viernes, 10 de abril de 2020

EL VIAJERO

Hijos de puta. El pensamiento aún sonaría más rotundo en voz alta, pero no quiere gastar saliva en pronunciarlo.


Ayer era solo un pequeño punto negro, aislado, avanzando por un sendero casi invisible a través de un océano de esparto y de palmitos. El sol abrasaba desde lo alto, ningún ser vivo se atrevía a desafiarlo. A media tarde, como antes de ayer o como hace una semana, solo el viajero seguía avanzando, los pasos cada vez más lentos, más cortos. Arrastraba las viejas sandalias por el polvo, sin fuerzas para levantar los pies.

Una rapaz, probablemente un buitre, hace horas que vuela en círculos sobre él, pero el viajero no levanta los ojos de la tierra.

Hace tanto tiempo que emprendió el regreso que no es capaz de calcular cuándo inició la marcha. Ni dónde. Bien pensado, toda su vida, desde que él recuerda, ha sido un continuo retorno, empujado por la nostalgia de no sabe qué lugar. Un pueblo que quizás solo existiese en su mente apátrida, un valle donde todo el año florecieran los almendros y la gente lo llamase por su nombre.
Desde hace unos días presiente que el final de su viaje está muy cerca. Mengua la distancia que le falta hasta ese destino imaginado, al mismo ritmo con que disminuye su fuerza. No se detiene, el anhelo de llegar lo sigue empujando. Un paso, otro, otro más. Mil pasos y no encuentra una sombra donde descansar unos minutos.

Al coronar un otero ve una mancha oscura en el horizonte. Un bosque, o al menos un árbol. Con suerte, una fuente para rellenar la cantimplora, lo único útil que conserva de la guerra. Ya no importa si la ganó o la perdió, no lo recuerda, puede que ni siquiera combatiera. Sus pensamientos vagan por otras rutas. Agua. Sombra. Pan. Un paso más, luego otro.

Conforme se acerca a la posible sombra, la mancha oscura se desvanece lentamente, hasta desaparecer disuelta en la calima. Sigue avanzando, en algún momento espera llegar a un pueblo, el sendero tiene que conducir a alguna parte.

Un matorral un poco más alto que los otros le permite refugiarse durante unas horas, dormitar con un ojo abierto, comprobar una vez más que la cantimplora está vacía, más seca si cabe que su boca. Si no encuentra pronto agua no podrá seguir caminando, no llegará nunca a su paraíso escondido, al sitio en donde le gustaría acabar en compañía de los suyos. Sueña con oasis, con cascadas, con una familia que se baña entre las risas de los niños.

El sol ha bajado un poco y el viajero se pone de nuevo en marcha. Las sandalias están a punto de romperse y la ropa la componen prendas mil veces remendadas. Tendría que conseguir comida. Y agua, sobre todo agua.

El sol se pone y parece que refresca un poco, la brisa tibia hace crujir los pajonales. El viajero se tumba en la arena, en medio del camino, y sueña.

Un pozo marcado por tres palos, un cubo y una cuerda desgastada. Algo brilla en el fondo, quizás el reflejo de la luna. Sube un cubo lleno hasta los bordes, el agua rebosa y cae, una cascada de perlas incoloras. Bebe, traga, se empapa el pelo y la ropa. Llena la cantimplora y vuelve a beber, insaciable. Reanuda el camino y, poco después, le parece recordar el paisaje. Olivos, almendros, algarrobos y un plantío de alcachofas. De la casa encalada, humilde, sale una mujer madura, casi anciana, con unos ojos que le abren otro mundo. Se cogen de la mano y lloran, felices de haberse reencontrado.

Se despierta con el amanecer, cuando el sol tiñe de rosa las montañas. A lo lejos ve tres palos, como los del sueño, camina hacia ellos: es un pozo. Está salvado, todavía es posible que llegue a su destino.
Al acercarse al brocal, se encuentra una tapa de acero sujeta con un candado. Trata de forzarlo, de doblar la plancha, hasta desgarrarse los dedos. Llora de rabia. Con sus últimas fuerzas intenta arrancar un poste, pero cae el suelo, inerte.

Hijos de puta, es lo último que piensa.

domingo, 15 de marzo de 2020

LA RUTA INFINITA

Ficha Técnica

Autor: José Calvo Poyato

Editorial: Harpercollins

Género: Novela Histórica

Año de Publicación: 2019


Comentario

El 10 de agosto de 1519 zarpaban de Sevilla cuatro naos, La Trinidad, la San Antonio, la Concepción y la Victoria y una carabela, la Santiago, con una tripulación total de aproximadamente 250 hombres al mando del Capitán General de la Flota y navegante portugués Fernando de Magallanes.  La expedición tenía oficialmente un doble objetivo: Encontrar el paso que comunica el Océano Atlántico con el entonces denominado Mar del Sur, que luego sería llamado Océano Pacífico, y abrir una nueva ruta, fuera del control de los portugueses, a las Islas de las Especias por occidente. Oficiosamente, y con el máximo secreto, había un tercer objetivo: Comprobar si las Islas de las Especias se encontraban total o parcialmente fuera del espacio fijado en el Tratado de Tordesillas como aguas bajo jurisdicción portuguesa. Ello permitiría a la corona española participar en el comercio de las valiosas especias que había comercializado hasta la fecha, en régimen de monopolio, la corona portuguesa, con inmensos réditos económicos.

Por todos es conocido que la expedición terminó tres años después con la llegada a Sanlúcar de Barrameda, el día 6 de septiembre de 1522, y a Sevilla dos días después, de la nao Victoria al mando del vasco de Guetaria Juan Sebastián de Elcano y los17 tripulantes adicionales supervivientes. Lo que todos sabemos también es que dieron la primera vuelta al mundo. Lo que conocemos peor es la multitud de factores que condicionaron el éxito de esta expedición y los hechos que acontecieron alrededor de la misma y de lo que no sabemos nada es del factor humano, de los hombres que la hicieron posible, de sus motivaciones, planteamientos, reacciones y decisiones. De todo ello trata "La ruta infinita".

Relatados por la pluma maestra de Calvo Poyato, van transcurriendo en el libro los grandes hechos históricos de esta expedición: la oposición de la corona portuguesa, que llega hasta el intento de asesinato de sus responsables y el bloqueo temporal de la flota, la navegación transatlántica, la navegación de cabotaje en la costa americana, la ejecución de tripulantes acusados de sodomía, la frustrada rebelión del Veedor de la Flota y su abandono, junto al capellán, en una isla deshabitada, el descubrimiento del paso y navegación por los peligrosos canales de la Tierra de Fuego, la huida de la San Antonio, el hundimiento de la Santiago y la Concepción, la navegación por la inmensidad del Pacífico, que da nombre al libro, las relaciones con los indígenas, la muerte de Magallanes a manos de los nativos, el apresamiento de la Trinidad, el retorno de la Victoria por la ruta portuguesa del Indico, el paso por el Cabo de las Tormentas (Buena Esperanza), nombramientos y destituciones sucesivas de capitanes, contramaestres y pilotos, tormentas, daños en las naves, hambre, sed, muerte, prisioneros....

Asimismo, Calvo Poyato analiza con agudeza las pasiones humanas de los protagonistas de esta aventura, desde las más sofisticadas a las más bajas: La frustración y desazón de Magallanes con el Rey de Portugal, que ignora sus méritos como navegante, y hace que ofrezca su proyecto al Rey de España, el autoritarismo de Magallanes como Capitán General de la Flota, la sensatez de Elcano y su ascendencia sobre la tripulación, la desconfianza de los castellanos hacia los portugueses que mandan la flota y la envidia,  traición, soberbia y avaricia  de gran parte del mando. Pero, también, el sacrificio, el valor, la fidelidad a la corona, la religiosidad y el temor de Dios de la tripulación. Y, finalmente, la visión de estado del joven Rey Carlos I, 18 años,  y sus asesores civiles y religiosos, que apreciaron la importancia del proyecto, lo apoyaron, lo financiaron y lo hicieron políticamente posible poniendo a unos navegantes portugueses al mando de una flota castellana al poco tiempo de haber llegado a España desde su Flandes natal.

El próximo 6 de septiembre de 2022 se cumplirán 500 años de la llegada a Sanlúcar de Barrameda de 18 hombres andrajosos, deformados por las enfermedades, la sed, el hambre y el sufrimiento en una nao destrozada, con reparaciones de fortuna que casi no evitaban su hundimiento, habiendo cumplido con éxito la misión encomendada y que "La ruta infinita" de José Calvo Poyato relata de forma magistral. A mi entender, mal haríamos si como nación no se lo agradecemos, porque, además de la primera vuelta al mundo, esta expedición fue una de las grandes páginas de la historia del hombre.
                                                                                                                                         
                                                                                                                     JRL ( 15-03-2020)

lunes, 2 de marzo de 2020

Pedro Morales, “Un Toque de Canela”


Hoy este Foro se viste de gala para despedir a nuestro amigo y compañero Pedro Morales.

Pedro era una de esas personas que tienen luz, un Ingeniero Naval de su tiempo, lleno siempre de amabilidad, dispuesto siempre al duro trabajo, proactivo donde los hubiera, conocedor de las cosas, atractivo, atento siempre a todo y todos, risueño, igualitario, elegante y sencillo. Enamorado del mar, las espumas de las olas y del viento. Navegante con rumbo. Dejó amigos por todas partes. Yo le percibí así durante los años en los que tuve la suerte de tratarle en aquélla nuestra Bazán. Diría que era, sencillamente, adorable.

Tuvimos la suerte de contar con él en este Foro y que nos condimentara con una joya inolvidable, con “Un Toque de Canela”.

Hoy hemos sabido que se fue. Hoy es un día triste.

Lamento que el pasado sábado saliera de casa y que no haya vuelto. Sólo espero que la Naturaleza entre la que se ha marchado le haya sido acogedora y leve en sus últimos momentos.

Un fuerte abrazo para su familia.

sábado, 29 de febrero de 2020

PARASITOS

FICHA TECNICA

Nacionalidad: Corea del Sur
Año: 2019
Director: Bong Joon-ho
Guion: Bong Joon-ho y Han Jin-won
Intérpretes: Song Kang-ho, Lee Seon-gyun, Jan Hye-jin, Cho Yeo-jeong, Choi Woo-sik, Park So-dam
Género: Drama social, Suspense, Humor negro
Duración: 132 minutos


COMENTARIO

La película surcoreana "Parásitos" es la película del año y no solo por el número y calidad de los Óscar alcanzados ( mejor película, mejor director, mejor guión y mejor película internacional), sino, también, por haber sido la primera vez que lo consigue una película rodada en lengua no inglesa. Y eso, después de haber recibido la Palma de Oro en Cannes, el Globo de Oro a la mejor película extranjera  y numerosos premios al guion, a la interpretación y a la dirección de la película. La pregunta es si "Parásitos" es para tanto o si se trata poco más de una moda pasajera, una gracieta de la intelectualidad del mundo del cine que ha considerado "esnob" premiar una película extraña. Voces más autorizadas que yo deberían contestar esa pregunta.

La historia es relativamente simple. Una familia coreana, pobre pero unida, los Kim, consigue introducir, actuando con alevosía, secretismo y procedimientos inconfesables, a cuatro de sus miembros en una familia extremadamente rica, los Park, como chófer, empleada de hogar y profesores de sus difíciles hijos. La interrelación de las dos familias entre si crea una relación de parásitos y parasitados en la que no se sabe cuál de las dos familias juega cada uno de los roles. Pero el tema se complica todavía más con la aparición de un segundo nivel de parasitismo relacionado con la anterior empleada de hogar. A partir de ese momento parásitos y parasitados luchan por su supervivencia utilizando todas las armas a su alcance con un resultado imprevisible.

"Parásitos" es una película sorprendente que va de menos a más, un thriller  que alterna el suspense con el humor negro y la crítica social, aderezado con altas dosis de sorpresa, diversión y estilismo postmoderno. El espectador pasa de la sonrisa al miedo y de la repugnancia a la belleza, casi sin darse cuenta. Se trata de una historia que combina suavemente terror, drama, humor y comedia negra de manera magistral, gracias al buen hacer de Bong Joon ho en la puesta en escena, la dirección de actores y el uso de luces, sombras, sonido y planos de cámara.

Los intérpretes, a  los que no conocía en absoluto, resultan muy convincentes en sus difíciles papeles.

En resumen, para mi, "Parásitos" es una magnífica película, merecedora de los muchos premios que le han dado, pero que hay que ver con una lente un poco especial de gran angular para apreciarla en su totalidad, porque no se trata del cine occidental habitual, sino del oriental, con matices extraños para nosotros que no son siempre apreciados, aunque sean, como en este caso, de enorme calidad.

                                                                                                                                      JRL (29-02-2020)


viernes, 7 de febrero de 2020

Recordando a Stanley Donen y Albert Finney: Gracias, Maestros


Queridos Cinéfilos:

Durante febrero del pasado año la cruel guadaña de la Muerte se llevó en su anunciada e inevitable danza final (me han venido a la memoria y no puedo quitarme de la cabeza las magistrales secuencias con las que Ingmar Bergman finalizaba su mítica “El Séptimo Sello”; los que aún no conozcáis esa obra maestra ignoráis lo que os estáis perdiendo) a una pareja de creadores del CINE que admiro: un muy destacado actor, Albert Finney y un magnífico director, Stanley Donen.

A lo largo de mi vida he tenido la gran suerte de poder disfrutar muchísimo con las películas en las que trabajaron y como no les rendí hace un año el mínimo homenaje en este Foro, por razones personales varias, quiero hacerlo ahora, aunque sea tardíamente, cuando se va a cumplir el aniversario de su ascenso al “Cielo de los Cineastas” y si de paso despierto el interés de los insultantemente jóvenes Cinéfilos miembros del Brat Pack por conocer sus obras maestras… y las descubren, ¡¡carambola completa!!

Prosigo tratando de ser más conciso y útil, recordándolos en el orden cronológico de su incorporación a la cadena de danzantes: 


Albert Finney (1936), fallecido hace hoy exactamente un año, fue un destacado miembro de la generación de cineastas británicos conocida como “angry young men” (grupo que tomó como marca de referencia la obra de teatro de John Osborne, con inmediata versión fílmica dirigida por Tony Richardson, “Mirando hacia atrás con ira“, en su título original “Look Back in Anger”), escuela entonces de alguna manera equivalente en Gran Bretaña a la “nouvelle vague” francesa. 

Como otros muchos actores británicos obtuvo una solidísima formación trabajando en la Royal Shakespeare Company antes de debutar en el Cine con “El animador” ("The Enterteiner" ,Tony Richardson, 1960) y conseguir su primera nominación al Oscar, ya como protagonista, en “Tom Jones” (Tony Richardson, 1963), papel que le lanzó a la fama mundial, además de conseguir el Globo de Oro como Actor Revelación. Candidato de nuevo en otras cuatro ocasiones al Oscar, que nunca le fue concedido, tuvo más suerte con sus nueve nominaciones para los Globos de Oro, de las cuales ganó tres. 

Pero yo recordaré siempre como lo descubrí a comienzos del verano del 68, a mis 18 años, en el cine Avenida de la Gran Vía, en su papel protagonista en “Dos en la carretera” (“Two for the Road” 1967), ganadora de la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián y Nominada al Oscar por el Mejor Guión Original, de la que, mira por donde, el director era el segundo cineasta que hoy rememoro, Stanley Donen, película en la que Finney, emparejado en su trama con la añoradísima Audrey Hepburn (Space Cowboys: ¿verdad que nunca podréis/podremos olvidarla encarnando a la Holly de “Desayuno con diamantes”, cuando nos enamoró para siempre?) realizaban un profundo análisis de la inevitable erosión del tiempo en la relación de una pareja a lo largo de los años, pero no representada de una manera grandilocuente y trágica, como ocurre con ese tema en decenas de películas mediocres, sino de una forma realista en un combinado que mezclaba la chispeante ilusión de la juventud con el inevitable toque de angostura de la madurez. La verdad es que que no era un tema especialmente apropiado para  el primer día que salía con aquella chica... Aquí podéis ver su tráiler en inglés.

Finney como Poirot en "Asesinato en el Orient Express"
Comprometido con su trabajo y camaleónico en ocasiones, no resulta fácil encasillar a Finney que, en cerca de sesenta títulos, lograba mejorar cada producción en papeles tan heterogéneos como logrados. Además de en las películas antes citadas, se lució en otras producciones que vi mucho después, como “Sábado noche, domingo por la mañana” (Karel Reisz, 1960), “Asesinato en el Orient Express” (Sidney Lumet, 1974, comentada en este Foro), “La sombra del actor” (Peter Yates, 1983), “Bajo el volcán” (John Huston, 1984), “Muerte entre las flores” (Joel Coen, 1990), ‘Erin Brockovich” (Steven Soderbergh, 2000), “Big Fish” (Tim Burton, 2003), la espléndida “Antes que el diablo sepa que has muerto” (Sidney Lumet, 2007, secuencialmente alabada en este Foro por Rogelio, por José Ramón y por Ana Díaz en su despedida a Sydney Lumet) o en una pequeña interpretación crepuscular en “Skyfall” (Sam Mendes, 2012), su última actuación, creo. 

Finney cometió errores al no aceptar algunos papeles que le hubieran lanzado al máximo estrellato, destacadamente cuando rechazó protagonizar “Lawrence de Arabia” (David Lean 1962), papel que recayó en Peter O’Toole, cuya interpretación fue considerada en una famosa encuesta entre críticos de aquella época como la mejor de la historia del Cine. Pero tampoco a O’Toole le valió para ganar una estatuilla ya que nunca consiguió el Oscar al Mejor Actor a pesar de sus ocho nominaciones, como José Ramón y yo aquí lo hemos recordado, vamos que Finney se fue al “Cielo de los Cineastas” con el incomprensible menosprecio de los falibles miembros de la Academia porque, nominado cinco veces, tampoco se pudo llevar ni un solo Oscar cuando nos dejó el año pasado. 




Donen recibiendo su merecido Oscar...honorario ¡en 1998!
Stanley Donen (1924) fue un magnífico director responsable de varios musicales, dos de los cuales yo incluiría entre los más conseguidos de la Historia del Cine: el excelente “Siete novias para siete hermanos” ("Seven Brides for Seven Brothers" 1954, aquí podéis ver la muy buena presentación y trailer en Telemadrid, 7 min) y, para algunos, aínda mellor, que decimos los gallegos adoptivos, “Cantando bajo la lluvia” ("Singin' in the Rain" 1952), auténtica obra maestra (Pablo Kurtz, crítico “editorial” de Filmaffinity empieza así su comentario/introducción sobre esta película: “¿El mejor musical del cine? Muy probablemente…”) y con la rara virtud de encajar argumentalmente muy bien los números musicales en su divertida trama, que tiene de fondo el cataclismo que para muchas estrellas del cine mudo significó el paso al sonoro… Fantástica por todo: interpretación y coreografía (Gene Kelly, Debbie Reynolds, Jean Hagen, en el papel de su vida, y Donald O’Connor, que ganó su Globo de Oro como actor secundario), dirección, preciosa música, guión, que transpira amor al CINE, ambientación, fotografía… 

Imberbes miembros del Brat Pack, aprendices de Cinéfilos, si no la habéis visto y no corregís inmediatamente esa vergonzosa ignorancia, nunca os admitiré en un debate de CINE. Como "aperitivo", aquí tenéis un  trailer de 4 min, en el que no podéis captar su ingenioso guión, cualidad que no es usual en los musicales.

Pero es que, además,  Donen también fue el responsable de la excelente comedia policíaca “Charada” (1963), la muy entretenida “Arabesco” (1966) , la divertidísima “Lío e Río” (1984) y, no olvidemos, otro muy buen musical anterior a los dos magistrales arriba citados, “Un día en Nueva York” (1949). 

Estoy seguro que a él, al que como director también le negaron un Oscar los cutres miembros de la presuntuosa Academia (bueno, le dieron uno honorario en la entrega de ¡¡1998!!, que recogió cantando "Cheek to Cheek" y bailando claqué, alucinante, tras años de estar retirado) le habrán recibido encantados sus colegas europeos Chabrol, Malle, Rohmer y Truffaut en la perpetua tertulia cinéfila que mantienen en el “Cielo de los Cineastas”. 

Ya sólo me queda, chicas y chicos del Brat Pack, aconsejaros que descubráis estas maravillosas películas como homenaje al aniversario de Finney y Donen en vez de perder vuestro tiempo con las simplezas que, salvo contadas excepciones, nos suele ofrecer el cine, con minúsculas, de hoy.

Y dejo para otro comentario específico mi personal homenaje al gran Kirk Douglas, que nos dejó hace pocos días.

Buen CINE, Amigos.

Manrique


miércoles, 15 de enero de 2020

RICHARD JEWELL


Ficha técnica

Año: 2019
Director: Clint Eastwood
Intérpretes: Paul Walter Hauser, Sam Rockwell, Jon Hamm, Olivia Wilde, Kathy Bates, Wayne                               Duvall,  Dexter Tillis
Guión: Billy Ray, Marie Brenner
Música: Arturo Sandoval
Nacionalidad: Americana
Duración: 131 minutos


Comentario

Clint Eastwood, con casi 90 años, vuelve a dirigir una película sobre héroes humanos maltratados, gente corriente que se ve sometida por el destino a actuaciones extraordinarias, que, en vez de ser premiadas, son condenadas por los medios y las instituciones. Como en otras ocasiones, la película se basa en hechos reales acontecidos durante los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996.

El protagonista en este caso es Richard Jewell ( Paul Walter Hauser), un guardia de seguridad meticuloso, responsable, amante de la Ley y el orden, leal hasta la muerte, aspirante a policía, bobalicón, enmadrado, gordito y solterón, que descubre una bomba durante un concierto y evita lo que podría haber sido una gran masacre. Sin embargo, el héroe del primer momento se convierte en poco tiempo en un villano, al ser investigado por el FBI como posible autor del atentado y divulgar este hecho los medios periodísticos y televisivos con ligereza y sensacionalismo.

"Richard Jewell" recuerda en muchos momentos a "Sully", la película de Clint Eastwood sobre el comandante que "aterrizó" en el río Hudson en 2009, cuando, poco después de despegar del aeropuerto de La Guardia en Nueva York, quedaron fuera de servicio los dos motores del A320 que pilotaba y que comentamos en su momento en este Foro. Sully se convirtió en un héroe nacional al conseguir salvar de la muerte a las 155 personas que transportaba. Sin embargo, su acción provocó una investigación de la Comisión de Investigación de Accidentes Aéreos de los EE.UU. El factor humano de los héroes y antihéroes del cine de Clint Eastwood. Tanto Sully como Jewell son personajes grises, solitarios e incómodos para el Establishment, que acaba persiguiéndolos.

Pero en "Richard Jewell", como en "Sully", hay malos y buenos. Los malos son el FBI, que formuló una acusación contra Jewell "cogida con alfileres" y que a la postre no pudo sustentar y, especialmente, los Medios que, con técnicas poco ortodoxas y bastante desparpajo, arrancaron filtraciones de los agentes responsables del FBI e inventaron noticias sensacionalistas sin deparar en sus nefastas consecuencias. Por cierto, la crítica de la película a los Medios ha provocado, sorprendentemente en quien hace bandera de la libertad de información, alguna reacción airada y su boicot en los EE.UU. Los buenos, el abogado defensor (Sam Rockwell) y su asistente y algún desarrapado amigo del protagonista.

Desde un punto de vista técnico, la película es muy buena y Paul Walter Hauser hace una interpretación de Richard Jewell extraordinaria. Pero, posiblemente, lo mejor sea que el espectador se introduce en la historia en el minuto uno de la película y la vive intensamente con su protagonista, sin interrupción hasta el minuto final. El espectador pasa un buen rato viendo "Richard Jewell".

Cuando CLINT EASTWOOD, con mayúsculas, estrenó, con 80 años, "El gran Torino", le rendimos homenaje en este Foro. Ahora, con casi 90 años, sigue haciendo cine de primera. A mi me gustaría que siguiera haciéndolo siempre.

                                                                                                                              JRL (14-01-2020)

sábado, 21 de diciembre de 2019

"Una razón brillante" ("Le brio" 2017 Francia) de Yvan Attal


Queridos Cinéfilos:

Cuando hace años aquí os recomendé "La Venus de las pieles", encabecé mi comentario presentándoos a mi amiga L.A.: la persona que conozco de la que más envidio sus experiencias vitales en el campo de la Cultura, bastante por sus años de residencia en Oslo en los 70s y mucho más por los que, hace 10 o 15, disfrutó viviendo en París a dedicación prácticamente completa, mejorando infinitamente su francés (el mío está herrumbrosamente inservible), estudiando Teatro (anteriormente durante décadas había participado en grupos de aficionados en Madrid, llegando a actuar como directora) y hasta tener el azar de mantener un encuentro casual con Jorge Semprún en  la Place de Dauphiné, que relata en su blog, de inequívoco nombre teatral, "Así es, si así os parece"

El caso es que en abril de 2018 me escribió:

"Te recomiendo una película francesa “LE BRIO”, no sé si ya te la recomendé, pero he visto que la han estrenado en España. No sé cómo será la traducción, yo recomendaría VO... Aquí se llama "Una razón brillante": Mira el trailer en español... https://www.youtube.com/watch?v=9H_aoGP_Zdg"

Y como esta lluviosa noche emiten esta inusual cinta a las 22:00 en La 2, os la recomiendo con mínimo margen porque:

  • De fondo trata de un tema de urgente necesidad en Europa Occidental: la integración en nuestro sistema de valores y reglas democráticas de la primera generación de europeos natos hijos de inmigrantes, en este caso de una chica, hija de argelinos, que empieza sus estudios de Derecho en una prestigiosa universidad pública parisina, siendo una excepción entre sus amigos del barrio, que no van a pasar de trabajar en empleos más o menos humildes. Esta relación de amistad, que se mantiene en la nueva culturalmente asimétrica vida de los jóvenes, creo que está muy bien tratada.
  • Me ha dado envidia descubrir unos modos educativos en las universidades francesas, al menos en las facultades de Derecho, donde se organizan concursos de dialéctica que, aparentemente, levantan pasiones entre los estudiantes por su prestigio, situación que que no me "suena" se dé en España.
  • Es una nueva versión  de Pigmalión, donde un prestigioso y engreído profesor, por una circunstancia que se nos muestra al principio, tiene que aceptar ser el "mentor" de esta nueva alumna obligado por el Decano, o autoridad similar, con objeto de "apagar" un presunto comportamiento racista. Y todo ello, es muy importante subrayarlo, sin choques dramáticos ni mucho menos, sino con un agridulce aroma de ligera comedia que no impide un mensaje positivo.  
  • Considero que está bien dirigida por Yvan Attal, director para mí desconocido previamente.
  • Me ha gustado mucho la interpretación del veterano Daniel Auteuil como estirado profesor y la de la no sé si debutante Camélia Jordana como joven y reivindicativa alumna, a pesar de que tuve que ver la película en su versión española, contra lo que me aconsejó mi amiga L.A. y hubiera sido lo razonable. Creo que en La 2 la emitirán con la alternativa disponible de VOS, con toda seguridad, por si la preferís así.

Concluyendo, "Una razón brillante" no es una película mayoritaria, desgraciadamente, para el interés demandante medio de nuestro público, pero sí la considero muy interesante para los no partidarios del cine "palomitero", como con seguridad sois vosotros, "Cinéfilos"

Y como quiero que os llegue el aviso lo antes posible, no me paro a incluir los enlaces con los críticos habituales, lo que además podría ser una falta de consideración para mi culturalmente afrancesada amiga L.A. (a la que muchas veces he tentado para que "fichara" como "Cinéfila" en nuestro Foro ... pero siempre me ha dado "calabazas")

Buen Cine, Amigos.

Manrique 


viernes, 20 de diciembre de 2019

El Corazón de Inglaterra


Me decidí a leer esta  novela, publicada por Anagrama en 2018, por tres razones: siento curiosidad por todo lo británico desde que leí las aventuras de Guillermo y los Proscritos hace ya algún tiempo, la mencionó  Mariano Rajoy en una entrevista que le hicieron recientemente en televisión y me resultó facil encontrarla en formato digital en la biblioteca de la que soy socio.

Como era previsible por las referencias, su calidad literaria debe superar solo ligeramente a la del diario Marca, y digo 'debe' porque no leo prensa deportiva. Nadie busque aquí las cualidades que adornan a Crimen y castigo, Moby Dick o La Regenta. Pero seamos justos, la novela se lee con facilidad y el ritmo impuesto por el autor nos lleva de un personaje a otro manteniendo en el lector la llamita de la curiosidad, lo cual, visto lo que hay por ahí, no es poco.

La novela narra los acontecimientos que llevaron al referendum del Brexit en  el Reino Unido en Junio de 2016 y como la idea fué impulsada por David Cameron confiando en que el sí jamás tendría éxito. Por sus páginas desfilan otros personajes políticos de la época como Nick Clegg o Jeremy Corbyn.

Pero el verdadero protagonistas es un grupo de personas normales y corrientes  nucleadas en torno a una familia que el autor convierte en una muestra de la sociedad británica. Principal atención merece el tema de la inmigración. Poco a poco se muestra como la idea dicotómica del referendum profundiza en las grietas de una sociedad ya previamente dividida y no solo por el sistema de clases sociales.

En resumen, me atrevo a recomendar esta lectura a cualquiera que tenga curiosidad por alguno de los temas que he mencionado, aunque ya anticipo que si el lector va a buscar alguna semejanza entre la Inglaterra de Guillermo Brown y la actual no la va a encontrar.

Por último es posible que el lector encuentre paralelismos entre la situación social descrita en el libro y la española, sobre todo si proyectamos el presente a los próximos tres o cuatro años. Y me gustaría poder añadir ¡ o no !

jueves, 19 de diciembre de 2019

Babylon Berlín



Babylon Berlín
En la portada del libro Sombras sobre Berlín figura un aviso: las novelas en las que se basa la serie de TV Babylon Berlín. No miente pero no dice toda la verdad.
El comisario Gereon Rath  lleva apenas dos meses en Berlín destinado a la brigada de Costumbres. Rath procede de Colonia donde estaba en el departamento de homicidios. La razón de este cambio, no deseado, se irá revelando según transcurra la novela. La historia comienza en víspera del uno de Mayo de 1929 y Zörgiebel, el jefe superior de policía, ha prohibido todas las manifestaciones en Berlín.
Volker Kutscher el escritor de tan maravillosa novela, es historiador de formación, especializado en Berlín de los años veinte y treinta del siglo XX. Por lo tanto esta novela y todas las que la siguen con Rath como protagonista, no sólo son novelas policíacas sino también históricas.
En Sombras sobre Berlín se cruzan tres asesinatos que desconcertarán al comisario jefe de homicidio, Böhm, sin pistas. Mientras que Rath tiene una buena pista, que se dispone a seguirla por su cuenta, sin permiso. Cuando Rath descubre al primer asesino debe callar.
Con Gereon Rath es fácil empatizar, aunque no sea un modelo de policía, duro con los delincuentes y tierno con las víctimas. En general va a lo suyo, pero se enamora de una mecanógrafa lista. Además de una novela histórica tenemos una novela policíaca y una historia de amor, todas entrecruzadas. Es decir, una influye en las otras y no es un lío. Está todo perfectamente estructurado y encajado como en un puzle. Debo decir que hay más de cuarenta personajes, por lo que recomiendo hacer una lista para no perderse.
Llevar una novela tan complicada al Cine, en este caso TV, no es sencillo. Así que los guionistas de la serie de TV han hecho una adaptación un tanto libre. Básicamente la historia es la misma pero la trama es diferente. Sin contar con que hay escenas totalmente inventadas en las películas. Pero les ha salido muy buenas películas, magníficamente ambientadas en el Berlín de 1929, muy bien interpretadas por Volker Bruch,  Liv Lisa Fries y Peter Kurth los principales papeles.
Se les puede plantear que hacer primero: ver la serie o leer la novela. Por azar yo vi primero la serie y después leí  la novela. Disfruté tanto con la serie que me lancé a leer la novela y debo reconocer que ésta me gusta un poquito más. Tanto es así que he leído la segunda novela de Volker Kutscher, Muerte en Berlín, el segundo caso del policía Gereon Rath, ajena totalmente a la serie de TV. Babylon Berlín.
He dicho al azar pero no es así. Vi esta serie porque un amigo de este foro me la recomendó. Debo darle las gracias a Manrique por su entusiasmo al hablar de las películas.
Tengo preparada para leer próximamente Un gángster en Berlín, la tercera novela de la serie de Gereon Rath.
Una buena opción para leer o regalar a amigos o familiares en las próximas fiestas.

domingo, 15 de diciembre de 2019

"Un cuento chino" de Sebastián Borensztein: Cómo convertir un inverosímil caso real en la recuperación de un pertinaz misántropo argentino.


Queridos Cinéfilos:

El pasado domingo tuve(imos) la ocasión de volver a disfrutar en La 2, a las 22:30, la película (los que no la conocieran, descubrir) “Un cuento chino" (2011) del director y guionista argentino Sebastián Borensztein que, en mi opinión, claramente merece ser vista porque:

  • Tiene un guión muy original cuyo arranque escala la sorpresa a un máximo, por mí desconocido previamente, al adaptar un hecho insólito que, sin embargo, realmente había sucedido con anterioridad, como se nos demuestra en el reparto/créditos finales al insertar la emisión de la correspondiente antigua noticia en una TV rusa.
  • Adicionalmente subrayo que la trama se estructura en capas, como una lasaña, alternando situaciones dramáticas con kafkianas, otras humorísticas y, quién lo dijera, hasta de “amargado solterón encuentra su media naranja”, según van demandando las etapas de su odisea para escapar de una inesperada y exasperante situación que “le cae del cielo” al protagonista, Roberto, dueño y único dependiente de una pequeña ferretería de barrio bonaerense, permanentemente enfadado con el mundo.
  • Sí, debo admitir que, posiblemente llevado por su explicable entusiasmo profesional y amor a su personaje, el guionista-director incluye algún episodio accesorio que más “desorienta” el relato que lo “enriquece”, pero no es algo grave en una duración total que no llega a los 90 minutos.
  • La realización de la película es más que correcta y con algún detalle puntualmente sobresaliente, como es el ingenioso recurso para significar gráficamente el drástico cambio de continente … y hemisferio, sin olvidar la dificultad técnica del “preámbulo chino” y la consecuente operación de “aligeramiento” de la aeronave. Acertadísimo el detalle de nunca incluir subtítulos para los diálogos en chino mandarín y en cantonés, diferencia que en una secuencia se nos subraya en la película, haciéndonos sentir tan perdidos como Roberto.
  • Termino con el aspecto más excelente de la película: la genial actuación de Ricardo Darín representando un carácter de personaje que, al menos yo, no le conocía. Acertadísima también Muriel Santa Ana, actriz desconocida total previamente para mí, como la “chica” de la historia, ya no tan “chica”, que dirían los Cinéfilos andaluces. Y el “chino”, Ignacio Huang, cumple sobradamente. Bien todos los actores secundarios.
  • No está de más añadir que, a pesar de ser una modesta producción argentino/española, ganó los premios a la Mejor Película y del Público en el Festival de Roma y el Goya a la Mejor Película Iberoamericana, obviamente arrasando en los de la Academia Argentina del Cine y otros sudamericanos.
Concretando, yo le daría entre un 7 y un 8, tendiendo al segundo si valoro fundamentalmente el goce que me ha producido su revisión.


El "chino", la "chica" y Roberto, al fondo.
Os preguntaréis: ¿Qué sentido tiene comentaros ahora esta película a la semana de haberla emitido TVE2? 

Lo hago porque he comprobado que en la web RTVE, en su apartado “a la carta”, está disponible para verla hasta el próximo lunes 23 de diciembre y, a los que no la conozcáis, os aconsejo firmemente que la veáis con la seguridad de que pasaréis un muy buen rato haciéndolo y después os quedará una sonrisa en el corazón y algo de optimismo en el alma, que bien nos viene en esta época casi navideña y, sin embargo, con tantos problemas en el entorno. El enlace de acceso es (aviso que se inicia con un anuncio promocional de TVE de unos 30 segs) http://www.rtve.es/alacarta/videos/version-espanola/version-espanola-cuento-chino/5461887/ 

Como suelo hacer en mis comentarios sobre películas, por si queréis contrastar mi opinión, he aquí la de críticos profesionales:

Experto comentario en “Días de Cine” de La 2 (7 min) a “Un cuento chino", incluyendo opiniones de su director y Darín; de fondo, su tráiler: 
“Si nos van a contar un cuento chino, mejor que lo haga Ricardo Darín, porque nos lo creeremos” 

Oti R. Marchante en ABC: “«Un cuento chino»: ejemplo de cómo desorientar una tragedia rompe moldes” **** 

“Entre lo real y lo verosímil cabe un mundo entero. Una vaca cae del cielo en China y mata a una joven en el instante que su novio le entrega el anillo de compromiso. Tan real, al parecer, como inverosímil... El mundo, pues, da la vuelta, y la cámara se instala en un obvio y enternecedor giro antípoda frente a una ferretería en la capital de Argentina, Buenos Aires.
… 
El director Sebastián Borensztein despelleja esta anécdota hasta convertirla en un contradictorio y entrañable contraste de personalidades, en donde supura notablemente el talento de Ricardo Darín y la composición de un personaje agrio, solitario, cabal y mortecino al que las circunstancias (entre dantescas y kafkianas) le vuelcan unas cucharadas de azúcar, le imponen una compañía, le descentran de sus absurdas e infructuosas tareas y le pintan la vida de colores espantosos. 
... 
«Un cuento chino» es una película agridulce, con una eficaz y complejísima construcción del interior de un personaje discordante, pero muy próximo, de Darín, y que busca y encuentra sin esfuerzo al espectador.” 

Fausto Fernández en Fotogramas: “«Un cuento chino»: Para gente enfadada, pero menos”
Lo mejor: Darín cabreado en su ferretería. Lo peor: demasiado dulce de leche. 

"Tratándose de Ricardo Darín ya podíamos apostar a que esta comedia de personajes y contrastes iba a ser algo más que esa habitual, local, dosis de cine popular y populista tan caro a la platea argentina. Y, sí, lo es: combina, en su justa y agridulce medida, el modelo humorístico incombustible de extrañas parejas con un bonaerense Walter Matthau y un Jack Lemmon oriental, y la introspección dramática en ese punto en el que lo grotesco deja de ser cómico y se torna trágico. Atravesada por ramalazos de excentricidad trash (esos accidentes soñados que son como descartes de Destino final para lectores de Fontanarrosa), lo que tenía todos los números para ser la cara más amable, aunque con trasfondo sórdido, de El prestamista (Sidney Lumet, 1965) acaba derivando hacia el optimismo desaforado y el buenrollismo. Seguramente había que contentar a todo el mundo, que ser pelotudo y tierno vende más que exorcizar los fantasmas malvinos con el formato de una sitcom gruñona moderadamente xenófoba.”

Carlos Boyero en El País: “Una soledad con alma” 
“La credibilidad y el campo magnético de Ricardo Darín son inagotables” 

“…Darín puede dar vida a tipos muy variados, a los sentimientos más complejos, a la turbiedad y lo cristalino, la derrota y la supervivencia, la anormalidad y la normalidad sin dejar de ser él mismo. Es de esos actores superdotados y con algo especial que aparecen muy de vez en cuando en cinematografías fuera del Imperio. 
… 
Un cuento chino, dirigida por Sebastián Borensztein, es una película más amable que agria, digna y creíble, un cuento con origen triste que se empeña en hacer reales conceptos tan anticuados como la compasión y la solidaridad, el retrato de una soledad elegida que no se ha enquistado en la indiferencia ni en el egoísmo. 
… 
Pero, sobre todo, está la interpretación de Ricardo Darín. Te hace comprender, respetar y querer a ese misántropo que no ha perdido el corazón.”

Muy buen Cine, Amigos, y... generando sonrisas.

Manrique