Salvo Montalbano, que podría ser primo mío |
Quiero agradecerte el relato de tus casos que nos has regalado durante las largas sobremesas de las cenas que hemos compartido este verano, magníficos para muchos y para mí, no sólo por la resolución de los sudokus de las complejas tramas de los crímenes (como siempre ocurría en "los trabajos de Hércules", aquí me refiero a los del famoso detective belga, pero inglés de adopción, que amadrinó doña Agatha, no al hijo de Zeus) sino destacadamente por el profundo análisis que realizas de la psicología siciliana de los personajes con los que has tenido que tratar en tus casos, resultado del crisol de culturas y espíritus mediterráneos de esa isla, modo de ser y pensar que me resulta muy fácil de entender, y hasta de compartir, probablemente por la consanguineidad debida a mi 50% de herencia andaluza.
Nunca te he preguntado cuáles han sido tus casos favoritos, pero me voy a atrever a hacer mi selección, que aquí desvelo, en orden cronológico, por si los que no los conocen quieren alguna vez descubrirlos (selección sin considerar el último, que nos desvelarás esta noche, a ver cómo resulta):
- LA FORMA DEL AGUA
- EL PERRO DE TERRACOTA
- MANOS DE ARTISTA
- LA NOCHEVIEJA DE MONTALBANO
- EL OLOR DE LA NOCHE
- DERECHO A RÉPLICA
- LA PACIENCIA DE LA ARAÑA
- EL JUEGO DE LAS TRES CARTAS
- UN NIDO DE VÍBORAS
- UN DIARIO DEL 43
Con Livia, la "original" |
¿Me equivoco si apuesto a que el más entrañable para ti, Salvo, para mí lo es, es el de la Nochevieja cuando, tras resolver un muy siciliano asesinato, con la colaboración de Catarella, consigues que tu fiel asistenta Adelina disfrute de una Cena de Nochevieja acompañada por todos sus hijos, sin que falte Pasquale. Obviamente Catarella y tú mismo también asistís, porque en esa celebración no podías perderte los arancinis de Adelina, para ti ¡¡los mejores del mundo!! El estrambote final de ese capítulo es lo más siciliano y entrañable que puedo imaginar.
Y hablemos de las mujeres que nos has presentado:
Con Ingrid |
- Me encanta la fresca picardía de Ingrid, inusual sueca trasplantada a Sicilia, que te echa una mano para resolver algunos de tus casos y seductoramente te tienta … de vez en cuando.
- Psicológicamente me parecen interesantísimas las asesinas que has descubierto, desde una fiel empleada, sacrificada enamorada y digna de lástima, hasta una rica esposa, ferozmente vengativa por despecho; de la fríamente calculadora que planea y participa en una cruel carnicería, nunca mejor dicho, a la más abyecta y degenerada, que actúa en su entorno familiar. Todas ellas muy sicilianas, acompañadas por un coro de docenas de secundarias, impagables en su verosimilitud.
- He dejado para la última a Livia, tu culta y muy atractiva novia genovesa, ciertamente nieta del gran director de orquesta Karl Böhm, supongo que rubia por su herencia austriaca, capaz de mantener contigo diálogos profundos, como cuando te echaba en cara, al final de LA FORMA DEL AGUA, la pregunta/acusación de si te creías Dios, por cómo cerrabas el caso. Te dejó muy pensativo.
Lo que ahora desvelo a mis colegas, los Cinéfilos que te siguen, porque casi nadie lo sabe en España, es que Livia rompió contigo, harta de que la plantaras en la víspera de viajes de vacaciones o incluso en la antes citada nochevieja por tus casos urgentes. Tú, talludito y amoscado, te has apañado con una nueva novia que, por lo que conozco de ella, me parece a mí desmerece mucho de la anterior. Hasta pienso que la has escogido porque también se llama Livia, pero ésta es mucho más "liviana" y.... Tú verás. Yo recuerdo y añoro a la Livia-Katharina Böhm.
Pero no me puedo ni quiero olvidar de tus principales amigos y compañeros:
- Del inspector Fazio: Tu leal subordinado capaz de realizar el trabajo de campo, estando permanentemente a tus órdenes, lo que no le impide advertirte, privada y honestamente, cuando cree que vas a cometer un error o un acto presuntamente impropio, como ocurre, por ejemplo, explícitamente en UN NIDO DE VÍBORAS.
- El subcomisario Domenico Augello, Mimi: Tu segundo, gran amigo y compañero, además de ser el más simpático y atractivo "Don Juan" de Vigata. Espero que no lea esto su esposa Beba, que como todas las sicilianas es muy celosa, como tú sabes mucho mejor que yo.
- El singular agente Catarella: Hace falta verlo, fiel, voluntarioso, confunde los apellidos y, asombrosamente, es hábil como tu auxiliar informático, donde tú flaqueas, confiesa.
- El Dottore Pasquano: Gruñón, pero muy experto forense que siempre te lanzaba puyas antes de darte el más preciso dictamen técnico. Tu congénere perfecto para comer cannolis, hasta que hace muy pocos años falleció. ¡Menudo homenaje le hicisteis en la comisaría!
- Niccoló Zito: Honesto periodista al frente de una humilde cadena local de TV en Vigata, amigo tuyo desde hace muchos años, que te hace favores a demanda, de todo tipo, a través de las ondas para ayudarle a resolver tus casos.
- Y hasta Don Balduccio Sinagra: Desde luego no amigo tuyo, siendo él un anciano jerarca de la mafiosa familia Sinagra, pero te respetaba y, hasta cierto punto, tú también a él por mantener su particular código ético, lo que, en algunos casos, le convirtió en tu cooperador, no de la Justicia, pero sí de ti y, a través tuya, de ella.
Comiendo los arancini de Adelina, con Pasquale detrás a la izda |
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