viernes, 2 de febrero de 2018

El castigo - Jacques Sternberg

No puedo resistirme a trascribir aquí un relato de Jacques Sternberg, escritor belga al que desconocía hasta ayer. Espero que os guste.

Aquí los delitos son muchos pero el castigo es único, siempre idéntico.

Se coloca al condenado ante un túnel interminable, entre los rieles de una vía férrea. A partir de ese momento el condenado sabe lo que le espera. Huye, porque no tiene más que esa oportunidad.

Alucinación, porque el túnel no tiene fin.

El condenado corre hasta perder el aliento y después la vida.

Sin embargo, se puede afirmar que nunca tren alguno fue lanzado por esa vía.

FIN



jueves, 1 de febrero de 2018

Tres anuncios en las afueras

Tres anuncios en las afueras

Una madre no sabe cómo exigir que la policía busque al violador y asesino de su hija. Para ello,  decide poner tres anuncios gigantescos en la carretera que conduce al pueblo en el que vive: Ebbing, Misuri. En dichos anuncios denuncia expresamente al jefe de la policía local de no hacer nada.
A partir de aquí se desarrollan una sucesión de acontecimientos, cada vez más violentos,  que nadie parece ser capaz de parar.
Es fácil comprender a Mildred Hayes  (Frances McDormand), la madre, una mujer amargada por el dolor, pero fuerte y dura, muy dura. Mildred está dispuesta a llegar hasta el final y casi, casi lo consigue.
Enfrente tiene al jefe de la policía, William Willoughby (Woody Harrelson), que tiene el difícil papel de hacer comprender a una madre, desgarrada por el dolor, que no tiene pruebas y que no sabe por dónde buscar.

El guion tiene la virtud de desdramatizar las situaciones más tensas, añadiendo chascarrillos y contradicciones propias de la vida cotidiana. ¿Quién no ha discutido con su madre o su hija y se han dicho cosas que no sentían?
Hay personajes elegidos para ahondar más en esta desdramatización y convertir alguna escena, especialmente violenta, en una parodia. Es el caso de un enano, James (Peter Dinklage). Este personaje es el contrapunto a la vanidad. Estupenda interpretación de Dinklage que se dirige directamente al espectador para recordarle que tiene tanta dignidad como cualquier otro hombre  y a las mujeres, que asuman su complejo de inferioridad por salir con un enano a cenar.

Los actores están esplendidos, de todos es conocida Frances McDormand, ganó un Oscar por Fargo, y promete repetir con este nuevo trabajo, sobre todo después de ganar el Globo de Oro como mejor actriz dramática. Si McDonagh aspiraba a ganar un Oscar no tenía más remedio que incorporar una actriz veterana deslumbrante y, que mejor, que Frances McDormand. La acompañan dos actores, Woody Harrelson y Sam Rockwell, jefe y agente de policía que hacen un brillante papel, nada fácil. El director Martin McDonagh había trabajado en anteriores films con estos últimos, ha repetido y se comprende el acierto.

En fin, la película tiene todos los méritos para ganar varios premios y convertirse en la más vista este año. Quizás no sea un peliculón pero tiene el mérito de ser una historia real, sencilla (no banal) y cotidiana. Para mí es muy buena película, no todo es blanco o negro, bueno o malo. Todo tiene sus matices, no hay fatalismo en esta historia, sin embargo hay esperanza, esto es lo que trasmite la última escena. Esa esperanza no reside en encontrar o no al asesino, sino en mejorar las relaciones humanas.

Dirección y guion: Martin McDonagh
Actores: Frances McDormand, Woody harrelson, Sam Rockwell, Peter Dinklage.
Música: Carter Burwell

Fotografía: Ben Davis

sábado, 27 de enero de 2018

Descenso al Infierno: "El hijo de Saúl" de László Nemes (Hungría 2015)


Queridos Cinéfilos:

Parece que, a estas alturas, ya estaría agotado en el Cine el tema de la Shoah, como en lengua hebrea llaman al Holocausto judío, terrible página de la Historia sobre la que se han rodado, supongo con seguridad, centenares de  películas.

Pues no, en 2015 el director húngaro László Nemes, del que yo no tenía la menor referencia,  filmó "El hijo de Saúl", cinta que ganó nada menos que el Oscar y el Globo de Oro a la Mejor Película de Habla no Inglesa, el Gran Premio del Jurado y FIPRESCI en Cannes, el BAFTA británico y el Donatello italiano a la Mejor Película Europea, y otros varios menos conocidos, que no copio para no aburriros.

A pesar de este palmarés creo que ningún Cinéfilo la ha comentado y, como la van a dar esta noche en La 2, a las 22:00, he decidido hacerlo brevemente, ya que la he visto en DVD hace pocos meses, para que tengáis una referencia de esta película  a través de nuestro Foro.

¿Por qué verla?. No es fácil dar una respuesta clara que sea a la vez concreta e inequívoca, porque sería más exacto apuntar a varias razones parciales pero, como esto no es más que un comentario rápido, me quedo con la razón fundamental que yo daría: creo que es el más preciso "docudrama" que desde el interior del matadero, que fue Auschwitz-Birkenau, nos muestra cómo era el proceso "industrial", funcionando a plena potencia, para aplicar la "solución final" decidida por los más altos jerarcas de las SS nazis (en la reunión de Wannsee, enero 1942) destinado a borrar físicamente de la faz del Tercer Reich a los judíos, fundamentalmente, y, de paso, a otros estamentos "degenerados" y/o de razas "inferiores".

¿Por qué su título?: Por muy buenos técnicos que tuvieran los nazis, no debió ser fácil que, en menos de dos años desde la decisión de pasar a la "solución final", fueran capaces de poner en marcha su matadero estrella, entre otros, con capacidad para eliminar 3000, o más, personas por día con una sistemática precisa, pero que exigía un alto número de operarios que "manipularan" la ingente masa de víctimas.

¿Y quiénes hacían la labor de operarios?: Naturalmente ni un sólo miembro de las fuerzas SS que guarnecían los campos de exterminio (los efectivos del ejército profesional alemán estaban en el frente ruso y los altos mandos de las SS dudaban de su fidelidad nazi para emplearlos en la "solución final") aceptaba rebajarse a tocar a un judío, por lo que, para hacer esa labor, se reclutaban a los "capos", prisioneros del propio campo que a cambio de su "trabajo" recibían un trato algo menos horrible e incluso podían soñar con salvar la propia vida...

Saúl (Géza Röhrig, excelente en su papel, actor absolutamente desconocido para mí) es uno de los "capos" y un día encuentra entre el "material bruto" que se va a "procesar" a un niño al que "adopta", tratando de... No doy más datos.

La película es impresionante, oscura, agobiante y le hace a uno imaginar con más viveza el Horror, destilado y químicamente puro. Y todo ello sin excesos innecesarios: los nazis generalmente no aplicaban torturas extras a los condenados, tan sólo los "procesaban" como si fueran basura a eliminar.

Espero que tras leer esta reseña podáis decidir conscientemente si queréis verla o preferís no hacerlo.

Como es habitual en mis comentarios, incluyo varias críticas profesionales:

La de Luis Martínez en El Mundo: "La primera obra maestra"

"... Nemes, en la que es su primera película, huye con una precisión que asusta tanto del melodrama como de la espectacularidad impúdica de la violencia. No estamos, para entendernos, delante de la 'La lista de Schindler'. Tampoco se trata de un pueril ejercicio de estilo. Al revés, se trata de penetrar la sustancia misma del horror hasta alcanzar su más orgánica, fría e incuestionable dureza. Se ve únicamente el palpitar de una odisea a ninguna parte y, detrás, fuera de foco, el ruido de una pesadilla brutal e inmisericorde. Es cine enorme construido desde la intimidad. Es cine que duele, arrasa y, definitivamente, abre los ojos.

En 1989, el debutante Soderbergh ganó la Palma de Oro con 'Sexo, mentiras y cintas de vídeo'. Háganme caso y dejen un hueco e n su agenda. 'Son of Saul' es una cita inaplazable."


Muy completo artículo de Antonio Weinrichter en ABC: "«El hijo de Saúl»: La mirada pasmada"

"Después de ver «El hijo de Saúl», el rostro de Géza Röhrig, un actor húngaro de currículo relativamente corto, ya no nos abandonará de por vida. Interpreta a Saúl, uno de los «sonderkommandos» o «comandos especiales» que los administradores del campo de exterminio de Auschwitz tienen para ejecutar el trabajo cotidiano en una factoría de la muerte: pastorear a los presos hacia las duchas manteniendo la ficción de que sólo van a desinfectarlos, rebuscar entre sus ropas algún objeto valioso… (fundido en negro o elipsis o el recurso formal que prefieran para sugerir lo irrepresentable)… recoger los cuerpos exánimes arrastrándolos por el suelo, llevarlos a incinerar, esparcir las cenizas por el río. Los comandos los formaban judíos que gozaban de algún privilegio en el infierno del campo a cambio de sus servicios; pero su destino final iba a ser el mismo..." 


Comentario de Sergi Sánchez en La Razón:

"... «El hijo de Saúl», en la que el debutante László Nemes, ex colaborador de Béla Tarr, consigue lo imposible; esto es, evitar los clichés sobre el cine de la Solución Final sumergiéndonos en una experiencia inédita gracias al rigor de su puesta en escena. Primo Levi, que fue superviviente de Auschwitz, decía que los «sonderkommandos» eran colaboracionistas, y que no había que confiar en su testimonio porque querían «rehabilitarse a sí mismos a expensas de la verdad». Saúl forma parte de un «sonderkommando», uno de los equipos de judíos y no judíos que, a cambio de unos meses más de vida y un plato de comida extra, conducían a los prisioneros a las cámaras de gas, las limpiaban de cadáveres, los llevaban a los hornos crematorios y tiraban montañas de cenizas al río. La cámara de Nemes se pega a la cara o la espalda de Saúl, y el formato académico de proyección, cuadrado ergo asfixiante, condena a lo que ocurre a su alrededor a un fuera de campo que no lo es del todo. El horror que le rodea está desenfocado o se expresa a través de un espectacular trabajo sonoro. Es decir, la película se desarrolla en el intervalo entre lo visible y lo invisible, un «entre imágenes» que hace aún más insoportable su visionado. Cuando Saúl cree reconocer en uno de los cadáveres a su hijo ilegítimo y se impone como meta enterrarlo bajo el ritual judío, el espectador ya está dentro del campo, vive el caos, el miedo, el absurdo, la crueldad de lo que allí ocurre. La película lo atrapa y no lo deja escapar hasta el final."

Impresionante película, muestra de un muy buen Cine, pero durísimo ... por histórico, Amigos.

Manrique

lunes, 8 de enero de 2018

The disaster artist

The Disaster Artist

The disaster artist no se entiende sino se tiene en cuenta la interpretación de James Franco (Tommy Wiseau). Me explico: hacer una mala, malísima interpretación es tan difícil como hacer una buenísima interpretación. Lo que importa aquí es hacerla a propósito. ¿Qué se consigue? Producir la hilaridad de los espectadores. En el momento del estreno de la película, cuando todo el mundo estaba riéndose a carcajadas, James Franco (Tommy Wiseau) estaba muy serio y asustado, se pregunta si los espectadores han entendido su película. Ni las palmaditas en la espalda de su amigo, colaborador y actor animándole le sacan de su concentración casi de su tristeza.
James Franco ha hecho una adaptación cinematográfica de la novela de Greg Sertero. La novela cuenta su participación en el rodaje de The room en el 2003, considerada una de las peores películas de la historia del Cine. Pero que pasado algún tiempo se convirtió en película de culto. Es decir, ese tipo de películas que hay que ver para poder decir que no se entiende o que es lo mejor que se ha visto, tanto da, con tal de ser original.

¿Cuál es el problema? pues que está llena  de tópicos: persecución de un sueño, retrato de una amistad por encima de los intereses personales y creación artística. ¿No son estos todos los tópicos del cine? Las historias se repiten constantemente, la diferencia reside en el punto de vista y su desarrollo. El desarrollo también es tópico, incluyendo un suicidio poco, muy poco creíble.
Se puede considerar que es una crítica al cine, pero también es un homenaje. Digo esto porque el cine se ha convertido en parte de nuestras vidas. ¿Cuántos directores, muy admirados, nos cuentan, en sus muy aclamadas películas, su propia vida?  Además cada vez que ocurre algo novedoso en sus vidas o va a ocurrir, hacen una película con esa historia. Tommy Wiseau lo hizo en The Room y James Franco lo imita.
James Franco se suele comparar con James Dean, su favorito, y no es para menos, ya que le interpretó en una miniserie en el 2002, imita su naturalidad, su espontaneidad y lo consigue. Por tanto, ha ganado un merecido premio de interpretación; globo de oro al mejor actor 2018.

La película consiguió la concha de oro de la última edición del festival de San Sebastián.


Otros actores:
Dave Franco como Greg Sestero
Seth Rogen como Sandy Schklair
Ary Graynor como Juliette Danielle
John Hutcherson como Philip Haldimas
Jacki Weaver como Carolyn Minott
Alison Brie como Amber
Megan Mullally como Sra. Sestero
Guión: Scott Newstadter y Michael H

Producción y dirección: James Franco.

domingo, 31 de diciembre de 2017

LA HORA 25

Ficha Técnica

Título: La Hora 25 (Ora 25)

Autor: Constantin Virgil Gheorgiu

Año de publicación: 1949

Idioma original: Rumano


Comentario

Constantin Virgil Gheorgiu
El 29 de julio de 2010, bajo el título " Felices vacaciones....con un libro", Manrique nos recomendaba en el Foro leer La Hora 25. "Fue un Best Seller de los años 60 y acaban de reeditarlo" decía, haciendo referencia a los elogiosos comentarios de Teresa, Rogelio y Mariano sobre el libro. Hace poco Manrique volvió a recomendarme su lectura y a hacer algún comentario sobre el libro en el Foro. Acabo de terminarlo y cumplo mi palabra.

La Hora 25 es el momento en el que el hombre libre perderá toda esperanza de sobrevivir, derrotado por la tecnología al servicio del sistema político imperante. Es el tiempo en el que el hombre bueno de Rousseau llegará a su fin, a manos del progreso científico y de la burocracia del aparato administrativo que todo lo controla.

Y de esto trata el libro. La acción  transcurre durante la segunda guerra mundial. Un hombre bueno e inocente, un campesino rumano de nombre Iohann Moritz, incapaz de la más mínima maldad, es acusado falsamente por un policía local de tener origen y religión judíos para que sea internado en un campo de trabajos forzados y poder él tener acceso franco a su mujer, Suzanna Iordan. Y a partir de ahí su vida transcurre, cada vez con mayor dramatismo, en campos de concentración de Hungría y Alemania, donde un científico le cataloga como un ejemplar puro de la raza aria y le transfiere como soldado a las SS. Allí actúa en connivencia con los presos aliados y judíos a los que vigila. Cuando Alemania pierde la guerra, Moritz es nuevamente internado en campos de concentración, esta vez bajo control aliado, americanos, polacos y rusos, acusado de colaboracionismo con los nazis. En total visita 38 campos de concentración  y es acusado de criminal de guerra por 52 países, siempre con cargos falsos de administraciones civiles y militares incapaces de identificar su verdadera situación, como consecuencia de una burocracia administrativa en la que el sistema político y social  es siempre más importante que el individuo. Su sufrimiento, incluso su muerte, no interesan a nadie. Lo que importa es el sistema, sea éste nazi, comunista o liberal capitalista, sea éste cristiano, judío, agnóstico o ateo.

Además de Iohann Moritz, en el libro hay otros tres personajes "decentes" más; Alexandre y Traian Koruga, un sacerdote ortodoxo rumano y su hijo, un novelista e intelectual, que mueren en campos de concentración, y Suzanna Iordan, la fiel y sacrificada mujer de Moritz, maltratada por el poder rumano local y violada  hasta la saciedad por los soldados rusos que invaden Rumanía para su liberación de los nazis rumanos y alemanes.

Todos los demás personajes del libro son "malos".  Son malos los policías rumanos que se aprovechan de los campesinos y colaboran con los nazis. Son malos los húngaros que transfieren trabajadores rumanos presos a Alemania en pago de los servicios recibidos. Son malos los judíos, personajes egoístas donde los haya, que se aprovechan de Moritz en su propio beneficio.  Son malos los alemanes, organizadores de un estado que niega los derechos civiles de las razas consideradas inferiores y persiguen a los judíos. Y son malos los americanos que declaran culpable a la población entera de los países derrotados  y actúan contra ellos con la misma falta de humanidad que ellos emplearon en los momentos que vencían en la guerra.

Hay mucho de autobiográfico en la novela; de hecho, el novelista Traian   Koruga es un "alter ego" del autor Gheorgiu, con quien comparte aspectos importantes de su biografía ( agregado cultural al servicio del cuerpo diplomático rumano, confinamiento en campos de concentración americanos y escritura de una novela titulada La Hora 25). Gheorgiu apoyó al inicio de la guerra a los nazis alemanes, se exilió de Rumanía tras su ocupación por el ejército ruso y fue detenido por los estadounidenses y confinado en un campo de concentración durante dos años. Allí escribió la Hora 25.

La novela es fuerte y cruel en muchos momentos.A mi me será muy difícil olvidarla. Deja un sabor amargo en su lectura, pero merece la pena hacerlo, a lo mejor no como un repaso de la historia del Siglo XX, sino como una advertencia de los peligros de deshumanización de la sociedad y pérdida del valor del individuo frente al sistema social supertecnificado y burocratizado del Siglo XXI.

En 1967, Carlo Ponti produjo una película de nombre La Hora 25 basada en el libro de Gheorgiu. La película fué dirigida por Henry Verneuil, con Anthony Quinn en el papel de Moritz, Virna Lisi en el de Suzanna y Serge Regianni en el de Traian Koruga,

En resumen, un libro que hay que leer.
                                                                                                                             JRL ( 2017-12-30)




domingo, 24 de diciembre de 2017

"¡Qué bello es vivir!" de Capra y el "Cuento de Navidad" de Dickens

Queridos Cinéfilos:

Como hoy es Nochebuena, quiero dejar en este Foro mi felicitación colectiva para todos vosotros y cualquier seguidor que nos lea: 

¡¡OS DESEO UNA MUY FELIZ NAVIDAD Y QUE 2018 SEA UN AÑO PRÓSPERO EN TODOS LOS SENTIDOS, INCLUSO EN EL CINE Y LA LITERATURA, MEJORANDO A SU ANTECESOR!!

Y como no bastan los deseos, facilito un par de "píldoras de la felicidad", para que las toméis cuanto antes mejor y así el agobio por los posibles problemas públicos y privados que tengamos recibirá un rayo de positiva esperanza, medicina elaborada por dos maestros, uno del Cine y otro de la Literatura, Capra y Dickens, sobre los que algo hemos hablado en este Foro, pero poco para sus merecimientos.

Frank Capra es el director de la película que yo escogería para ver en ... mi última Navidad: "¡Qué bello es vivir!" ("It's a Wonderful Life", USA 1946). Si alguien opina que soy un poco cursi con mi elección, prefiero no desvelar lo que yo pienso de él/ella. En este tema soy tan radical como los del procés. 

Aclaro que Capra también realizó otras muchas buenas películas, pero hoy es Nochebuena y sólo destaco esta joya del Cine y medicina del alma.

Por todo ello os aconsejo fervientemente volver a ver, o descubrir semejante maravilla (nada menos que con un 8,2 en Filmaffinity), si es que alguno aún no la conoce, ya que tenéis una excelente oportunidad para ello, o mucho mejor, grabarla esta noche a las 23:35 en La 2, sin anuncios. 

¿Y qué libro elegiría para leer en estos días?. Hay bastantes candidatos, pero no puedo dejar de destacar "Cuento de Navidad" ("A Christmas Carol") de Charles Dickens que nos da una genial lección para tiempos tan materialistas como el presente. De lectura obligada.

Muy buen CINE y LITERATURA para que tengáis una Feliz NAVIDAD, Amigos.

Manrique

viernes, 22 de diciembre de 2017

Libros para leer por la noche

Libros para leer por la noche antes de acostarnos.
Son esas lecturas íntimas que se tienen sin ruidos molestos o que nos preparan para el sueño.
Muy apropiada para estas fechas es: Tres cuentos de Truman Capote en la editorial Anagrama, reúne tres relatos: Un recuerdo navideño, Una navidad y El invitado del día de Acción de Gracias. Recuerdos de la infancia, alguno triste, otro risueño, no hay mucha alegría en ellos pero sí un conformismo inevitable. Habla de aquellas personas que dejaron huella en él y que las recordará siempre. En resumen, relatos de una gran sensibilidad propia de la naturaleza del autor.


Memorias de un cazador de Iván Turguénev, escrito en primera persona, es una colección de relatos de un cazador muy especial, amante de este deporte, por lo que tiene de grandes caminatas, pero también por la caza en sí misma.  Sin embargo, también la caza constituye el auténtico pretexto que le permite ofrecer los encuentros con diferentes personas, tanto en un caserio como en una casa señorial, en un molino, en una taberna, en la caseta   de un guarda forestal o en una feria. Sabe ganarse la confianza de quienes le rodean, y éstos le hablan gustosamente de su pasado y  su presente, y con ello va dando paulatinamente una visión riquísima en imágenes de la vida rural rusa. Abarca también otros temas, el autor se declara contrario al eslavofilismo. El enfrentamiento entre los sentimientos humanos de los siervos y la tiranía de los señores o de los intendentes. Escenas de una cruel burla de la actitud de los terratenientes respecto a la persona de sus siervos, de los castigos corporales a los que sometían a aquellos humildes y oprimidos seres.

Un asunto tenebroso de Honoré de Balzac, es una historia de conspiraciones, traiciones y también lealtad en plena época napoleónica. Dividida en tres partes perfectamente bien delimitadas, con minuciosas descripciones, nos mete de lleno en un mundo del que nadie se libra de sospecha. 

Italo Calvino hace una recopilación de Cuentos fantásticos del siglo XIX en dos tomos en la Editorial Siruela. En la introducción Calvino  nos anuncia que el cuento fantástico es uno de los productos más característicos del siglo XIX y más significativos , pues es el que más nos dice sobre la interioridad del individuo y de la simbología colectiva. Autores muy conocidos, famosos, que han escrito relatos cortos sumamente fascinantes. Edgar Allan Poe, Hans Christian Andersen, Charles Dickens, Iván Turguéniev, Nikolaj Semënovic Leskov, Guy de Maupassant, Robert Louis Stevenson, Henry James, Ruyard Kipling, Herbert George Wells. En el segundo tomo: Jan Potocki, Waler Scott, Honoré de Balzac, Nathaniel Hawthorne, Nikolaj Vaslievic Gógol, Théophile Gautier, Prosper Mérimée.

Siguiendo con cuentos. Javier Marías hace su propia selección llamada Cuentos únicos, también en la Editorial Siruela.  Para Marías, el cuento fantástico o de horror o de fantasmas ha sido una tradicción muy rica en la literatura de lengua inglesa y es el más propicio hallazgo como joya minúscula y única. Este género tiene la capacidad y la virtud de enfrentarse de manera abierta y directa con los grandes temas de la literatura: la soledad, el miedo, el amor , la venganza, la risa, la cobardía, la locura, la muerte, también la guerra, o el combate al menos. Lo que tiene en su contra, sigue diciendo Marías, la acusación que no se le hace explicitamente pero por la que se le pasa factura y se lo rebaja, es justamente la de no ser lo bastante metafórico, lo bastante indirecto, lo bastante sutil. En el fondo se le reprocha su propia y mayor virtud, la de atacar descarnadamente lo que, por otra parte, constituye la materia y esencia de la literatura, o de la más perdurable.

Dicen que los ingleses tienen una curiosa forma de pasar la Navidad y es leyendo cuentos de fantasmas. Para quién tenga tal curiosa tentación, el mejor es el clásico El guardavias y otras historias de fantasmas de Charles Dickens. Son relatos que dejan un sabor agridulce, muy interesantes

Para terminar Los relatos del padre Brown de G.K.Chesterton, un simpático sacerdote católico metido a investigador sin proponérselo, pues siempre se encuentra en el lugar indicado para descubrir un crimen que, por otra parte, pocas veces puede señalar al culpable ya que lo guarda como secreto de confesión. No son las clásicas novelas policiacas sino más bien misterios que el padre Brown resuelve gracias a su agudeza visual y, es que, a veces, las cosas no son lo que aparentan. Se han hecho versiones cinematográficas que no voy a comentar porque no he visto. Como la mayoría de las veces prefiero leer el libro.

Todos estos libros los he leído más de una vez, menos el de Turguénev que lo leí por primera vez este verano y disfruté muchísimo. El de Truman Capote lo estuve leyendo durante años por navidad. El de Balzac lo tengo en una edición de RTV, colección baratísima que editó hace años títulos clásicos. Pues bien, el mío tiene las hojas amarillas y ásperas y la letra pequeñísima sin embargo he vuelto a leerlo recientemente y no lo cambio por uno nuevo. Se puede encontrar en nuevas ediciones.
Los de Italo Calvino o los de Marías son esas historias fantásticas que son posibles y no hay quién se atreva a desmentirlas. Los relatos de Dickens tienen de misterio el propio contexto histórico. Y los de Chesterton son historias que se encuadran en novelas  enigmas.

Feliz navidad y felices lecturas fantásticas.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Un cuarto propio de Virginia Woolf

Un cuarto propio
Virginia Woolf

Un cuarto propio es un largo ensayo sobre Las mujeres y la escritura. Virginia Woolf, de soltera Virginia Stephen, era una mujer culta aunque no fue a la escuela, en la casa de sus padres había una biblioteca que podía rivalizar con la de Oxford, lo cual no quiere decir que no llevara razón al quejarse de que no la dejaran entrar en ésta última por ser mujer. Su padre Leslie Stephen era novelista, historiador, biógrafo y ensayista, Su casa era frecuentada por Alfred Tennyson, Thomas Hardy, Henry James  y Edward Burne-Jones
A la muerte de su padre Virginia y algunos de sus hermanos se vieron obligados a trsladarse a  Boomsbury, un barrio londinense, mucho más modesto del que procedían, Kensington. Allí se organiza un grupo de intelectuales entre los que se encuentra: Bertrand Russell, filósofo, Maynard Keynes, economista; Duncan Grant, Roger Fry o Vanessa, hermana de la escritora, pintores; Clive Bell; historiadores- biógrafos, Lytton Strachen; escritores como la propia Virginia o E.M. Forster. Este grupo, creado en 1907, duró hasta la primera guerra mundial.
Virginia tenía una editorial junto con su marido, Leonard Woolf, Ed. Hogarth Press, y es de suponer que no tenía grandes dificultades para publicar. De manera, que Virginia Woolf fue una privilegiada en muchos sentidos. Pero padecía un grave problema mental. Se ha dicho que era una personalidad bipolar, depresiva o paranoide; en cualquier caso, Virginia Woolf oía voces que la impedían concentrarse (ella decía que se sentía enloquecer) y eso la llevo al suicidio en 1941, ahogándose en el rio Ouse. Dejo una carta de despedida dirigida a su marido en la que le explica su decisión, le da las gracias por su bondad y por los años felices que vivieron juntos y cree que él va a escribir mejor sin ella. Es una carta muy emotiva.


  
El suicidio siempre rondó por su cabeza y se manifestó en algunos de sus personajes de ficción: Clarissa Dalloway, Septimus Smith o Peter Walhs. El sueño que tiene Peter en el parque es un deseo de muerte, de paz infinita, casi placentero. Septimus es un excombatiente de la primera guerra mundial y ve o cree ver a su amigo Evans, al que vio morir en  dicha guerra, esto le trastorna tanto que acaba suicidándose al final de la novela (La señora Dalloway) justamente cuando Clarissa parece que se siente más abstraída, más destruida por sus pensamientos. También en Las olas, Bernard, el más lúcido de los personajes, cierra su monólogo final, y con él el libro, al encuentro de la muerte.


Además escribió numerosos ensayos, artículos, crítica literaria y un diario.
En la primera página de Un cuarto propio, Virginia se plantea cuál es el enfoque que quiere dar a su discurso: Las mujeres y lo que parecen o las mujeres y las novelas que escriben o las mujeres y las novelas que se escriben sobre ellas o esas tres cosas inextricablemente mezcladas. Pero Virginia advierte la complejidad de la tarea que se ha impuesto, la dificultad de llegar a una conclusión. Por tanto: Sólo puedo ofrecerles una opinión sobre un tema menor: para escribir  novelas, una mujer debe tener dinero y un cuarto propio; y eso, como ustedes verán, deja sin resolver el magno problema de la verdadera naturaleza de la mujer y la verdadera naturaleza de la novela.
 Virginia se mete así, en la discriminación por ser mujer y escritora a lo largo de la historia. Pero, muy resumida y obviando el mundo hispano. María Zayas (1590-1661), Sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695) o Ana Mª Caro Mallén (1590-1610) son las tres grandes escritoras del siglo de oro, dos españolas y una mexicana, que Virginia ignora.
Sin embargo el mundo anglosajón lo conoce bastante bien y todas las escritoras que la han precedido en el siglo XIX, como Jane Austen, Georges Eliot o las hermanas Brontë, que nos dejaron magnificas novelas que retratan una época en la que se empieza a llamar la atención sobre el papel de la mujer en la sociedad.
Hasta finales del siglo XVIII, Virginia encuentra un vacío de mujeres intelectuales. Otra vez habría que recordarle a Virginia, la existencia de una gran intelectual, esta vez francesa, Madame de Staël (1766-1817) y su autografía Diez años de destierro.

Me pregunto cómo pudo pasar de largo ante las grandes novelas del siglo XIX: Ana Karenina, Madame Bovary o La Regenta. Pero ¿es que no conocía Retrato de una dama de Henry James?
En otro capítulo se pregunta qué hubiera pasado si Shakespeare hubiera tenido una hermana, y le pone nombre, Judith. Concluye Virginia: imposible que una mujer (en el siglo XVI) con el talento de Shakespeare hubiera escrito dramas y se hubiera dedicado al teatro.
El colmo de la originalidad es el último capítulo en el que se inventa una clasificación de hombres y mujeres curiosa.  Escribe Virginia: La mente es un órgano muy misterioso, esto es una obviedad. Más adelante divide el cerebro en dos partes: lado masculino y lado femenino y escribe: Si mi teoría de los dos lados de la mente no es un error, lo masculino acaba tomando conciencia de sí mismo: vale decir, los hombres ya no escriben sino con el lado viril de su cerebro. La mujer que los lee comete una equivocación, porque inevitablemente busca algo que no hallará.  Es fatal ser un hombre o una mujer pura y simplemente; hay que ser viril-mujeril o mujer-viril. Es mucho más sencillo hablar de distintas sensibilidades que es, en definitiva, de lo se trata, para no acabar cayendo en una discriminación innecesaria.
Por otra parte, Un cuarto propio no es un largo lamento de lo desgraciadas que han sido las mujeres. En las últimas páginas escribe: Las mujeres son duras con las mujeres. A las mujeres las mujeres les desagradan. Las mujeres, ¿pero no están hartas ustedes de esa palabra? Les aseguro que yo lo estoy. Convengamos, entonces, que una conferencia leída por una mujer a mujeres debe acabar de un modo particularmente desagradable. No hay que engañarse, Virginia estaba encantada con escribir dicho ensayo sobre las mujeres que le permitía lanzar críticas soterradas contra los hombres (menos Shakespeare desde luego), contra la sociedad, cualquier sociedad y espera que el futuro sea más prometedor para la mujer si nos damos la oportunidad a nosotras mismas.
Prefiero destacar de Virginia sus libros de ficción, no siempre son novelas, algunos parecen poemas en prosa, como Las olas, pero en las que demuestra una gran maestría es en el manejo del monologo interior. En Al faro, narra el antes y el después de una familia truncada por la primera guerra mundial. Orlando es una biografía fantástica, tiene un buen comienzo pero divaga demasiado.

Entre el día 5 y hasta el 26 de diciembre, en el Pavón teatro Kamikaze se  representa Una habitación propia de Virginia Woolf, dirección de María Ruiz e interpretación de Clara Sanchís.  Imagino que la dificultad de llevar estas ideas a escena se va a quedar en algo bastante alejado del estudio original.
En cualquier caso, sugiero leer  el libro de Virginia antes de ir a ver el montaje teatral.
Por último: ¿Conocía Virginia Woolf un poema de Sor Juana Inés de la Cruz, titulado Hombres Necios?

domingo, 3 de diciembre de 2017

Por qué no voy a ver "Asesinato en el Orient Express" (2017), dirigida por Kenneth Branagh



Cartel de la versión de Branagh
Por la presente, queridos Cinéfilos, puedo prometer y prometo, por la memoria de los Hermanos Lumière, que no pienso ver en pantalla grande, ni pequeña, la nueva versión de "Asesinato en el Orient Express" dirigida por mi antiguamente muy admirado Kenneth Branagh (del que me entusiasmaron, fundamentalmente, "Mucho ruido y pocas nueces", "Los amigos de Peter", "Enrique V" e, incluso, "Frankenstein, de Mary Shelley"; debo aclarar que no llegué a ver "En lo más crudo del crudo invierno", que creo era muy buena), que también la protagoniza actuando en el papel de Hercule Poirot (os recuerdo que Agatha Christie siempre describía a Poirot como "el hombrecillo con cabeza en forma de huevo", vamos, la pura imagen de Kenneth).  

La pregunta inmediata sería: ¿cómo Branagh ha cometido el inmenso error de meterse a realizar esta nueva versión de dicha famosa novela de Agatha Christie existiendo ya una excelente rodada por el gran Sidney Lumet en 1974 con un inigualable reparto (Albert Finney como un magnífico Poirot, Lauren Bacall, Sean Connery, Vanessa Redgrave, Jacqueline Bisset, Richard Widmark, Sir John Gielgud, Anthony Perkins, Michael York, Wendy Hiller y nada menos que Ingrid Bergman, que ganó un Oscar por su papel secundario en esa película). 

Como no he visto el citado "remake", no puedo juzgarlo pero me quedo con el veredicto del crítico Oti R. Marchante en ABC: "...¿Qué le añade esta versión Branagh a la de Lumet?, pues tecnología, presunciones de cámara y algo de intención (no muy buena) al personaje de Hércules Poirot que él mismo interpreta y que aquí está más preocupado por lucir bonito que de comérselo con una buena salsa provenzal. Le pega preámbulos, exteriores y tren bala a lo que debiera ser una función de interiores, un texto lleno de sutilezas y unas interpretaciones majestuosas (aquel elenco, con Finney, Bacall, Bergman, Connery, Perkins, Bisset…)..."



Cartel de la versión de Sidney Lumet (1974)
Pero es que, además, Branagh reincide en este tipo de error, que no es nuevo en su carrera, en 2007 cometió una blasfemia aún mayor, para mi gusto:  ¡¡Se atrevió a rodar una nueva versión de la mítica "La huella", de Mankiewicz!!. Del resultado ya opinó José Ramón en este Foro http://elforodemanrique.blogspot.com.es/2007/10/la-huella-2007_28.html , yo me negué a verla, ni siquiera cuando la dieron en TV, como ahora hago con la presente.
   
Otro agravante: ya en 1996 el ensoberbecido Branagh se metió en el berenjenal de rodar "su" versión de "Hamlet", con la consabida y habitual manía "moderna", absolutamente gratuita y distorsionante, de cambiar la época de la acción a principios del siglo XIX y desplegar una infinita exhibición de "juegos artificiales", vamos, parecía una opereta vienesa de Baz Luhrmann, sin la mínima consistencia teatral. Y encima osó sacar a "mi chica", Julie Christie, como la reina viuda Gertrudis, ¡madre! de Hamlet. Imperdonable, por mi parte.


Reparto 1974. Imbatible.
Guillermo: ¡¡El soponcio que te llevarías si tuvieras la desgracia de ver lo que hizo con tu obra maestra!!. Claro que ya deberías estar acostumbrado de los desmadres de autoproclamados "genios", que en este modesto Foro hemos denunciado repetidamente, así:
Y termino parafraseando para el caso de  "Asesinato en el Orient Express" un brevísimo y envenenadísimo (genial) comentario de Susana en este Foro cuando comparó dos versiones cinematográficas "Ana Karenina" http://elforodemanrique.blogspot.com.es/2013/04/anna-karenina-bernard-rose-1997-vs-joe.html



Este sí es el Poirot de Agatha Christie
Este no es el Poirot de Agatha Christie















Me temo que esta vez no va de buen Cine, Amigos.

Manrique 




viernes, 1 de diciembre de 2017

Escritores catalanes nacidos en Barcelona, 2

Escritores catalanes nacidos en Barcelona. 2
Esther Tusquets, Félix de Azúa, Juan Goytisolo o Mercedes Salisachs. Para estos escritores Barcelona ya no es la protagonista indiscutible de sus libros sino que se queda en un segundo plano constituyendo un telón de fondo más o menos necesario.

Esther Tusquets
1936-2014
Pertenece Tusquets a una generación entre los sesenta y los setenta del siglo XX. Por tanto ya muy alejada de Ana Mª Matute.
El contexto en el que aparece Esther Tusquets es español y catalán, impregnada de  influencias exteriores. Influencia de Joyce, en el cultivo del monólogo interior: directo e indirecto. Influencia de Kafka: el mundo laberíntico que nos atrapa. Proust: en el manejo del tiempo, fragmentación de éste: no sabemos si estamos en presente o pasado. Huxley: distintos niveles de narración: entrecruzamientos y paralelismos. La literatura no solo es contar.
Es un momento de renovación novelística: lo que se llamó experimental y la novela por excelencia, de este género experimental, es Tiempo de silencio de Martin Santos (1924-1964), ubicada en Madrid 1961, la novela más importante de los años sesenta, imprescindible leerla para cualquier español. Lástima que este escritor falleciera tan joven en un accidente de automóvil.
Otros escritores también experimentan: Delibes: La parábola del náufrago. Torrente Ballester: La saga y fuga de J.B.
A partir de los sesenta se comienza a hablar en España de literatura de mujeres. Escritoras que intentan novelar desde su condición de mujer y plantean rasgos comunes.
Una serie de características las define: búsqueda de su identidad a través de la literatura, ejercen actividades culturales más o menos de crítica literaria (Esther fue directora de la editorial Lumen). Son mujeres que no han vivido la guerra civil y con un nivel cultural alto, son universitarias. Destacan por su sensibilidad: no se trata de hablar contra la mujer sino desde la perspectiva de mujer. La sexualidad es tratada de forma compleja y sutil. La mujer narradora pasa a ser cronista de su propia vida y se esfuerza por encontrar su identidad.
Lo que aporta la mujer en la mitad del siglo XX, es una nueva temática, un lenguaje de monólogo interior (más contemplativo que activo) y el recurso a la memoria como una forma narrativa  para pasar del pasado al presente rápidamente. Requiere una atención al leerla extraordinaria.
El uso de la primera persona no debe confundirse con una autobiografía.
La capacidad de recoger por escrito el fluir de la conciencia es dificilísimo para un escritor.
Esther Tusquets publica su primera novela El mismo mar de todos los veranos en 1978, con 42 años, por lo tanto se trata de una novela de madurez. Seguirá El amor es un  juego solitario en el 79 y Varada tras el último naufragio en el 80, las tres constituyen una trilogía.
Tusquets presenta una mujer distinta a la mujer de Carmen Laforet, Ana Mª Matute o Merced Rodoreda, una mujer que lucha por llegar a conseguir una madurez que no signifique ni sumisión ni  renuncia. Ofrece una crítica social, con un lenguaje distinto mucho más agresivo: burguesía catalana que ella intenta suplantar.
Desafío a la iglesia y sus valores: judeo-cristianos.
Denuncia fuerte a la condición de mujer a través de varias generaciones. Utiliza comparaciones e imágenes revelando la relatividad de todo.
El mundo fantástico, el de los sueños, es para ella, el auténtico. Los ambientes reales son escasos, la mayoría son interiores.
El tema principal es el de la soledad, desde el cual la escritora reconoce como la raíz de todos sus problemas.
Este mundo que crea Esther Tusquets tiene una gran influencia de Marcel Proust (construir mundos desde el interior) y también de Virginia Woolf (pozos de sombra). Y, por supuesto, Tiempo de silencio de Martin Santos y Volverás a región de Juan Benet.
Dice Esther Tusquets: “Mi pasión es la escritura”.
Las dos características de  los relatos modernos: la reconstrucción subjetiva del tiempo histórico y la tendencia  a lo poemático, las encontramos en Tusquets. Si tuviéramos que clasificarlo sería  la novela de la condición humana, porque, lo que plantea de fondo, es la soledad del ser humano: nacemos y morimos solos. Este es el tema fundamental de sus novelas.

La mujer narradora de El mismo mar de todos los veranos, de la que no sabemos su nombre, de cincuenta años, rememora su vida afectiva, la de los últimos treinta años, al llegar a la vieja casa de sus padres, donde se encuentra  a sí misma. “¿He vivido?” Se pregunta Con este arranque espectacular de descripciones fascinantes, nos sumerge en un ambiente agobiante. Sus sueños de adolescente en la capilla de las monjas, las flores blancas y el significado que, muchos años después habrían de tener, tan diferente. El abandono de Jorge, su primer amor que la hizo sentirse como Ariadne en la isla de Nexos. El matrimonio con Julio, las infidelidades de éste, los perdones cargados de rosas rojas, aunque él no lo sabe que NO son sus favoritas, que son los nardos. Su alejamiento tanto de su madre, diosa Atenea, como de su hija, Guiomar, ambas se permiten darle consejos y tratarla como a una niña. Encontrará en Clara un consuelo…
En el trasfondo está la sociedad burguesa catalana con sus aciertos y sus errores. El Liceo, palacio emblemático de dicha sociedad. La playa, la casita de la abuela, los paseos en barca y el MAR como sinónimo de libertad.
La familia es opresión, fingimiento, protección incomprendida, cobardía del padre y la malicia resentida de la Generala, su madre. Sofía, su cuidadora, confidente, amiga, más maternal que su propia madre y víctima de ésta.
Todo esto en una prosa fluida, en ocasiones agotadora,  que sólo al final se comprenden algunos enigmas. Sin embargo esta prosa nos seduce y nos conmueve.

Las dos siguientes novelas de la trilogía son igual de fascinantes pero con importantes diferencias. Si en la primera, esta mujer, empatiza con nosotros, en la segunda parte, ya no tanto. Vemos sus debilidades y sus contradicciones, que apuntaban ya en la primera parte, se equivocaba y se volvía a equivocar. Pero así somos los humanos, seres que nos equivocamos constantemente, sabiendo que nos equivocamos y no sabemos salir de ese enredo.

La primera vez que leí a Tusquets fue en 1979. Después en el 2011 y recientemente para escribir esta reseña. Creo que sigue de plena actualidad. La protagonista es un personaje con identidad propia, no representa ningún prototipo de mujer ni de la mitad del siglo XX ni de la época actual.
Tusquets no escribe sólo para mujeres sino también para los hombres. Tampoco deben pensar éstos que leyéndola se van a acercar a la psicología femenina. No se trata de poner etiquetas.  Se trata de literatura en estado puro. Decía antes, la literatura no es sólo contar y añado: la literatura es también plantear problemas, enigmas, no resolverlos. Es poner el dedo en la llaga. Poner el punto de vista en aquello, en lo que algunos, no habíamos reparado.
Hoy en día creo que hay que alejarse de esa etiqueta de literatura de mujeres. Se trata de literatura para todos