Esta película es como el sushi: absolutamente japonesa. La historia que cuenta es universal: reunión familiar en la que aflora el mar de fondo de heridas no cicatrizadas, agravios enquistados, envidias, recuerdos antiguos y sentimientos semienterrados de sus miembros, temática utilizada miles de veces en el cine occidental, pero aquí todo se expone a través del filtro cultural japonés, de malla finísima, que evita la mínima brusquedad en su exposición. Vamos, la antípodas de un drama siciliano. Por otra parte, en este caso no me puedo imaginar la película doblada, ya que el tono japonés es muy especial y, me temo, inaplicable a un texto hablado en español o inglés o francés o... Puro Japón, supongo.
Hace veinte años tuve la suerte de conocer ese país y, solo un poquito, un hogar japonés. He de decir que varias cosas que me llamaron fuertemente la atención están absolutamente reflejadas en el desarrollo de la película, por lo que todo me resultó más verosímil de lo que me parecería si no hubiera tenido esa experiencia. Además, como ahora estoy leyendo a Mishima (no sobre Mishima), mejor que mejor.
Mercedes, si lees esto, gracias por el consejo, que trasmito actualizado a los "Cinéfilos": si ahora no podéis verla, apuntad la referencia para cuando la den en TVE 2, espero.
Buen Cine, Amigos.
Manrique