sábado, 31 de enero de 2015

Los pollos también cuentan de izquierda a derecha

El artículo publicado en El País de ayer acerca de unos científicos italianos que han conseguido demostrar la afirmación que da título a este comentario,  me ha provocado unas reflexiones que necesito compartir.

En primer lugar, el solo hecho de que unas personas serias, como se supone que son los autores de la investigación, se planteen siquiera este problema me parece esperanzador. Cuando creíamos que los recortes –que no ajustes- presupuestarios en los países del sur de Europa habían conseguido cargarse la imaginación y las ganas de investigar de nuestros científicos, vemos que nuestros vecinos no han tirado la toalla, y siguen planteándose temas de investigación relacionados con la ciencia pura.

No creo que el objeto del estudio pueda dar beneficios prácticos a corto plazo,  por lo que ninguna empresa farmacéutica o informática estaría dispuesta a financiarlo. Una prueba más de la necesidad de mantener bajo control público aspectos tan estratégicos como la investigación básica. Y digo esto sin ironía ninguna, sino con envidia de la imaginación que siguen demostrado los italianos. Pero estoy convencido de que abre un nuevo campo apasionante sobre la relación entre las matemáticas y la mente, aunque como en este caso sea la mente animal, no la humana.

Me asombra no sólo que a alguien se le haya presentado la duda de si los pollos cuentan o no, sino de que también le preocupe saber cómo cuentan. Observando la naturaleza se han planteado dudas de consecuencias trascendentales, como por qué se caían las manzanas (Newton y su ley de gravitación universal) o por qué los pinzones de las Islas Galápago eran diferentes entre una isla y otra (Darwin y la teoría de la evolución). Sólo el hecho de hacerse una pregunta como estas, que a nadie se le había ocurrido antes, demuestra la inteligencia y la mente abierta de algunos científicos.

Y más apasionante todavía me parece el método elegido para demostrar su tesis de que los pollos cuentan de izquierda a derecha, como la mayoría de la humanidad. Lo de que los pollitos de tres días, después de  aprender a asociar la comida con un símbolo formado por cinco puntos negros, la buscan automáticamente hacia la izquierda si se les presentan ocho puntos, y a la derecha si el símbolo que ven es de dos puntos, demuestra claramente que no sólo son –de alguna manera- capaces de contar y de distinguir el concepto “dos” del concepto “cinco” o del “ocho”, sino que suponen que el cinco está situado a la derecha del dos y a la izquierda del ocho. Esto demuestra algo que todos intuíamos, pero que no sabíamos cómo comprobar: los pollitos pueden ser, en algunos aspectos, más inteligentes que algunos concejales gaditanos.

Lo digo porque en Cádiz hay unas cuantas calles que se numeran de derecha a izquierda,  con lo que un pollito, por muy inteligente que fuera, jamás encontraría el camino al gallinero.

Corazones de acero

Corazones de acero
Fury

2014

Director y guión: David Aye
Interpretes:
Brad Pitt (sargento Don Collier, conocido como Wardaddy)
Logar Lorman (Norman)
Michael Peña
Jason Isaacs
Jon Bernthae

El sargento Don Collier ejerce el liderazgo de un grupo de combatientes destinados en un tanque (Sherman M4A3E8), en los últimos meses de la 2ª guerra mundial. El pequeñísimo espacio en el que se tienen que mover, los distintos caracteres, la lucha por la vida y el miedo a la muerte, les hará ir hacía un sacrificio impuesto por ellos mismos.
Al final, el azar o Dios dirá la última palabra.

El sargento Wardaddy tiene un reto: enseñar a matar a un inexperto. Pero  Wardaddy no tiene mucho tiempo. La necesidad es evidente, la vida de todos está en juego.
El entendimiento entre Wardaddy y Norman es uno de los pilares en los que se desarrolla esta película.

Los demás personajes que componen el grupo son variopintos: un hispano, un macarra y un predicador. Todos conocen al sargento desde hace tiempo y van donde él diga.

Una vez leí que las dos preocupaciones de los americanos son Dios y la violencia. Bien, pues una vez más se cumple esta verdad.
¿Por qué en España nadie habla de Dios? ¿De qué tenemos miedo? Ni siquiera para ver y escuchar lo que se dice en esta película, nuestros críticos se atreven con este tema.

Estos hombres están en una situación límite, el entendimiento del grupo es fundamental para sobrevivir. Desde este punto de vista, la película tiene otra lectura: el trabajo en equipo.

Estéticamente la película se puede resumir en una palabra: marrón. Marrón es el barro, marrón es el uniforme de los soldados, el cielo se vuelve gris, pero casi se confunde con la tierra, porque es un gris sucio. Todo adquiere una tonalidad desvaída, que trasmite amargura. No quiere decir que no se vea el Sol o que el cielo no aparezca azul, pero en tan breve tiempo que todavía se intensifica más  el contraste, apareciendo la lucha, el dolor y el sufrimiento.

Es una película dura, muy dura, los hombres sienten que tienen que prepararse para morir. Entonces, les viene a la mente aquello que tienen en lo más hondo de su ser: algunos versículos de la Biblia.

Hay una escena especialmente dramática: 
se desarrolla dentro de una casa alemana entre el comando del tanque y las dos mujeres que la ocupan:
La posible violación de la más joven
La otra mujer friendo los huevos que le ha dado el sargento para que coman todos, incluyendo las mujeres.
Wardaddy lavándose y afeitándose en la misma mesa del comedor.
El descubrimiento de la espalda del sargento llena de cicatrices, posiblemente secuelas de una s quemaduras.
El piano, como si de un paréntesis de la guerra se tratara, Norman toca y la joven canta. Después ambos se irán al dormitorio…
Cuando están comiendo aparecen el resto del comando, mostrándose groseros, violentos, exigiendo comer y sexo. La autoridad del sargento se impondrá en una escena llena de tensión.
Y, como colofón un bombardeo alemán destruirá la casa matando a las dos mujeres.
Solo por esta escena merece la pena la película.



Qué más puedo decir de este magnífico guión, sino que lo guardaré entre mis favoritos.


“La puta enamorada” de Chema Cardeña en el Teatro Fernán Gómez de Madrid: Velázquez pinta su “Venus del espejo”



Queridos Cinéfilos:

En 1611 nació en Madrid María Inés Calderón, que debutó en un corral de comedias en 1627 y casi de inmediato fue "elevada" a la categoría de amante de Felipe IV, al mismo tiempo que se convertía en la más famosa actriz española del siglo XVII, conocida como La Calderona. 

Históricamente tiene la relevancia de haber dado a luz en 1629 al más famoso bastardo del Rey, Juan José de Austria, que inmediatamente de nacer fue separado de su madre, reconocido por su padre y educado como correspondía a un príncipe ilegítimo, pero un "Austria", y que, con el tiempo, jugó un muy importante papel en la decadente España de esa centuria y hasta podría haber sido una alternativa a su hermanastro y legítimo heredero, el pésimamente dotado futuro Carlos II "el Hechizado"... pero Juan José de Austria murió en 1679, posiblemente envenenado.

Volviendo a su madre: Parece ser que cuando el Rey empezó a perder interés por María Calderón, ella fue amante un tiempo del yerno del Conde-Duque de Olivares, que había enviudado de la hija de éste, el hombre más poderoso del Reino, pero esa relación cayó mal en la Corte y se ordenó que María Calderón entrase en un convento de clausura en Valfermoso de las Monjas en 1642, donde murió sólo cuatro años después.

Tras esta larga pero, espero, útil introducción histórica (que yo no conocía hasta esta semana) entramos en la obra ya con un adecuado marco: 

He ido a ver en el Teatro Fernán Gómez (Centro Cultural de la Villa) “La puta enamorada” de Chema Cardeña (autor para mí previamente desconocido), obra que ganó en 1999 el Premio "Max Aub" de Teatro de la Generalitat Valenciana y que el año pasado ha sido repuesta en un montaje que ha recorrido parte de España, participó en el Festival de Almagro y ahora está en Madrid. 

Su tema, muy brevemente, es:

Por orden del Rey, el pintor de la Corte, Velázquez, recibe la orden de realizar un retrato de la amante real, La Calderona, lo que el Maestro considera casi un insulto por no tener ella categoría social. Por otra parte, la actriz, de gran carácter, se ofende a su vez.por lo que el proceso del cuadro se complica, más aún cuando se supone que la Reina, celosa, parece que le ha encargado al pintor que, de alguna manera, actúe para desacreditar a su rival. Además, algunos opinan que la Reina puede sentir "atracción" por Velázquez... 

El caso es que las cosas evolucionan y el Maestro acaba convenciendo a La Calderona para que le sirva de modelo de su único desnudo conocido, "La Venus del espejo"... El resto, si queréis saberlo deberéis ir al teatro.

El texto de la obra es notable, bien construido en un castellano arcaizante pero perfectamente inteligible y con algunos parlamentos buenos, aunque, para mi gusto, le falta una, diría yo, "integración" de todos los temas e ideas que se manejan para haberle dado una nota más alta. 

En algún aspecto, me ha recordado una excelente obra de Alejandro Casona "El caballero de las espuelas de oro", que se desarrollaba exactamente en esa época y que tiene un segundo acto, creo recordar, en una noche que pasa (sólo hablando, no malpenséis) Quevedo, que es el protagonista, con una prostituta, con un fondo de tema de rabiosa actualidad ahora: la corrupción que ya gangrenaba a la clase gobernante de España en el siglo XVII. No os la perdáis si alguna vez tenéis la oportunidad de verla.

En “La puta enamorada”sólo hay tres personajes, los dos citados (representados notablemente por Eva Marciel y Federico Aguado) y el criado de La Calderona (muy bien Javier Collado, hijo de María José Goyanes, en ese papel; hace tres meses le vi de protagonista en el mismo teatro en "Calígula", de Albert Camus, que no os comenté porque la vi exactamente en su función de despedida, no porque no mereciera comentarla, que fue muy buena).

Me ha gustado la dirección de Jesús Castejón, el astuto montaje y la muy atrayente escenografía, resultando una obra muy digna y agradable de ver, todo ello en el teatro más cómodo y de mejor visibilidad que hay en Madrid, y a precio muy comedido por ser de propiedad municipal. 

Os animo a ir a ver esta obra, pero tendría que ser en estos dos días, ya que el domingo se despiden.

Vídeo del estreno en el Festival de Almagro:


“El desnudo de Venus”, crítica de Javier Vallejo en El País:

Comentario y antecedentes por Julio Bravo en ABC:

Referencia histórica en ARTEHISTORIA:
http://www.artehistoria.com/v2/personajes/10457.htm

Buen Teatro, Amigos.


Manrique

lunes, 19 de enero de 2015

Birdman or (The Unexpected Virtue of Ignorance)

¿Quién puede más, un león o una boa? ¿El FBI (léase fébéi) o la Guardia Civil? Este tipo de discusiones eran frecuentes en mi barrio cuando yo tenia siete u ocho años, admitian  matices inesperados e incluso a veces podían poner en riesgo amistades de toda la vida.


Ahora bien, ¿quien puede más Superman o Ionesco, Spiderman o Pirandello, Batman o Jardiel Poncela? Ahí está la cuestión. ¿La Cultura o la cultura de consumo? Cuidado con las respuestas precipitadas.


La película nos muestra unos personajes del mundo de la interpretación que intentan poner en marcha una obra de teatro en Broadway.  Como corresponde a su carácter arquetípico estos personajes tienen un ego inflamado, un individualismo total y unas vidas desestructuradas como consecuencia natural de las dos premisas anteriores.

El punto fuerte de la película, a mi juicio, es la originalidad, tanto en su temática como en la forma de desarrollarla. Un ritmo ágil ayudado por una música viva del batería Antonio Sánchez hace que el espectador no se aburra. Definitivamente el productor y el director han corrido riesgos con esta película pero han superado la prueba. Bravo por  el director Alejandro González Iñárritu


El punto débil es que los personajes, especialmente el que interpreta Edward Norton tienen unos caracteres excesivamente marcados que les resta profundidad sicológica y les llevan al borde de la credibilidad. Claro que probablemente yo hubiera dicho lo mismo de Antígona o de Edipo Rey si hubiera nacido en tiempos de Sófocles, además ¿ cual es la profundidad sicológica de Spiderman?


Por último incluyo una imágen de mi querido amigo Dilbert que parece que cuestiona los puntos de vista del director.

lunes, 12 de enero de 2015

Anita Ekberg

Ha muerto Anita Ekberg  y me parece un buen momento para recordar La dolce vita
Película de Fellini de 1960 en la que retrata a la sociedad romana, haciendo desfilar a una serie de personajes interconectados entre sí con Marcello, un periodista, vividor y mujeriego.
Han pasado más de cincuenta años y la película se ve con interés creciente ya que cuantiosos temas no han desaparecido o incluso han aumentado; por ejemplo los paparacci, las divas, los celos, las depresiones…
¿Tiene la ciudad una influencia decisiva en el comportamiento de la gente? Esta pregunta es la que el director se ha hecho y ha intentado responder sacando imágenes para que los espectadores juzguen si es así o estaba equivocado.
La película tiene además una estética única: la cámara se mueve de arriba abajo o de abajo arriba, para ir despejando poco a poco la historia, es decir la cámara narra magníficamente.
El trabajo de interpretación de Marcello Mastronianni se basa en expresar lo que va pensando que, a fin de cuentas, es lo que piensa el espectador o casi.
Las mujeres de la película parecen hechas para el amor exclusivamente, algunas más sensuales que otras, por ejemplo Elisa, rica y caprichosa, otra, Emma, encarna a la eterna celosa, quejosa y pesada, Silvia, sueca, baila divinamente,  excéntrica y maravillosa, por lo menos es lo que piensa Marcello. Las actrices encarnan estupendamente sus papeles.
Anita Ekberg como Silvia, Anouk Aimée es la rica y sofisticada amiga de Marcello e Ivonne Furneaux como Emma.

Roma también es una ciudad de “milagros” y es frecuente o por lo menos posible que en cualquier momento aparezcan unos niños diciendo que ven a la Virgen: periodistas, fotógrafos, cámaras de TV y curiosos hacen presencia en un descampado donde los niños les hacen ir de un lugar a otro corriendo, exigiendo que construyan un santuario, porque así lo desea la Virgen. No tendría más importancia sino acabara en tragedia, al ser atropellada una mujer en medio de todo el tumulto.
¿En qué otro lugar se puede ver trasladar una imagen por un helicóptero? Seguramente e muy pocas. Sin embargo en Roma no sorprende a nadie.
Roma también es una ciudad de cabarets con actuaciones sorprendentes, a donde los pueblerinos van para pasar una noche “loca” haciendo extravagancias,  gastando por encima de sus posibilidades y volviendo a su pueblo natal un tanto avergonzados.
Steiner (Alain Cuny) es el músico, amigo de Marcello, encarna el tipo de familia unida y feliz, que, incomprensiblemente, acaba matando a sus dos hijos de corta edad y suicidándose. Este hecho dejará una huella profunda en Marcello que se volverá mucho más frívolo e insensible.
Una frase de un aristócrata resume esta clase: “Mi familia celebra fiestas…”
El castillo a las afueras de Roma da idea de ese batiburrillo de personajes que sólo en una ciudad como Roma se pueden encontrar. De una forma lamentable, Marcello asiste al desprecio que la joven rica y
sofisticada le dedica mientras que se deja acariciar por un nuevo amante.
Water Santasso encarna a Paparazzo, el fotógrafo de noticias amigo de Marcello, que dará lugar a generalizar el nombre de paparazzi a todos aquellos fotógrafos ávidos de noticias sensacionalistas.

Resumiendo son multitud de historias contadas con maestría, es decir pocos detalles que dicen mucho.  



martes, 6 de enero de 2015

Mr. Turner

Una de mis meteduras de pata favoritas es la creación de expectativas para consumo interno. Le pasa a mucha gente, pero no es disculpa.
La película está bien realizada, con un cuidado exquisito de la ambientación y un juego de cámara que reproduce la mirada del pintor. Para mi gusto resulta un poco falta de luz, aunque a lo mejor no para un público británico acostumbrado a las brumas. Los actores impecables, como nos tiene acostumbrados el cine inglés.
No me puedo sustraer a las comparaciones, aunque sea otro error. ¿Similar a "La joven de la perla" ? Si, creo que se le puede hacer este elogio en cuanto a la recreación histótica y ambiental, sin embargo muy alejada en cuanto a la penetración psicológica en los personajes.
A mi juicio la película resulta lenta, y no tanto porque el tema no dé para un thriller, sino porque se centra excesivamente, en la vida personal de Turner y en su tosca vida sentimental, si es que se puede llamar así a la forma de Turner de relacionarse con las mujeres.

Retomando el tema de las expectativas, he de decir que esperaba más de la visión artística de Turner y su relación con la pintura de su tiempo. Turner fue un pintor prolífico, presumía de imitar hasta la superación a cualquier pintor, cultivó prácticamente todos los géneros de la pintura, sin embargo nada de esto se ve en la película, en la que aparece como un pintor de marinas y de tormentas, que es solo una parte de la personalidad de este genial pintor.

martes, 30 de diciembre de 2014

Andrei Tarkovski y su testamento: “Sacrificio” (“Offret”, Suecia 1986), obra profunda y obligatoria para Cinéfilos.



Queridos Cinéfilos: 


Entre los grandes directores reconocidos universalmente, en los ambientes del Gran CINE, hay un nombre que es muy poco conocido en España, Andrei Tarkovski, lo que opino que se puede deber a que:

Toda su producción (desarrollada entre 1960 y 1986: únicamente siete películas, mas un documental para la RAI y su “opera prima”, un mediometraje que le sirvió como trabajo de fin de carrera, más detalles en http://www.blogdecine.com/directores/la-pasion-de-andrei-tarkovski ) se rodó en la URSS, salvo su última película, “Sacrificio”, que lo fue en Suecia en el año de su muerte (estando ya de facto desahuciado por un cáncer, de ahí que esta película se considere su testamento, por otra parte, bastante concorde por su tema) lo que hizo que si alguna se estrenaba en España lo fuera únicamente en circuidos alternativos. 

Tarkovski es la antítesis de un autor “comercial”, lo que ocurre es que ya cuando ves por primera vez una película suya (en mi caso sólo conozco “Sacrificio”) sientes el pálpito de que estás ante una obra maestra. Yo tuve la primera referencia suya en una emisión del programa “¡Qué grande es el Cine!”, presentado por José Luis Garci, en TVE2 hace 15 o 20 años, en la que medio vi el comienzo de la película, que la emitían muy tarde y, por mi falta de referencia previa, no estaba grabándola. A pesar de descubrirla sólo muy parcialmente con tan corta muestra, quedé impactado (recuerdo especialmente una escena con unas hojas caídas en un tembloroso charco mientras se oían, sin verlos, pasar en vuelo rasante unos aviones de combate cual Jinetes del Apocalipsis nuclear que se desataba…), decidiendo de inmediato que aquello había que conseguirlo. N años después, hace cuatro o cinco, compré el DVD de “Sacrificio” un viernes con la oferta, generalmente de películas muy buenas, que ofrecía el desaparecido diario “Público”, la vi tranquilamente y pude tener una opinión propia. 

 Una vez hace años y comentando “Retorno a Brideshead”, utilicé la comparación entre “Varitas de merluza o nécoras de Pontedeume” para contraponer una película hasta atrayente pero nulamente profunda contra otra difícil de apreciar pero de un delicadísimo sabor…. siempre que se haya sido capaz de acceder a él. Y para dicha conquista es necesaria una determinada experiencia y, vamos a decirlo sin miedo ni pudor, Cultura, lo que está hoy en día al alcance de una gran cantidad de conciudadanos siempre que hayan tenido el interés y estén dispuestos a realizar el esfuerzo personal imprescindible para dotarse de ella. Y esto es obvio que pasa para todo en la vida: si queremos disfrutar del imaginable placer de “surfear” por un casi túnel de agua envolvente tendremos que estar dispuestos a dedicarle unos cuantos miles de horas, además de ser jóvenes y físicamente dotados para ello. 


La familia
 No sé si el ejemplo es el más claro y ni siquiera si es suficientemente representativo. Seguro que es mucho más complicado llegar a ser un buen “surfer” que tener la experiencia cinematográfica necesaria para apreciar a Tarkovski en general y a “Sacrificio” en particular: Si conocéis un poco y medio al gran Dreyer (su “Ordet”, sobre todo), a Bergman (quizás “El Séptimo Sello” sea el mejor antecedente, entre las suyas) y Lars von Trier (especialmente "Rompiendo las olas" y "Melancolía"), ya tendréis referencias más que suficientes (¡¡y qué referencias!!) para intuir, evaluar y, presuntamente, concluir que “Sacrificio” es una obra maestra del CINE. 

Concluyo mi “crítica” con el apoyo de la inmensamente más fiable opinión de dos Grandes Maestros del CINE: 

Ingmar Bergman: "Mi primer descubrimiento de Tarkovski fue como un milagro. De repente me hallaba junto a la puerta de acceso a un recinto en el que yo siempre había querido entrar, pero cuya llave jamás me había sido dada, y en el que Tarkovski se movía libre y confiadamente. Me sentí animado, estimulado: alguien había expresado aquello que yo siempre quise decir, sin saber cómo. Tarkovski es para mí el más importante. Ha creado un lenguaje nuevo, que se corresponde con la esencia del cine, porque presenta la vida como reflexión, la vida como un sueño" 

Akira Kurosawa: "Me gustan todas las películas de Tarkovski. Para mí, es el director que mejor ha rodado escenas con agua, en albercas, charcos, etc. Sus obras son muy complejas, pero me parece un director extraordinario. Las películas de Tarkovski son diferentes a todas las demás. Su padre era un importante poeta y él heredó el talento de los poetas. En cierta ocasión, me comentó que le gustaba ver “Los siete samuráis” antes de rodar sus películas; pero yo hago lo mismo, antes de rodar las mías veo “Andréi Rublev”. [...] Tarkovski era un hombre muy simpático y agradable, con quien siempre tuve una relación muy buena. Él fue para mí... como un hermano" 


Tarkovski dirigiendo
Y termino con un aviso al respecto: ¿Por qué justamente hoy me dedico a hablar de Tarkovski?. Porque hoy, martes 30, a las 19:20 proyectan en el Cine Doré (sede de la Filmoteca Española) “Andrei Rublev”, otra muy famosa película suya (8,1 de nota media en Filmaffinity) que estaría encantado de conocerla junto con alguno o todos vosotros, Cinéfilos. La invitación está hecha. 

 Por si fueran de vuestro interés os adjunto los siguientes enlaces: 

Ficha de “Sacrificio”en Filmaffinity (nota media 7,7):

“'Sacrificio', la obra maestra de un poeta irrepetible”, muy interesante crítica, casi actual, de Jordi Cuesta en El País:
http://elpais.com/diario/2008/04/18/cine/1208469616_850215.html 

Buen CINE, Amigos. 

Manrique


lunes, 29 de diciembre de 2014

MIKE NICHOLS NO SOLO FUE “EL GRADUADO”




Foto reciente del cineasta Mike Nichols
Hace pocas fechas, el 19 de noviembre concretamente, dejó de existir en Nueva York el director norteamericano de cine Mike Nichols, conocido principalmente por haber logrado convertir una comedia meliflua y sentimentaloide, “El graduado” (“The Graduate”), en una de las películas más taquilleras de todos los tiempos.

Estrenado en 1967, el film, que se llevó el Oscar al mejor director y estaba protagonizado por Dustin Hoffman, Katarine Ross y Anne Bancroft, contó con el aliciente de la banda sonora en la que se escuchan inolvidables canciones de Paul Simon y Art Garfunkel, un dúo formado por dos músicos de un alto nivel cultural que explotaron en aquel largometraje, con enorme éxito, algunas de sus mejores temas, como “Mrs. Robinson” (compuesta expresamente para el filme), “La feria de Scarbough” (basada en una melodía folk inglesa) y, sobre todo, “Los sonidos del silencio” (“The sounds of silence”).

 Otro dato interesante de la película es su localización en la universidad californiana de Berkeley, el escenario donde coincidían los hijos de las clases más pudientes de Estados Unidos con los primeros “hippies” que comenzaron a anidar por aquellos “campus”.

El que suscribe este comentario tenía menos de veinte años -¡Juventud, divino tesoro, te vas para no volver!, decía uno de los poemas más conocidos del nicaragüense Rubén Darío- cuando le tocó hacer cola de un par de horas matutinas en un cine la Gran Vía madrileña para conseguir las dos entradas y lograr el objetivo de llevar a su chica a ver una película en una apacible tarde dominical. Recuerdo que mi novieta de entonces y un servidor salimos embelesados después de la experiencia audiovisual en aquella sala de las de entonces, con cerca de mil butacas, una vivencia que ya ha pasado a la historia con la llegada de las multisalas y los minicines por el descenso del número de espectadores y la competencia de los DVD´s y las televisiones.

 Hace poco, volví a ver en la tele “El graduado” y, en mi opinión, la película sobrevive en ciertos aspectos al paso del tiempo. La interpretación de la también desaparecida Anne Bancroft –a la que ya había admirado en “El milagro de Ana Sullivan”, de Arthur Penn- me parece que es de lo más interesante de aquella producción. Su papel de madre acosadora del pretendiente de su hija, para evitar que se case con ella, es de una gran solidez interpretativa. Hoffman hizo perfectamente el contrapunto, y su saber estar a la altura de las circunstancias le valió un incremento del caché en las oficinas de los productores hollywoodienses.

¡No es la pierna de Anne Bancroft!
Como anécdota de la producción hay que decir que el fotograma promocional de la película, en la que aparece una larga pierna de mujer ajustándose una media negra, con Dustin Hoffman observando indolente al fondo de la escena, dicha extremidad no fue la de Anne Bancroft, quien al parecer estaba ocupada en otro trabajo cuando fue requerida para hacer el posado, sino de Linda Gray, entonces una modelo incipiente y después muy famosa por haber sido una de las protagonistas de “Dallas”, la serie que se emitió entre finales de los años 70 del pasado siglo y principios de los 90, que narraba las intrigas de un grupo de de tejanos adinerados que fue exhibida en todo el mundo, y que a este comentarista no gustó un pelo.

Considerado como un magnífico “artesano” del cine, Nichols, que tenía 83 años cuando murió y era de origen polaco-alemán, se inició en el teatro en Broadway. Aunque no le quedó más remedio que ir a rodar con frecuencia a Hollywood, a él lo que le iba era la “marcha” de Nueva York, una ciudad que le atrapó desde su llegada a Estados Unidos huyendo del nazismo.

 Rodó una treintena de películas, algunas de ellas para la televisión, y junto a éxitos notorios, cosechó algunos fracasos como “El día del delfín” (The day of the dolphin”, 1973) y “Dos pillos y una herencia” (The fortune”, 1974). Estas catástrofes se debieron principalmente a la necesidad de trabajar a toda prisa sin perfilar previamente los guiones.

Entre los éxitos posteriores a “El graduado”, hay que destacar en la filmografía de Nichols la divertida comedia “Armas de mujer” (“Working girl”), estrenada en 1988, con Melanie Griffith, Harrison Ford y Sigourney Weaver en los papeles principales.

Ella sí es la Bancroft

Como ocurrió en “El graduado”, el tema musical “Let the River run”, de Carly Simon, contribuyó al triunfo de este duelo de ejecutivas agresivas del Manhattan financiero finisecular. Esta canción de Simon llevó también el Oscar a la mejor banda sonora.

Otro triunfo de Nichols fue su última película, “La guerra de Charlie Wilson” (“Charlie Wilson war”, 2007) –fue muy reconocida aunque no logró ningún Oscar-, protagonizada por Tom Hanks, Philip Seymour Hoffman (también desaparecido recientemente) y Julia Roberts. Se trata de un drama político basado en hechos reales, protagonizada por un congresista con la guerra de Afganistan como telón de fondo.

Yo disfruté mucho viendo esta película en la que se mostró, por enésima vez, la capacidad de autocrítica del sistema norteamericano y, en esta ocasión, la evidencia palpable del precio que está pagando Occidente por los errores del planteamiento del abordaje del conflicto en aquella zona, cuna de talibanes y yihadistas al parecer indomables, por parte de la Casa Blanca.

Un año antes de “El graduado”, Nichols hizo un inmejorable trabajo con la adaptación al cine del drama de Edward Albee “¿Quién teme a Virginia Woolf?” (“Who´s afraid of Virginia Woolf?”), con Richard Burton y Elizabeth Taylor como protagonistas y cuando el matrimonio estaba a punto de saltar en pedazos en la vida real, fiel reflejo del texto del autor que retrata a un matrimonio de profesores universitarios alcohólicos que se odian a muerte. A pesar de todo, la película se llevó cinco Oscar y fue nominada (propuesta) para otros ocho. Quizá fue porque el filme se hizo en el momento oportuno con los actores oportunos.

Por si no lo recordáis, la relación Burton-Taylor fue de lo más tormentoso. Se casaron por primera vez –el actor galés fue el quinto marido de la Taylor, y después vendrían otros dos mas- en 1964 y se separaron diez años después. Sin embargo, en 1975 volvieron a celebrar matrimonio pero en 1976 se divorciaron para siempre, si bien durante estas dos etapas rompieron y se reconciliaron varias decenas de veces. Burton por su parte estuvo casado con otras tres mujeres.

Se cuenta que el rodaje de esta película fue de lo más tormentoso, por las borracheras casi continuas de Burton y Taylor, que degeneraban en ocasiones en insultos y agresiones no solo entre ellos sino hacia los miembros del equipo técnico. Los jovencísimos George Segal y Sandy Denis, que hacían los papeles secundarios, no entendían nada de lo que acontecía en el enrarecido clima del plató si bien Nichols les hacía señas por detrás para que aguantaran hasta que Richard y Liz volvieran a estar sobrios.

El título de la obra de Albee es un juego de palabras que suelen repetir los niños anglosajones –y por extensión los niños de todo el mundo- mientras interpretan una canción infantil basada en la vieja película de dibujos animados de Walt Disney “Los tres cerditos”. En ese filme, los animales son asediados por un lobo (“wolf”, en inglés), al que aprenden a distraer con valor e inteligencia, mientras se preguntan “¿quién teme al lobo feroz?”.

Según el escritor británico Anthony Burgess, “el nombre de la santa patrona de las feministas literarias, Virginia Woolf –quien se suicidó por problemas mentales en 1941 arrojándose al rio Oise- es el del animal depredador”.

“Aparentemente –añade Burgess-, hay gente que la teme o, de otra forma, su nombre no estaría en la canción de los tres cerditos. Hoy día, las mujeres nos llaman cerdos machistas a los hombres. Y los cerdos deberían temer a la más intelectual de las mujeres”.

Javier Parra

martes, 16 de diciembre de 2014

MAGIA A LA LUZ DE LA LUNA (MAGIC IN THE MOONLIGHT)



Ficha técnica:
  • Año: 2014
  • Director: Woody Allen
  • Intérpretes: Colin Firth, Emma Stone, Simon McBurney
  • Guión: Woody Allen
  • Nacionalidad: Americana
  • Duración: 97 minutos

Comentario

Hace un año, por estas mismas fechas, publicábamos en este Foro un comentario sobre “Blue Jasmine”, la película recién estrenada de Woody Allen en aquella época. En aquel comentario, después de ensalzar la película, poníamos de manifiesto que Woody Allen había hecho una película más pesimista que lo que en  él era habitual y nos preguntábamos si la amargura que observábamos en sus personajes era una exigencia directa del guión o de que nuestro admirado director se había hecho mayor y malhumorado con el paso de los años. Terminábamos el comentario invitando a comprobar que pasaría a este respecto en “Magic in the moonlight”, la película que Woody Allen tenía en rodaje en aquellos momentos.

Pues “Magic in the moonlight”, “Magia a la luz de la luna”, ya está aquí y trata sobre lo acontecido al reputado mago Stanley Crawford, Colin Firth, que es invitado a una lujosa mansión en la Costa Azul francesa, propiedad de una acaudalada familia americana, para que ponga en evidencia los embustes de la joven y bella médium  Sophie, Emma Stone, que tiene sometida a la familia con sus dotes extrasensoriales y su capacidad para conectar con los espíritus del más allá. La acción transcurre en los años 20 del siglo XX, cuando la música de jazz y los más suntuosos placeres mundanos se esparcen entre los ricos  americanos residentes en la bonita costa del mediterráneo francés.

Como ocurre frecuentemente en la filmografía de Woody Allen, la película discurre en dos niveles diferentes. Por un lado se desarrollan las difíciles relaciones personales entre Stanley y Sophie y, por otro, se desarrolla un debate entre los  planteamientos vitales antagónicos del pesimista y racional Stanley y la optimista y espiritual Sophie sobre temas tales como el mundo físico y el mundo espiritual, la racionalidad y la ilusión, el amor, la religión, la magia y el ocultismo. Eros y Tanatos,  el Yin y el Yang debatiendo sobre temas tan antiguos como el ser humano.

Mención especial merecen en esta película el esplendoroso vestuario diseñado por Sonia Grande y, especialmente, la magnífica banda sonora, con canciones de Cole Porter y música de jazz, charleston, cabaret (hay una fugaz interpretación de Ute Lemper en un cabaret de Berlín) y  clásica con fragmentos de Beethoven, Ravel y la consagración de la primavera de Stravinsky.

A mi la película me ha gustado y me ha entretenido; seguramente es la mejor película en cartelera de estos momentos. Dicho esto, me parece que “Magic in the moonlight” aporta  poco nuevo a la filmografía de Woody Allen. Sigue manteniendo la mordacidad típica de los diálogos de los personajes de sus películas, pero con menos  frescura e ingenio. Sigue manteniendo la originalidad de sus guiones, pero todo resulta un poco más previsible. Bien, pero menos. Es como si la paleta multicolor de un pintor de campanillas se hubiera transformado con el paso del tiempo en una paleta de grises y colores pastel y su obra perdiera fuerza y belleza, aunque mantenga su calidad. Algo así me parece que le está ocurriendo al cine de  Woody Allen.

Y me parece que el pesimismo que ya se podía vislumbrar en “Blue Jasmine” y al que hacíamos referencia al principio de este comentario, se acentúa en “Magic in the moonlight”.  No recuerdo ningún personaje tan negativo como Stanley en las películas de Allen y, aunque, al final, hay un pequeño arabesco lateral que invita al optimismo, resulta poco creíble. Su (negativo) carácter impregna  la película.

En resumen, muy buena película, muy en la línea del cine de Woody Allen, pero con pocas sorpresas sobre las películas anteriores. Me parece que todos, director y espectadores nos vamos haciendo mayores y cada vez nos es más difícil encontrar en el cine de nuestro querido y admirado Woody Allen cosas nuevas, sorprendentes y originales que nos entusiasmen, como en el pasado. En cualquier caso, me parece obligado recomendar ver esta película, que, sin duda, es muy buen cine, lo mejor de la cartelera de estas Navidades.


JRL (16-12-2014)

sábado, 13 de diciembre de 2014

SINFONIA NUMERO 7 LENINGRADO DE DMITRI SHOSTAKOVICH



El 2 de septiembre de 1941  las fuerzas de la Wehrmacht, al mando del mariscal von Leeb, iniciaron el asedio de San Petersburgo, la Leningrado bolchevique. El asedio duró hasta el 12 de enero de 1943, fecha en la que las tropas soviéticas consiguieron levantar el cerco alemán a la ciudad. 500 días de lucha que despertaron el ardor patriótico de los sitiados, entre los que se encontraba Dmitri Shostakovich, nacido en esa ciudad en 1906 y considerado ya un reputado compositor, aunque cuestionado, en numerosas ocasiones, por los órganos oficiales y oficiosos de la URSS, por su supuesta música decadente y su falta de compromiso aparente con la revolución. Años más tarde Shostakovich acabaría siendo diputado del Soviet Supremo.

Shostakovich escribió  su séptima sinfonía durante el asedio alemán a Leningrado, en muy corto espacio de tiempo para los estándares habituales, con la  intención de que la sinfonía motivara a la resistencia a  los ciudadanos de Leningrado frente al invasor alemán. Se estrenó en marzo de 1942 con un éxito sin precedentes y la sinfonía se convirtió pronto en todo el mundo en un símbolo frente al nazismo. A Shostakovich le gustaba matizar que la sinfonía Leningrado era un símbolo frente a todo tipo de nazismo y un homenaje a la ciudad que “Stalin destruyó y Hitler remató”.

Con estos antecedentes, ya puede adivinarse que la séptima sinfonía de Shostakovich tiene un lenguaje musical apasionado, cercano al ambiente bélico y al totalitarismo que la rodeaba durante su gestación. El primer movimiento, el más famoso, tiene una melodía sencilla, que se repite “in crescendo” innumerables veces, tensionando al extremo al espectador, a la forma, quizá mal comparada, del bolero de Ravel. El segundo movimiento, con protagonismo de la música de viento y las arpas y el tercero, un adagio con momentos de gran sensibilidad, dan paso al cuarto, que comienza con una apabullante marcha fúnebre y finaliza con una espectacular conmemoración de la victoria frente al invasor, con la orquesta, cuerda y viento, a todo volumen y la percusión completamente “desenfrenada”. El final es apoteósico y muy difícil de olvidar para quien lo haya escuchado alguna vez.

La séptima sinfonía Leningrado de Shostakovich dirigida por el americano James Conlon es la composición seleccionada en el programa de la Orquesta Nacional de España de este fin de semana. En la representación del viernes la sala del auditorio nacional estaba al 80 % y el público disfrutó premiando a la orquesta y a su director con fuertes aplausos y numerosos bravos.

Sin duda merece la pena escuchar la Séptima Sinfonía Leningrado de Dmitri Shostakovitch y esta puede ser una buena oportunidad para ello.

JRL (13-12-2014)