracción. Camaleónica, felina, sinuosa, poseedora de una garganta caleidoscópica en la que habitan todos los sonidos del mundo, es una de esas artistas a las que se adora o se detesta. Conozco algunos a los que no les interesa nada. Yo estoy entre las víctimas de su hechizo, y me confieso seducido por su arte, como he dejado patente cada vez que he escrito sobre ella en ABC. Estos días se ha presentado en los Teatros del Canal dentro de este descolocado Festival de Otoño madrileño. “The Bukowski Project” es el título de su nuevo espectáculo, en el que ha contado con la colaboración de Mario Gas, responsable del revuelto escenario y de la pretendidamente caótica puesta en escena. Bukowski, autor provocativo y provocador, políticamente incorrecto, símbolo del realismo sucio y de escritura áspera y comprometida, vivió, según cuentan, en permanente estado de embriaguez; y es ese vaporoso ambiente el que se trata de reproducir en este espectáculo donde Ute Lemper se yergue majestuosa a bordo de unas canciones que tienen un perfume jazzístico e íntimo. La alemana se agiganta, claro, cuando se sumerge en ese repertorio canalla del que es referencia indiscutible desde hace muchos años: Kurt Weill, Bertolt Brecht, Jacques Brel... A ellos se arroja con una entrega total, sabedora de que las canciones se ciñen a su garganta como un perfecto vestido.
La seducción es total. Ute Lemper, vestida para matar, maneja a la perfección a su público, sabedora de que está ya entregado de antemano. Tira del hilo y lo va llevando hasta donde quiere tenerlo: callado, expectante, impaciente... Hasta que concluye con un emocionante “Ne me quitte pas” que es lo mismo que, entre ovaciones, le suplica al público mientras lentamente abandona el escenario”

Pero no os comento esto para provocar vuestra envidia, sino para aconsejaros que, si estáis en Madrid hoy (a esta hora, imposible, ya ha empezado), mañana o el domingo y los “antecedentes” que os he trasladado os han atraído, asistáis en el Auditorio Nacional de Música al concierto nº 15 del ciclo III OCNE (tres pases: viernes y sábado a las 19:30, domingo a las 11:30) en el que se integra la interpretación de “Los siete pecados capitales” por Ute Lemper con un pequeño grupo vocal de apoyo y, naturalmente, con la Orquesta Nacional de España. Los precios, como todos los conciertos de los ciclos anuales de la OCNE, están muy subvencionados. Para los que no conocéis el Auditorio: el domingo entre 16 y 4 €, aconsejo de 9 para arriba, ya que los de 4 son entradas posteriores al escenario; viernes y sábado cuesta de 29 a 6 €. Yo ye pagado 13 por estar en la primera fila de butacas que, aunque no es lo más aconsejable para oír una interpretación  sinfónica, sí me encanta para estar lo más cerca posible de la cantante. Vamos, una oportunidad única para conocer a Ute Lemper por este precio, porque acabo de constatar que queda todavía un nº importante de entradas (¡debería haber escrito antes esto!, bueno no es así, que parece que no tengo abuela ... y a lo peor a nadie le interesa lo que escribo). Pero no seamos obsesos de Dª Ute, que el programa completo es (para mí, todo muy atrayente salvo Hindemith, que no es fruto de mi devoción): 
§                J. Strauss II (1825-1899)
Kaiser-Waltzer (Vals del Emperador), Op. 437
§                P. Hindemith (1895-1963)
Metamorfosis sinfónicas sobre temas de Carl Maria von Weber
§                F. J. Haydn (1732-1809)
Die Schöpfung (La Creación), Hob XXI:2, preludio
§                K. Weill (1900-1950)
Die sieben Todsünden (Los siete pecados capitales)

Obviamente no puedo asegurar que la actuación de Ute Lemper en  este concierto me vaya a gustar tanto como en “El proyecto Bukowski”. A lo peor resulta más “fría” en un marco tan presuntamente clásico y, por otra parte, no va a haber canciones francesas... Pero yo soy optimista y la espero con mucha ilusión.

Según creo haber entendido, al menos tres “Cinéfilos” vamos a estar allí el domingo. ¿Os veremos a alguno más?.

Bueno, si no estáis en Madrid, tomad nota, que uno de estos links es de una actuación de Ute Lemper en Santiago de Compostela… ¿Vale JM de J-G?:

Entrevista de hoy en el ABC con Ute Lemper: “Hoy en día es terrible ser alemana”:

Comentario transcrito de Julio Bravo de la actuación de Ute Lemper en “The Bukowski project” en los Teatros del Canal:

Comentario de María José S. Mayo sobre “The Bukowski project” en los Teatros del Canal:

Página oficial de Ute Lemper en:

“Dans le Port d’Amsterdam”, canción que me encanta de Jacques Brel, cantada por Ute Lemper:

Actuación de Ute Lemper en Santiago de Compostela:

“Los Siete Pecados Capitales” por Ute Lemper:

“Alabama Song” de “Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny” por Ute Lemper:

Comentario de Pérez Rasilla (con reparto completo y muchas fotos) sobre el montaje citado de “Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny”:

Otra, muy entusiasta, de dicho montaje en:

Comentario sobre el montaje citado de “La persona buena de Sezuan”: en el Teatro María Guerrero:
http://www.madridteatro.eu/index.php?option=com_content&view=article&id=440:la-buena-persona-de-sezuan-&catid=63:informacion&Itemid=18

Buen TEATRO y MÚSICA, amigos

Manrique

domingo, 24 de febrero de 2013

“Los Miserables” de Tom Hooper (“Les Misérables” GB 2012)


Queridos Cinéfilos:

 Habida cuenta de que esta noche entregan los Oscar, voy a romper una lanza a favor de “Los Miserables”, no porque la considere una obra maestra, pero sí porque me ha producido un gran placer verla y, además de su fantástica BSO (el musical de Claude-Michel Schönberg) y atrayente historia, tiene varios aspectos más que destacables, al menos desde mi punto de vista:

·                La magnífica interpretación de Anne Hathaway en el papel de Fantine, que, en genérico, estimo merecedora de un Oscar, opinión necesariamente parcial para este año, ya que no he visto las películas de las otras candidatas en la categoría de actriz secundaria. En esta película, también muy notables las de Helena Bonham-Carter y la del preadolescente Daniel Huttlestone como Gavroche. Jackman y Crowe cumplen sobradamente y los demás no desentonan.
·                Algunos secuencias memorables como la del estallido revolucionario en París o la que se desarrolla en la taberna de la pareja Bonham-Carter-Baron-Cohen (con esto de los apellidos compuestos, parece un cuarteto). Otra es artísticamente espléndida pero realistamente nefasta para las gentes de la Construcción Naval: la inicial de la película en la que unas centenas de condenados a trabajos forzados tratan, en 1815, de meter un buque de línea (¡con una tremenda escora y en medio de un temporal!) en un dique seco halando (es perfecto castellano, para los no avezados al tema naval diríamos “tirando”) de unas estachas inmensas desde el ¡¡¡PLAN (SUELO) DEL DIQUE!!!. Vamos, ¿es que en la producción no consideraron oportuno pagar 1000 € a un becario ingeniero naval para que les asesorara advirtiéndoles de que en los diques los barcos entran flotando, luego se coloca la puerta estanca del mismo y se bombea fuera el agua, con lo que el buque se va quedando en seco y apoyándose en los picaderos (de madera) colocados previamente en la posición adecuada para que descanse sobre ellos sin sufrir daños su estructura?. La escena visualizada en la película es técnicamente INVEROSÍMIL. Yo le rogaría a José María (de Juan-García) o a cualquier otro Cinéfilo bien informado en historia de la Construcción Naval que nos comentara adicionalmente si en esa fecha ya estaban en funcionamiento diques como el representado (informáticamente) en dicha escena o cualquier otro detalle técnico que le llame la atención.
·                La espléndida fotografía.
·                El vestuario del español Paco Delgado, candidato al Oscar por ello.

 Había leído algunas demoledoras críticas a la dirección, especialmente con el uso abusivo de primeros planos mantenidos en el personaje que canta, obviando planos generales y coreografías. Estoy de acuerdo en el defecto señalado ya que, para mí, Tom Hooper no es un director excepcional, ni siquiera lo demostró en “El discurso del Rey” (un dato significativo: en los Bafta de ese año, los Goya británicos, no le dieron el correspondiente a dirección al que estaba nominado) pero de ahí a que algún crítico destacado le dé sólo una estrella a la película… Por todo lo antes señalado, yo me decantaría por tres o tres y media estrellas, pero subrayando lo placentera de ver que me ha resultado esta película.

Un consejo final, si vais a verla, hacedlo en VOSE ya que el 90% del texto es cantado en inglés (sin versión española) y entender directamente traducido el mínimo 10% hablado restante en absoluto compensa que cambien la voz de los personajes.


Buen CINE, amigos

Manrique

lunes, 4 de febrero de 2013

La Mujer de Teniente Francés (The French Lieutenant's Woman)

La primera vez que vi a La Mujer del Teniente Francés no la entendí. Estaba tan metida en mí que no la vi. Treinta y dos, toma segunda. Tragedia, la llaman a ella. No se caerá al mar, está loca –dice alguien.

¡¡Señora, es muy peligroso estar ahí, señora!! Y ella se vuelve y le mira, le mira. Y el viento sigue arreciando sobre el malecón, siguen las olas pasando de un lado a otro como si de un juego se tratase. Y ella sigue incólume volviendo la cara hacia los lados atendiendo a los gritos pero centrándose en el horizonte, nuevamente.

¿Cómo sería hoy día una Mujer del Teniente Francés? Venga, hagamos todo un esfuerzo de imaginación. Podría ser una amante esposa de un señor de pro avenido a sus buenas costumbres y de vida ordenada, impoluta, envidiable y envidiados por todos. No sé. Diría que no. Quizás fuera una mujer incombustible, un ave Fénix de esas que militan en partidos feministas, que se exponen a todo con tal de tener un abrigo grande de gentes que la cobijen y le aseguren un retorno al status quo que no haga daño si las cosas salen mal. Eso, una mujer arriesgada en las seguridades. No, a esta mujer también le digo que no. Esta no.

O, posiblemente, sería una buena esposa/amiga/compañera, solícita de su esposo dispuesta a aguantar carromatos, carros y carretas con tal de llegar al fin siendo ‘la única’ y que todo atisbo de infidelidad haya quedado eclipsado con un dedo. Sí, ésta es un buen elemento del paradigma que buscamos. Pero tampoco da la talla, porque esta mujer no tiene nunca la mirada de una verdadera Mujer del Teniente Francés.

Pero, quizás, sólo quizás, la mujer actual del Teniente Francés sea un espejismo de una mujer. Intangible, incontable, insolente e indolora. Invisible. Insoportable. Solitaria. Irreverente. Incontestable. Incuestionable. Independiente. Incombustible. Incansable. Inaguantable. Doliente. Ingenua.

Alguien podría pensar que tras una mujer que pasea sobre un malecón en plena tempestad protegida con una capa se halla alguien tan inconsciente o interesante como una mujer que va a trabajar a un astillero sobre una motocicleta. Deberá ser una mujer independiente, que tiene una historia detrás. Ya.

Una vez descubierta la historia de detrás, una vez descabalgada de la moto, de su vida, una vez deshojada, qué queda. Nada. Sólo la mujer del Teniente Francés. Alguien que arriesga hasta su vida por un sentirse viva, alguien capaz de mirar a los ojos a pesar de las lágrimas acumuladas en las ojeras. No, no estaba esta mujer en el malecón, ni encima de su moto para que nadie la descubriera, la volviera a la vida, la quitase la capucha (el casco) necesaria para ocultarse del mundo, para volver a la muerte. No, la Mujer del Teniente Francés sólo esperaba a su Teniente, estaba en sus sueños en sus mundos, en sus esperanzas, en su malecón. No necesitaba auxilio. Sólo necesitaba Amor.

La actriz, la que finge, la que tiene un papel, la que se protege con un maquillaje y una vestimenta, esa juega con ventaja, esa decide cuándo salir de la escena, cuándo enamorar y cuando abandonar. La otra, no. La Mujer del Teniente Francés sólo sabe entregarse, amar y no odiar. Esperar en el malecón que la vida sea como ella quiso. Qué lástima. Esta mujer no sabe que la vida no va de sentimientos, que la vida es más compleja, que va de otras cosas, que con los sentimientos no se construye nada, que con la entrega no se da nada, que con el amor y la pasión sólo se consiguen agujeros en el alma. Esa mujer no sabe nada. No se conoce a ella misma, no recuerda su nombre, no sabe quién es. Se expone a la muerte en un malecón donde hubiera estado a punto de entregar lo mejor, donde pudo hacer un submundo perfecto con sólo unas latas de cervezas y unas aceitunas en un atardecer sin solsticios. Qué tonta. Qué mujer más tonta la mujer del teniente francés. Qué tonta.

Y la otra mujer del Teniente Francés, esa… esa... esa... esa sí que sabe, esa sabe lo que yo no sé. Esa vive por encima de lo que pase, del tiempo, del malecón, del amor, de todo. Esa sabe lo que es vivir. Sólo tiene que esperar a que el Teniente vuelva a casa, aunque no viva con ella lo que él ya sabe vivir.

No le digáis nunca más a ninguna de las mujeres del Teniente Francés que os encontréis en vuestra vida “¡eh, cuidado!”, no os acerquéis a ellas, dejadlas en paz, dejadlas ser ellas, dejadlas seguir siendo la mujer de algún Teniente Francés, porque os arriesgáis a convertiros vosotros en el Teniente. Antes os habrá amado, os habrá dado lo mejor de ella, se habrá entregado, no habrá dejado resquicio de su vida que no haya sido vuestro, os habrá deseado, os hará el amor como ni pensabais, os sentirá en cada poro de su piel y os mirará a los ojos, se fundirá con vosotros y os hará sentir que no hay nada más allá. Pero la dejaréis. La abandonaréis porque es “La mujer del teniente Francés” y es dejable. Otros lo hicieron antes, no pasa nada. Ella seguirá viva, seguirá su viaje, terminará el contrato de la película, volverá a su vida, se olvidará de vosotros, pero… pero… Seguirá siendo… “La mujer del teniente Francés” y tú, el Teniente.

Te amará durante años. Te esperará eternidades. Te respetará y no te hará daño. Te soñará. Te guardará en los altares. Te venerará y te recordará. Te deseará y no te tendrá. Te adorará.

Por lo que más queráis, por vuestras santas esposas, no os acerquéis jamás a ninguna mujer de un teniente francés.

Dejadlas, antes de dejarlas.
Marga.

(¡¡Señora, es muy peligroso estar ahí, señora!!
No vuelvas la cara, no vuelvas la cara, NO).