lunes, 2 de mayo de 2011

"De dioses y hombres" de Xavier de Beauvois


Queridos Cinéfilos:

Esta es una película inusual que, además, trata de un tema con gancho comercial presuntamente nulo. Pero es real, vamos, histórica al 100%, con nombres y apellidos.

Todo ocurrió hace sólo 15 años, en los años de plomo y barbarie en Argelia, cuando el GIA se dedicó a sembrar el terror islamista degollando poblaciones enteras al ser “reelaborados” los resultados de unas elecciones por el sempiterno gobierno del FLN y, como reacción, la durísima represión del ejército.

Pero no os esperéis la típica película de denuncia con sangre a raudales (tan sólo hay una escena, breve y nada explícita visualmente, donde unos técnicos croatas al frente de la construcción de una carretera son degollados).

Tampoco es la usual hagiografía meliflua de unos seres “especiales” predestinados a ser “santos”. No, la película no “huele a incienso”.

Es humanamente conmovedora, no “sobrehumanamente” conmovedora: hombres reales, con sus miedos, dudas, debilidades y limitaciones deciden no ocupar los asientos que tienen reservados en el bote salvavidas cuando el barco se hunde y quedarse allí a petición de los lugareños, que tanto los necesitan como… médicos, gestores administrativos, “escudos humanos” contra la barbarie, pero no como curas de oficio, ya que parece que en toda la zona no había más cristianos que ellos mismos, eso sí, perfectamente integrados en la población tras décadas de convivencia cultivando su huerto, recolectando su miel, vendiendo sus productos en el mercado semanal, habiendo llegado a tener una amistad profunda con aquellos bereberes, asistiendo y participando en sus celebraciones religiosas islámicas, en sus pequeñas fiestas populares, ayudándoles en su día a día.

La ética y espíritu de servicio prevalece sobre su miedo o sobre la responsabilidad que atenaza al prior, y eso les costó la vida. En un exquisito ejercicio de honestidad, el director y guionista no certifica la autoría (o mejor dicho, la inducción “indirecta”) de la matanza, dando, de alguna manera, la razón a los monjes protagonistas cuando sus principios les forzaban a ayudar tanto a los lugareños como a las partidas del GIA que los masacraban.

Hasta ahí el tema que, como muy bien señalaba hace días José Ramón, en este caso me hace “comulgar plenamente” con la película.

Si ahora pasamos a la crítica “técnica”, diré que la encuentro formidablemente hecha (supongo que al Jurado del Festival de Cannes también, ya que le concedió el “Gran Premio” de 2010) y maravillosas las interpretaciones en general: para mí, en particular, un secundario (el que hace el papel de padre Amédée, el más anciano fraile) me parece portentoso y no puedo dejar de señalar su parecido gestual al del protagonista de la excelente “Una historia verdadera” (The Straight Story) de David Lynch , especialmente esa mirada húmeda de anciano que ha visto tanto y que ya lo juzga todo con la serenidad que le permite su previsible fin, especialmente para un hombre con fe. El único actor conocido previamente por mí es Michael Lonsdale (interpretaba al abad del monasterio de “El nombre de la rosa”, trabajó recientemente en "Ágora" de Amenábar y con Spielberg en "Múnich", y en mi añorada "Besos robados" de François Truffaut, hace 40 años) que aquí es el fraile y único médico de la zona que, con sus 82 años, declara con cierto desparpajo y orgullo que es un hombre totalmente libre porque no le teme a nada y ya se jugó la vida en la Francia ocupada.

Termino subrayando la inspiradísima secuencia de la “última cena“ (apuesto a que os equivocáis si malpensáis por qué lo digo) con “El lago de los cisnes” de música de fondo (de la acción en sí, no de la película) y la gran excepcionalidad en la humilde vida de aquellos hombres de un par de botellas de buen vino francés, que nunca tuvieron ocasión más justificada para ser descorchadas.

Para mí, la mejor de la cartelera actual … y hay dos o tres muy buenas.

Muy buen CINE, amigos.

Manrique

PD: Me ha gustado mucho la película danesa ganadora del óscar a la mejor de habla no inglesa de este año, "En un mundo mejor" de Susanne Bier, de la que también pienso escribir en este Foro.





1 comentario:

  1. Vi "De Dioses y hombres" hará 1 o 2 meses, animado por las buenas críticas que había leído en la prensa especializada. Cuando salí del cine me encontré tan confuso que desistí de comentar la extraña película que había visto. Posiblemente esperara una película de buenos y malos en el sentido clásico y desde luego no lo es. Si al menos hubiera tenido un final "reparador", algo que satisficiera mi anhelo de que esos pobres frailes fueran reconocidos como héroes o santos, me hubiera quedado un mejor sabor de boca. Pero tampoco.
    Una película intimista, que trata a la iglesia católica de forma muy humana, respetuosa con los asesinos y tan prudente que le cuesta identificar a los "malos" de este hecho histórico, al final tiene el riesgo de que se te escape como el agua entre los dedos. Eso me pasó a mi y por eso quedé confuso y desorientado.
    Hoy al leer el comentario de Manrique la he recordado con placer y he descubierto magníficos valores en la película que entonces no supe identificar.
    Profundo, difícil y acertado comentario de Manrique sobre una excelente película.

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