lunes, 12 de enero de 2009

La Clase (entre les murs)


¡Feliz año a todos los blogueros cinéfilos! (y, a los simplemente cinéfagos, como yo, también).
De vez en cuando uno aparece en el sitio adecuado en el momento adecuado y esta vez, el estar de vacaciones en Madrid, junto con la intervención de algunas amistades, me ha permitido asistir al prestreno de La clase (Entre les murs, http://www.imdb.com/title/tt1068646/, http://www.sonyclassics.com/theclass/), ganadora de la palma de oro del Festival de Cannes. Este film francés, dirigido por Laurent Cantet y basada en el libro homónimo de François Bégaudeau (que interpreta, además, al profesor protagonista François Marin) narra el devenir de un curso lectivo en una clase de instituto público en un barrio periférico de Paris.

El punto de partida le resultará familiar a cualquiera que tenga algún conocimiento o amistad dentro del colectivo de profesores de institutos públicos: una clase llena de adolescentes de extracción humilde, de multitud de procedencias, credos y razas y múltiples conflictos diarios tanto académicos como de disciplina y convivencia. Los protagonistas son, por un lado el tutor y profesor de lengua de la clase y por otro el conjunto de chavales que forman la clase. Ambos, profesor y clase, ejecutan una interpretación sólida, espontánea y creíble, fruto de casi un año de trabajo previo al rodaje con todos ellos del director, que todos los miércoles (día no lectivo en los institutos franceses) se reunía con ellos para ir desarrollando los personajes, sus historias, sus particulares maneras de comportamiento, etc.

Es esta una cinta que no puede dejar indiferente a cualquiera con edad suficiente para haber cursado el extinto BUP o el antiguo bachillerato. Aquí se plantea un modelo de comportamiento del alumnado (indolente, insolente, indisciplinado y, a veces, hasta violento) tan ajeno (es mi impresión) a nuestras referencias vividas que a veces le cuesta a uno salir de su asombro. Y, sobre todo, no debe dejarse de sentir admiración por los profesionales de la enseñanza que, frente a su "asilvestrado" alumnado intenta siempre, como el profesor protagonista, rehuir el castigo fácil y buscan a toda costa la manera de romper el muro de insolente ignorancia e indiferencia que, a modo defensivo, elevan frente a una realidad difícil en la que se sienten perdidos, engañados y atrapados. Docentes que intentan comprender, ayudar y tender puentes entre sus distantes mundos aunque, a veces, estos se vengan abajo ya sea por unos o por otros. Es esta, sin duda una película para el debate (ya sabéis, para las cañitas posteriores) que procura en todo momento no tomar parte y alejarse de maniqueísmos y acusaciones fáciles y, por supuesto, de soluciones milagrosas y falsos finales felices "a lo Hollywood" (de hecho, la despedida de la última alumna al terminar el curso es, en mi opinión, un broche demoledor a la película. Ya me diréis.).

El hecho de que esta película tenga un cierto espíritu documental y de denuncia podría hacer obviar la propia factura técnica del film. Realmente uno se sienta en la sala y enseguida se ve absorbido por la historia de la clase y casi no atiende a más. Sin embargo creo que conviene destacar las secuencias en las clases, con un montaje de sonido muy bueno (apreciable especialmente en la versión original) y donde se entremezclan los caóticos diálogos entre profesor y alumnos aliñados con la diversidad de acentos reunidos allí. ¡Lástima no entender mejor el francés para poder apreciar los giros e insultos que se profieren los alumnos entre si! En estas secuencias de conjunto, como comentaba antes, se aprecia el gran trabajo previo de dirección de actores que plasma Canet en la pantalla, más valioso aún si cabe por el esfuerzo que debe suponer trabajar con un grupo tan heterogéneo de adolescentes (y sus hormonas).

En este prestreno tuve la suerte, además, de asistir al coloquio posterior a la proyección con el propio director que, con gran afabilidad (y presencia de ánimo, pues llevaba todo el día haciendo entrevistas y atendiendo a la prensa), contestó a los comentarios y preguntas del público y aclaró diversos aspectos de la película, tanto sobre su realización como de la historia contada, en cierto modo nada nueva en Francia pero que empieza a ser una patente realidad en muchos institutos públicos españoles. La proyección y posterior coloquio contó con la notable asistencia de la nuestra ministra de Cultura, Dª Mercedes Cabrera Calvo-Sotelo.

La anécdota: en los institutos franceses. el que un alumno tutee a un profesor es considerado una falta de la mayor gravedad. ¡Aquí habría que expulsar a todos los alumnos! En fin, película altamente recomendable para menear las neuronas y que se desprendan del mazapán acumulado durante estos días. Se estrena el próximo viernes día 16, al menos en Madrid (ver, por ejemplo, la cartelera en los cines Golem)

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