martes, 28 de junio de 2022

El teatro griego más pequeño del mundo

   De camino a Catania decidimos desviarnos unos cuarenta kilómetros y pasar por Palazzolo Acreide, una más de las docenas de ciudades barrocas del sudeste de Sicilia. En esta ocasión, lo que nos atraía eran las ruinas griegas de Akrai, que nos habían recomendado unos amigos.

   Ya el aparcamiento nos hizo presagiar que la visita iba a ser de lo más tranquila. Solo dos coches lo ocupaban; uno de ellos era del portero-vigilante-taquillero y el otro de una pareja, las únicas personas que vimos en todo el recorrido. Un gran cambio después de Neápolis, donde la víspera habíamos tenido que compartir espacio con docenas o cientos de visitantes.   

   El teatro no sé si es el más pequeño del mundo, como afirman las guías, pero sí es cierto que solo tiene trece hileras de gradas y veintitrés metros de radio, frente a las sesenta y siete hileras y ciento diez metros del de Neápolis.

   Rodeando el teatro por el este, se llega a una cantera, la Latomia dell’Intagliata. Durante la época romana, cuando la ciudad decayó en importancia y cesaron las tareas de construcción, la Latomia se utilizó como necrópolis. Al fondo de la cantera se encuentran dos catacumbas, a las que se puede acceder sin restricciones y donde se conservan en bastante buen estado numerosas tumbas.   

   Después, con los bizantinos, las catacumbas se convirtieron en viviendas para los más pobres, hasta que la llegada de los musulmanes significó el traslado definitivo de la población al actual Palazzolo Acreide.

   Palazzolo es un sitio demasiado grande para llamarlo pueblo y demasiado pequeño para ser una ciudad. Construido sobre una colina muy empinada, su trazado urbano es un auténtico laberinto, con multitud de callejones que se van bifurcando y que, en muchas ocasiones, acaban en patios sin salida.   

   En la Piazza del Popolo, situada entre la iglesia de San Sebastián y el Ayuntamiento, no es difícil imaginarse al alcalde comunista Peppone y al párroco Don Camilo enfrascados en una discusión de las que tan bien describía Giovanni Guareschi.

De allí salimos para Catania, última etapa de nuestro viaje, pero esa es otra historia que podéis leer pinchando aquí.

Otros capítulos:

Per sicula siculorum

La villa romana del Casale

El Valle de los Templos

Eureka

Tras las huellas de Montalbano

Noto

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